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El contraanálisis: ‘Ni Castilla, ni Cornellá, ni por supuesto Badajoz’

Toda la vida peleando por ser algo más que cuartos, y cuando la Unión Deportiva Logroñés lo consigue, cuando por fin rompe su techo de cristal, cuando por fin alcanza por méritos propios el subcampeonato del Grupo 2 tras una segunda vuelta para enmarcar… le entra un ‘cagazo’ monumental, propio de quien se asoma a lo desconocido, habitual de quien no sabe qué le espera a continuación, típico de quien no sabe dónde hallará sus límites o qué le tiene reservado el destino a un club acostumbrado como pocos al infortunio.

La pregunta es recurrente: “¿Y tú a quién prefieres, marujita?”. Y la cara es entonces el espejo del alma. Salvo en Sergio Rodríguez, que no le cambia el semblante ni cinco jornadas sin ganar en el peor arranque liguero. Al resto, a los Rubén Martínez, a los Jaime Paredes, a los analistas como Ibon Labaien –la mano del rey-, les surge una sonrisa como mecanismo de defensa. “Sigo bastante la Segunda B, y no quiero a ninguno”, explicaba junto al autobús del equipo en El Sardinero Rubén Martínez. Paredes, que se felicitaba por llegar a tiempo y en forma a una cita con la historia, mostraba una sonrisa cómplice, para coincidir en la valoración: “A ninguno”. Y claro, Ibon Labaien, tres cuartos de lo mismo: “Ninguno”.

Son respuestas repletas de sinceridad, cuando se advierte lo desconocido a una semana vista. Porque ser favoritos en cuartos de final por el ascenso es un hecho desconocido. Hay equipos que llevan esto, lo de ser favoritos, con absoluta comodidad. Pero no es el caso. Como cuarta, tras dos playoff como cuartos, la Unión Deportiva Logroñés se había vestido con el buzo de minero, y ahora le toca asumir que la piel de cordero la lucirá otro. Otros como el Castilla, el Cornellá y por supuesto el Badajoz.

Y os presentamos un contranálisis, afectados por el ‘cagazo’ generalizado… y la misma sinceridad que Rubén Martínez, Sergio Rodríguez, Jaime Paredes e Ibon Labaien. Y es que hay que echarle un poco de morro y ser honestos: no hemos visto ni un solo minuto de estos tres candidatos a enfrentarse a los riojanos. Salvo al Cornellá, que jugó la final de la Copa Federación con los suplentes, que ya es mala suerte.

Real Madrid Castilla: ¡no a los filiales!

Es una verdad indiscutible que guía nuestro camino por el infrafútbol: ¡no a los filiales’. Son los rompedores de sueños modestos. Y eso que en este caso en concreto uno como que tiene motivos razonables para venirse un poco arriba. Claro: 0-4 y 4-0. Pero no todos los días Sergio Rodríguez se va a topar de frente con un entrenador como Solari, previsible casi tanto como ‘Supervivientes’, donde al final todos sobreviven… por desgracia.

El Castilla es uno de los tres equipos a los que la Unión Deportiva Logroñés se puede enfrentar en estos cuartos de final por el ascenso. El Castilla es el filial de Real Madrid, por cierto. Es un filial. Un filial que podría contar con un tal Vinicius, ese futbolista que vale más euros que todos los equipos de Segunda B. Es decir, es ese jugador que a buen seguro cobra más que lo que cuesta toda la plantilla de la Unión Deportiva Logroñés. Es ese jugador brasileño que no ha sido convocado por Tite para jugar la próxima Copa América y que durante unos días soñó con jugar el playoff de ascenso con sus compañeros del filial. Que ya es mala suerte.

Y entre el futuro esplendoroso de Vinicius y los antecedentes de Solari, contra el ‘cagazo’, uno se aferra al argentino. Porque observar a Vinicius encarar por el extremo izquierdo de Las Gaunas es como para erizarle el vello a todo aquel que lo sienta como algo propio y personal. Es como asustar a todos aquellos que animen al equipo de su ciudad. Porque aún habrá quien elija al filial blanco por delante de los intereses del equipo de su ‘pueblo’. Y es que todo tiene que haber en la viña del Señor.

Es el Castilla donde no jugará finalmente Vinicius si hacemos caso a lo que contó hace unos días Diario AS. El asunto es que parece haber imperado la cordura, y el brasileño descansará desde ya en Ibiza o donde tenga a bien hacerlo una superestrella en lugar de ir desvelando a abonados blanquirrojos que no se merecen tanto padecimiento.

