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Balance dispar: el Calahorra rozó la Copa y el Náxara jugará en Tercera

Foto: UD Logroñés/CD Calahorra

La temporada regular ha finalizado para los tres equipos riojanos participantes en Segunda Federación, con diferentes resultados. La UD Logroñés ha finalizado tercera, con 71 puntos y está inmersa en el playoff a Primera Federación. Mientras tanto, el Calahorra ha terminado décimo, con 46 puntos, aunque un postrero gol le impidió meterse en Copa del Rey. Tanto los blanquirrojos como los rojillos comenzaron como recién descendidos. Por el contrario, el Náxara empezó como recién ascendido y con 24 puntos, jugará la próxima campaña en Tercera. Tres caminos diferentes en la misma temporada.

El Calahorra, de menos a más

Tras perder la categoría en la 2021/22, los calagurritanos apostaron por la continuidad de Carlos Pouso como técnico y su incorporación como director deportivo, tras la salida de Eduardo Arévalo. Salvo por el guardameta Miguel Martínez de Corta, que ha jugado su última campaña como profesional, la plantilla se llenó con veinte fichajes nuevos. Fue aquella una decisión arriesgada que se notó durante la primera vuelta: con tantas caras nuevas, a los riojabajeños les costó encontrar su momento y además, arrastraron una grave falta de gol no subsanada hasta el mercado invernal. Y ese déficit privó al equipo de luchar por el playoff de ascenso.

Gonzi llegó para cubrir los palos, escoltado por una defensa con el veterano Ekhi Senar y otros jóvenes como Cantero, Barandiaran, Zaldua o Bolado en la cobertura. Para el centro del campo llegaron piezas como Castillo, Oier Herrera y sobre todo, un Julen Ekiza que sin ser delantero se ha erigido como ‘pichichi’ con nueve dianas. Mucho menos acertados han estado los delanteros, especialmente Uzkudun y Kevin Soeiro. Bastante mejor ha rendido Raúl Rubio, sobre todo en el tramo final. En resumen, más proyección de futuro que experiencia.

Julen Ekiza, uno de los hombres más destacados del Calahorra / Foto: CD Calahorra

Tras semanas de planificación, el Calahorra arrancó de forma inmejorable. Con dos victorias sin encajar goles, se colocó líder liguero y avanzó dos rondas en la Copa Federación, hasta que fue eliminada por la UD Logroñés. Se las prometían muy felices en La Planilla, pero pronto se torcieron las cosas, pues solo llegaron tres triunfos más hasta el final de la primera vuelta. Excepto el 4-0 en Las Gaunas ante la UD Logroñés, los hombres de Carlos Pouso no sufrieron goleadas. Su problema fue la puntería, puesto que llegó al final de 2023 con solo 17 puntos y once goles a favor.

Los rojillos necesitaban refuerzos como el comer y los primeros que llegaron fueron el punta Iker Hernández, el mediocentro Baba Cissé y el lateral izquierdo Nacho Ruiz. Posteriormente se produjo otro trío de llegadas: el lateral derecho Miguel Santos (viejo conocido de Pouso), el mediapunta Eneko Capilla y el guardameta Juan Carlos Azón. El efecto de tanta llegada fue inmediato: el vestuario encadenó hasta nueve encuentros sin perder y encarriló su permanencia a falta del último tercio. Nueve partidos donde el Calahorra alcanzó once goles, los mismos que en toda la primera vuelta.

El ‘pistolero’ Iker Hernández, uno de los hombres más destacados del Calahorra / Foto: CD Calahorra

A falta de siete u ocho jornadas y ya demasiado lejos del playoff, el Calahorra comenzó a ilusionarse con la Copa. Y por el torneo del ‘KO’ luchó hasta la última jornada. Tras caer frente al Alavés B, no dependía de sí mismo: debía ganar al Deportivo Aragón y que el Gernika-Barbastro acabara en tablas. En la despedida de Miguel y del técnico Carlos Pouso, los riojanos remontaron un 0-3 para ganar 4-3, pero un gol del Barbastro en el minuto 92 les robó el pase a Copa. Sin la continuidad de Pouso, el Calahorra tomará otro rumbo para la temporada que viene. Será con la ampliación del método de la Academia ASPIRE, también para el primer equipo.

