IFEMA es gigante. Hay hasta una ferretería por si la puesta en escena precisara, a última hora, de unos cuántos metros de cable para que todo saliera bien. No es cuestión de pifiarla con lo mucho que hay en juego, o eso es lo que parece. En sí es un escaparate gigante, de techos altos, pasillos amplios y muchos metros cuadrados de moqueta. Aquí la clave son los carteles. Como el hiper, que te marca dónde está la sala, pero a lo bestia.
Esta Feria de Exposiciones muda su piel casi a diario. Hoy ha sido el Salón Gourmet, luego será… a saber qué feria en la que todo empieza y acaba en hacer negocio. Hay que dejarse ver, luego seducir y por último contactar. Y es lo que ha intentado La Rioja, con su presencia en esta nueva edición del Salón Gourmet. Esto es un océano en el que casi todo el mundo se siente una gota, y conviene ocupar algún espacio central de la agenda diaria para tener cierta presencia.

Y La Rioja entiende que lo consigue con lo que ha llamado el Máster Nacional de Pinchos Gourmets. El asunto es que se monta un concurso de cocina -con público y todo- en el que ocho chefs compiten por el título. Hay cosas en juego. Para empezar, los 1.500 euros del primer premio. El segundo se embolsa 700, y el tercero, 500. Y como estamos hablando de La Rioja, de presumir en esta cita para gourmets, de lo mejor que tenemos, la DOCa Rioja está presente con un premio especial de 500 euros para el pincho mejor maridado.

Y aunque parezca imposible, La Rioja logra hacerse un hueco, tener voz propia, marcar un sello de distinción… Logra el más difícil todavía, que la gente se siente durante casi tres horas a seguir un concurso. No es cosa menor. Pabellón 5, que es solo uno de los pabellones que se abren para este salón. Hay cinco en total. Que si jamones, vinos, encurtidos, atunes… Que si España, Arabia, Canadá… Cada Comunidad Autónoma… Kilómetros en un museo del buen producto donde todos compiten contra todos. Quesos, chocolates, mariscos… Y La Rioja poniendo su sello.
Es decir, el trabajo de los sus agricultores, ganaderos y productores. Se presume de lo que nos identifica, de todo aquello de lo que podemos presumir. Es decir, por ejemplo, de productos que están bajo el sello de la Denominación de Origen Protegida, o de las IGPs. Las peras, las alubias, el queso camerano, el aceite, los pimientos, la coliflor, las nueces, el chorizo o los productos ecológicos. Se presume de Rioja. Y de algo que nos hace ganadores, de la gente.

De la capacidad de los riojanos para recibir, para celebrar en una buena mesa, para charlar, pasear y vivir. Se presume de no ir por la vida con prisa. Y se prepara un concurso de pinchos para disfrutar. Exportamos producto, y la cocina callejera: La Laurel, la San Juan, La Herradura… Ir de bar en bar echando un bocado, tomando un vino, conociendo a personas nuevas, compartiendo espacio.
Es La Rioja que se ha dado cita en el Salón Gourmet. Gracias a la presencia de ocho chefs que han cocinado ocho pinchos con los mejores productos riojanos. Ingredientes como la pera de Rincón de Soto, el queso camerano, el chorizo riojano o la alubia de Anguiano, protagonistas de unas elaboraciones que han puesto en valor la riqueza agroalimentaria de la región en uno de los principales escaparates gastronómicos de Europa. El concurso ha destacado por su dinamismo y el alto nivel de los participantes.
Porque se servía un vinito mientras transcurría el concurso, y los alumnos de la Escuela de Hostelería y Turismo de Santo Domingo de la Calzada pasaban pinchos, fuera de concurso, para deleite de los asistentes. Y han gozado de lo lindo con el rulo de patatas a la riojana, y un brindis; o con la torrija de pimientos rojos asados, o la mousse de pera, queso camerano, nuez de Pedroso y zurracapote. Festival a la riojana entre tanto ruido de grandes regiones y países en lo gastronómico.

La esencia del ser riojanos durante tres horas de show gastronómico que ha culminado con unos ganadores. Miguel Espinosa, de El Albergue de Calahorra, se ha alzado con el primer premio del IV Máster Nacional de Pinchos Gourmets, con su creación ‘El Agricultor’. El segundo puesto ha sido para Ana Belén Fernández, de Bodegas Ruiz Alfaya (Castilseco, La Rioja), con ‘De Bocao’, mientras que el tercer premio ha recaído en Kevin Díaz, de Casa Lucita (Muriedas, Cantabria), con ‘Pasiega’. También se ha otorgado la mención ‘Mejor maridaje con Viña Grajera’ al pincho ‘Capricho’, de Millán Avellaneda, de Restaurante El Arca, en Logroño, también dotada con 500 euros.

Se ha vendido calidad, asociada a unos productos, con sellos de calidad, que pueden sentarse en cualquier mesa a competir con cualquier producto. Se ha presumido del trabajo de los agricultores y ganadores, de las empresas agroalimentarias que encuentran espacios en el mercado para llegar cada día a más público. Y se ha presumido de forma de ser y de vivir. De la importancia de asar, de sentarse alrededor de una mesa a celebrar, de comer las verduras del suegro o brindar con el vino de la cuñada.
Se ha brindado, se ha comido y se ha presentado al mundo cómo en La Rioja se come de bar en bar, de calle en calle, de pincho en pincho. Porque La Rioja debería registrar el haber lanzado al mundo su apuesta por la cocina callejera, como lo hacen, con más éxito, desde los mercados de Singapur o las estrellas callejuelas de Kuala Lumpur.