Un Castilla que se ha metido en cuartos de final como cuarto de Grupo 1 tras perder en casa ante un Pontevedra sin nada que defender, y que se está desangrando precisamente en la posición de extremo, donde se maneja con precisión Vinicius. Y es que una temporada ha perdido a tres extremos de gran proyección. Primero fue César Gelabert, después le tocó el turno a Franchu, y finalmente se acaba de dar a conocer que Alberto tampoco podrá jugar los playoffs de ascenso a Segunda porque también se ha roto, como sus otros dos compañeros, el ligamento cruzado de su rodilla derecha.

Pero Manolo Díaz cuenta con un arma infalible. Y es que Cristo juega a su favor. No el Cristo celestial, aunque con 20 goles el delantero madridista a buen seguro pronto estará en las estrellas.

Unió Esportiva Cornellà: ¿y si el barrio acaba saliendo?

El Ter y el Llobregat. Al menos en la EGB era como una especie de soniquete. El Ter y el Llobregat siempre iban juntos. Tanto, que al final uno, por ignorante, acababa pensando que se trataba de un único río con dos nombres y una conjunción copulativa un poco rara y mal tirada.

Casi 90.000 personas saben que se trata de dos ríos perfectamente diferenciados. Y de estos casi 90.000 paisanos del Bajo Llobregrat, cornellanenses les dicen, solo 1.500 pueden ir al fútbol. No porque el resto no se lo pueda permitir. Fijo que en Tabarnia la cosa, en lo económico, tira más o menos bien. Cinturón industrial de Barcelona, el equipo de esta ciudad juega en el Nou Municipal.

Y desde la ignorancia más atrevida, uno piensa que ya podían haber hecho un campo nuevo un poco más grande. Porque el problema resulta de trágico recuerdo para la Unión Deportiva Logroñés. Si caben 1.500 aficionados. Como mucho, solo 75 blanquirrojos podrán ver in situ el partido del próximo fin de semana en la ida de estos cuartos de final.

Torrent surge, entonces, inmediatamente en la memoria colectiva de los aficionados blanquirrojos. Cuartos de final, el Mediterráneo, hierba artificial, club modesto, casi un barrio de una gran urbe… y el barrio acaba saliendo en campos tan pequeños donde cualquier palabra mal sonante resuena el pecho del colegiado. Y en unos playoffs de ascenso el barrio acaba saliendo. Vaya si acaba saliendo.

En lo futbolístico, jugadores como Eloy Gila, que te sonará del Albacete o del Mirandés. O Gaspar, ojo con Gaspar. Ex de la Unión Deportiva Logroñés donde mostró tanta calidad que al final no hizo gran cosa. Pero que ha hecho carrera en esto de la división de bronce: Huesca, Hércules o Cartagena, entre otros.

Club Deportivo Badajoz: ante el espejo donde mirarse

No hay problemas de espacio en Badajoz. Es Extremadura y ahí la hectárea cotiza a la baja. Y el Nuevo Vivero, ya viejo, tiene capacidad para acoger a algo más de 15.000 aficionados. Las Gaunas está en 16.000 inalcanzables. Y el Badajoz bien pudiera ser la Unión Deportiva Logroñés de Carlos Pouso, con el añadido de que se ha marcado una segunda vuelta a la altura de la Unión Deportiva Logroñés de Sergio Rodríguez. 40 puntos para los extremeños, que en el Grupo IV han dejado fuera del playoff al UCAM, Ibiza, Marbella o Real Murcia… viejos y nuevos ricos de este grupo del sur.

Este es el Badajoz de Mehdi Nafti, su técnico; de Kike Royo, se portero riojano; y de sus dos delanteros curtidos en mil batallas, Eder y Ferrón, con diez goles cada uno de ellos. Un equipo veterano, que se sabe ante una oportunidad histórica de que el Badajoz le haga un poco de frente al poderío del Extremadura de Almendralejo.

Un falso cuarto con piel de cordero que sabe de qué va esto de unos playoffs de ascenso. De menos a más como la Unión Deportiva Logroñés, que también protagonizó una primera vuelta de campeonato más que discreta.
El Badajoz parece haber llegado a tiempo, listo, preparado y con poco que perder. Un rival peligroso, que aumenta el ‘cagazo’ blanquirrojo. Un equipo a evitar en estos cuartos de final. Nunca conviene mirarse al espejo, no vaya a ser que queden a la vista la imperfecciones habituales del infrafútbol.

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