Viene del petróleo, pero su energía es la cocina. Rafael Antonín, más conocido como Rafuel, será uno de los protagonistas de la última sesión de Jarana, titulada ‘Cocina sobre ruedas’, que se celebrará este próximo viernes, 21 de noviembre, en Lexus Logroño. Con más de un millón de seguidores en redes y un discurso tan directo como su cocina, este catalán que pasó media vida vendiendo fuel se ha convertido en un referente de la gastronomía honesta y cercana. En este enlace puede adquirir su entrada.
«Yo vengo del mundo del petróleo, de vender fuel y gasoil para fábricas de cemento y papel», cuenta. «Siempre he comido bien, porque mis clientes eran los dueños de las industrias y terminábamos comiendo juntos en los mejores restaurantes de España». De aquellos almuerzos nació su afición. «Al final, llega un momento que estás cansado de comer fuera y lo que quieres es volver al mercado y cocinar. Eso lo hacía ya con mi madre, los fines de semana. Compraba, cocinaba y disfrutaba. Llega un punto en la vida que lo que buscas es producto, producto y más producto».
El paso del comensal al delantal
De tanto ir a restaurantes, Rafuel empezó a cocinar lo que más le recordaba a casa: los guisos y recetas de su madre y su abuela. «Me di cuenta de que todo el mundo en redes mostraba lo bueno que era su restaurante, pero nadie enseñaba la cocina de verdad, la de las casas», explica. Así nació su éxito en redes, con vídeos sencillos y recetas sin artificios. «Hacemos las recetas antiguas que se han perdido, porque muchas madres salieron a trabajar y no pudieron enseñar las de sus abuelas. Hay gente joven que no sabe cocinar ni las recetas de siempre, y eso hay que recuperarlo».
En Jarana, promete precisamente eso: volver al origen. «Haremos una tortilla de patatas como hacía la abuela, la que olía en toda la casa y te llevaba directo a la cocina para no quedarte sin un trozo». Y un arroz como debe ser, «con un buen sofrito y un buen fondo. No todos son paellas; el arroz es técnica, no moda». «Un sofrito se puede hacer en cinco minutos, sí… pero será una mierda. La cocina necesita chup-chup, caramelización y paciencia. Si no sabes por qué haces las cosas, no sabes cocinar».
El boom de Rafuel empezó mucho antes de la pandemia. «En 2008 ya me di cuenta de que el futuro de la comunicación estaba en las redes», recuerda. «La publicidad tradicional estaba cayendo: el buzoneo, los anuncios, los mails… Y las redes eran el lugar donde la gente joven se conectaba de verdad».
Hoy su comunidad supera el millón de seguidores, pero mantiene su independencia. «No vendo publicidad. Colaboro solo con marcas que yo uso, de las que soy embajador. Pero sobre todo defiendo el kilómetro cero, el producto de cercanía, el mercado de los pueblos». Y advierte: «Nos están engañando con las grandes superficies. Compran más barato fuera, mientras aquí los agricultores pierden sus cosechas. No puede ser que por treinta céntimos se hunda al que cultiva al lado de casa».

Su mensaje, contundente y sin filtros, ha encontrado un público fiel que valora esa autenticidad. «No digo nada que la gente no sepa, pero hay que repetirlo cien veces: debemos mirar de dónde viene lo que comemos. Si Europa pone límites a su agricultura, ¿por qué importamos verduras de países que no los respetan?».
Rafuel llegará a Logroño para cerrar la primera edición de Jarana, que ha recorrido durante meses los sabores y tradiciones de La Rioja. En esta sesión final, compartirá fogones con Carolina Sánchez, chef de Íkaro (una estrella Michelin), en un evento que unirá La Rioja, Japón y Ecuador bajo el concepto japonés del kaizen, la mejora continua.
Su papel en el cierre de Jarana será el de recordarle al público que la buena cocina no entiende de modas ni de formatos. «La esencia es saber el porqué de las cosas. Eso es lo que intento explicar siempre. Cuando lo entiendes, lo memorizas y lo haces bien. Y eso es lo que quiero transmitir en Logroño: cocina sencilla, honesta y con alma».
El viernes, su tortilla con chistorra riojana y pimientos de cristal llenará el aire del mercado de ese olor que, como él dice, «te lleva directo a la cocina».
Y con ella, Jarana pondrá el punto final a su primera edición celebrando lo de siempre: el producto, el guiso y el placer de comer bien.