El Náxara no pudo mantener la categoría

Con uno de los presupuestos más humildes de la categoría y tras ascender de Tercera, el Náxara contrató a Josean García como técnico. Perfecto conocedor de la cantera de la UD Logroñés, el técnico contó con hasta once jugadores con pasado en dicha factoría. Para un club tan modesto, con instalaciones en muy mal estado y pocos recursos, el vocablo fracaso suenan exagerado. Quizá decepción, porque a pesar de los resultados, el equipo ha competido casi todos los fines de semana. En comparación con oponentes como la UD Logroñés, el Bilbao Athletic o el Barakaldo, es una batalla de David como Goliat.

Estado del campo de fútbol ‘El Cementerio’, de Nájera / Foto: Náxara CD/Carmelo Betolaza

El pasado verano, el proyecto apostó por la continuidad de efectivos: como los defensas Izan Flaño, Óscar Loza, Íñigo Ochoa, Viguera y Nika, los centrocampistas Miguel Martínez y Jorge Carballo o los delanteros Rojo, Orodea, Lorá y un destacado Miguel Pérez. Una columna vertebral del ascenso completada con refuerzos ‘made in UD Logroñés Promesas’, como Víctor Pradas, ‘Viti’, Mikel Córdoba, Pepe Blanco y Álex Merino. Una plantilla muy joven, con el llamativo fichaje del joven Parrado, mediapunta procedente del Real Madrid C. A la postre, no ha sido tan importante.

Recién ascendidos, los blanquirrojos pagaron su condición en la primera vuelta: solo lograron dos puntos de los primeros 33 y su primer triunfo llegó en la jornada 12. En Las Gaunas, por ejemplo, les cayó una ‘manita’ ante la UD Logroñés. Sin gol y con la permanencia lejos desde fases iniciales, el club se vio obligado a acudir al mercado invernal. Allí consiguió la llegada del central Branco y sobre todo, la cesión del delantero riojano Sotelo, procedente del segundo filial del Eibar. Ya en febrero, también recaló el lateral derecho Daniel Hernández. En el capítulo de salidas, se marcharon Aday Alcalde (Villanovense), Quirino por lesión y Carballo por cuestiones laborales.

Tal y como reconoció el propio Sotelo en este medio, ese cambio de cromos motivó al equipo. En el fondo de la tabla y sin nada que perder, el Náxara empezó a competir muy bien en su bosque mágico de La Salera, donde consiguió todos sus seis triunfos ligueros. Gracias a los tantos de Miguel Pérez cayeron el Tudelano y el Gernika. La cruz se dio fuera de casa, donde el equipo solo sacó dos empates en toda la temporada. Con tal pobre balance, el descenso se confirmó en Lezama, ante un intratable Bilbao Athletic (4-0) y a falta de tres jornadas para el final de la categoría.

El Náxara celebra un triunfo frente al Utebo en La Salera / Foto: Carmelo Betolaza

Más allá de los marcadores, la directiva tiene voluntad por continuar el proyecto. Lo demostró porque anunció la renovación de Josean García antes de jugar incluso la última jornada. De vuelta al Grupo XVI, el Náxara intentará volver a Segunda Federación de forma directa. Pero esa ya será otra historia.

La UD Logroñés, en el camino del playoff

En el caso de la UD Logroñés, la valoración de la temporada dependerá del resultado del playoff. La entidad presidida por Félix Revuelta está en medio de los playoff de ascenso. Ya jugó la ida de semifinales de la promoción frente al Guijuelo (0-0) y ahora, les toca la vuelta este domingo, en Las Gaunas (18:00), donde le vale el empate para pasar de ronda, debido a su mejor clasificación. En ese caso, los riojanos disputarían última ronda el 25-26 de mayo y el 1-2 de junio. No puede haber otro objetivo que el de ascender a la Primera Federación que perdieron el curso pasado.

Si se produce ese ascenso, subirá también el filial de la UD Logroñés, campeón de Tercera tras esta jornada, tras vencer por incomparecencia del Racing Rioja en la segunda parte (0-3) y mantener cuatro goles a favor de renta con el Alfaro. Sería una doble fiesta en Murrieta y un paso de gigante. Los ‘pequeños’ ya han hecho los deberes y ahora les toca a los ‘mayores’.

Por otro lado, el Alfaro, el Anguiano, el Varea y la Oyonesa se jugarán la promoción hacia Segunda Federación. En la primera ronda, se medirán Oyonesa y Alfaro por un lado (ida, domingo 18:00 horas, Oion Arena / vuelta 25/26 de mayo) y por otro, Varea y Anguiano (ida, domingo 12:00, Ángel Aguado/vuelta 25-26 de mayo). El ganador jugará la final riojana (1-2/8-9 de junio) y por último, el mejor equipo riojano participará en la definitiva ronda nacional (15-16/22-23 de junio), cuyos ganadores ascenderán de categoría.

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