Gastronomía

Las nuevas estrellas Michelin sobrevuelan La Rioja

Habrá que seguir esperando, al menos doce meses más, para asistir al ascenso al Olimpo gastronómico por parte de otro restaurante riojano. Después de que hace dos años Venta Moncalvillo se coronase con su segunda estrella Michelin, la comunidad no suma ningún nuevo astro que refuerce aún más su posición privilegiada en la alta cocina nacional.

La gala celebrada en Málaga este martes no ha deparado ningún nuevo astro para una comunidad que -pese a su reducido tamaño- cuenta con hasta ocho estrellas de la guía gastronómica más prestigiosa del planeta. A falta de conocer la lista definitiva, con todas las nuevas distinciones, La Rioja mantiene su cetro de la región con más insignias de la más alta cocina por habitante.

Aunque en las últimas semanas ha sonado con fuerza el nombre de Arsa para ampliar aún más el firmamento gourmet, la atrevida propuesta de Beatriz y Rodrigo Fernández en la calle Lardero de Logroño deberá seguir esperando para acceder al club más selecto de los fogones nacionales. También apuntaba maneras para estrenar estrella El Puntido, espacio gastronómico de Bodegas Sierra de Cantabria, en Páganos (Rioja Alavesa), pero la propuesta liderada por Cristian Solana también tendrá que aguardar en su ascenso al Olimpo Michelin.

Así las cosas, Venta Moncalvillo (de los hermanos Echapresto en Daroca de Rioja) y el Portal del Echaurren (de Francis Paniego en Ezcaray) siguen siendo los embajadores destacados de la cocina riojana, ya que ambos restaurantes cuentan a pares sus estrellas Michelin, sin pasar por alto la estrella verde de la Guía en el primero de estos proyectos.

El equipo de cocina de Arsa, en plena creación. FOTO: Academia Riojana de Gastronomía

Carolina Sánchez e Iñaki Murua en Íkaro, en Logroño; Félix Jiménez en Kiro Sushi, en la capital riojana; Nublo, en Haro, bajo la dirección de Miguel Caño; y Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, de Ajonegro (en Logroño), suman a este histórico palmarés sus respectivas estrellas. Y no nos olvidemos de sumar a la cocina riojana la conquistada por Francis Paniego para el restaurante Ibaya (Andorra).

El baile de la gastronomía riojana con las estrellas comenzó en 2004, cuando El Portal del Echaurren abrió el camino en la Guía Michelin. Nueve años después, la buena mano de Paniego llevó a su establecimiento a la conquista de su segundo astro, que situó al Echaurren como referencia nacional.

El chef Francis Paniego. FOTO: Echaurren.

El siguiente en escalar al firmamento Michelin fue Ignacio Echapresto en 2010 desde Daroca de Rioja, que se mantiene desde ese momento como el municipio más pequeño del mundo con un restaurante estrellado. Siempre con su hermano Carlos al timón de una de las mejores vinotecas del mundo y con el respeto a la vanguardia y el producto de proximidad como mandamientos.

Los hermanos Echapresto, en Venta Moncalvillo.

Hubo que esperar siete años para que la ‘Biblia roja’ volviese a fijarse en La Rioja. Lo hizo distinguiendo a Kiro Sushi, el personalísimo proyecto de Félix Jiménez en Logroño, convertido en parada de obligado cumplimiento para los amantes de la alta gastronomía japonesa.

Interior del nuevo Kiro Sushi, en El Campillo. | FOTO: Kiro Sushi.

Un año después, y de forma casi inesperada, el Ikaro de la logroñesa Avenida de Portugal irrumpió con fuerza en la escena Michelin, con una primera estrella que premiaba la fusión vasco-ecuatoriana de Iñaki Murua y Carolina Sánchez.

Carolina Sánchez e Iñaki Murua, en el salón de Ikaro. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Hace ahora cuatro años la cocina riojana consagró su buen momento con otro astro, esta vez en Haro, donde hacía apenas unos meses abrió sus puertas la revolucionaria propuesta de Miguel Caño en su restaurante Nublo, con una gastronomía en la que el fuego es protagonista desde un palacio del siglo XVI.

Miguel Caño, al frente de Nublo. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Que el año pasado ningún establecimiento riojano resultase distinguido con una nueva estrella se asumió como una anomalía, vista la ‘carrerilla’ que cogió la comunidad en las últimas ediciones de la gala de entrega de astros Michelin. Porque, casi sin solución de continuidad, a la estrella de Nublo le siguió la de Ajonegro, otra Meca de la cocina fusión (en este caso riojanomexicana) gracias al buen hacer de Gonzalo Baquedano y Mariana Sánchez.

Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, en Ajonegro. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

En 2022 llegó el último alegrón gastronómico hasta la fecha para La Rioja. En esa ocasión, la gloria la alcanzaron los hermanos Echapresto conquistando la segunda estrella Michelin para Venta Moncalvillo, que desde entonces incluso ha intensificado su apuesta por la cocina de proximidad.

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