El calor empieza a dejar huella en la salud de los riojanos. Desde el inicio de la vigilancia estacional de los efectos de las altas temperaturas, activada en mayo, el sistema sanitario de La Rioja ha atendido ya 55 episodios relacionados con el calor. La mayoría se han registrado en Atención Primaria, con 39 casos, mientras que otros 16 han sido atendidos en Atención Especializada.
El balance deja, por ahora, un ingreso hospitalario y ningún fallecimiento asociado a las altas temperaturas. Por meses, mayo cerró con 24 episodios sanitarios vinculados al calor, 17 de ellos en Atención Primaria y 7 en Atención Especializada. En junio, coincidiendo con el repunte de los termómetros y los avisos meteorológicos, la cifra se ha elevado hasta los 31 casos: 22 en centros de salud y 9 en el ámbito hospitalario.
Estos datos se producen en plena vigilancia estacional frente al calor extremo, un dispositivo que forma parte del Plan de Alerta, Prevención y Control de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud. El plan, integrado en la estrategia nacional coordinada por el Ministerio de Sanidad, contempla la monitorización diaria de temperaturas y demanda asistencial, la activación de alertas por niveles y la atención especial a los colectivos más vulnerables, como mayores, menores de corta edad, personas con enfermedades crónicas o en situación de vulnerabilidad social.
Salud recuerda la importancia de evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, reducir las actividades físicas intensas al aire libre, beber agua con frecuencia, buscar espacios frescos y a la sombra, usar ropa ligera y clara, protegerse con gorra, gafas de sol o crema solar y optar por comidas ligeras y frescas. También recomienda no permanecer dentro de vehículos parados, una situación especialmente peligrosa durante los episodios de calor intenso.
El Gobierno riojano insiste además en prestar atención a los primeros síntomas de agotamiento por calor, como dolor de cabeza, náuseas, fiebre, sudoración intensa, mareo o vómitos. En esos casos conviene beber agua a pequeños sorbos, aflojar la ropa, aplicar paños húmedos o tomar un baño de agua fresca. Ante signos compatibles con un golpe de calor, como piel caliente y enrojecida, respiración acelerada, alteración del comportamiento, pérdida de consciencia o desmayo, la recomendación es llamar de inmediato al 112 y trasladar a la persona afectada a un lugar fresco mientras llega la ayuda.


