La Rioja

Almuerzo con Escobar: Huevos fritos y monumento a los alcaldes

Conrado Escobar ha escogido El Soldado de Tudelilla para su almuerzo electoral con NueveCuatroUno: un valor seguro y en el centro (de Logroño). Un establecimiento histórico que no ha modificado sus esencias pese al cambio de dirección. ¿Cómo el Partido Popular?…

¿Por qué en El Soldado? Porque la san Agustín «es una calle muy logroñesa y muy querida, y este establecimiento simboliza la hostelería de la ciudad. Manolo (alma y propietario del local durante décadas) era un personaje entrañable, a quien en broma llamábamos el alcalde de San Agustín».

Ya que estamos en la san Agustín, toca mojarse: ¿Escobar es de la Laurel o de la san Juan? «Yo soy de todas las zonas. El otro día estuvimos en el pincho pote de la zona del Berceo, que me pareció interesantísimo, un bullicio en el mejor sentido. Por razones obvias -hemos tenido tienda en Muro del Carmen-, la calle san Juan me gusta. Es un poco una ciudad dentro de la ciudad. Tiene comercio, hostelería, cultura… Por proximidad, iba más ahí».

Reportaje gráfico: Amaya Garrido – NueveCuatroUno

Y para mojar, un par de huevos. Quizá Escobar vaya a necesitar echarle albúmina y proteínas a una campaña que se antoja complicada para los populares, a la vista de los resultados de los últimos comicios generales. El caso es que al candidato del PP a la Alcaldía de Logroño se le olvidaron las siglas y emblemas de su partido en la puesta de largo de su proyecto para la ciudad.

«¿Tienen alguna duda de dónde estoy? Esto es tan sencillo como que vamos con tanta prisa que, a lo mejor, la parte señalética y estética se nos pasó. Toda mi vida he estado en el Partido Popular, al que se lo debo todo. Y ahora el Partido Popular me confía trabajar por Logroño, y lo que tengo que priorizar es esta ciudad».

– Pero hay ocasiones en que la marca ayuda y en otras es un lastre…

– La marca, el partido, está ahí y yo estoy muy cómodo e identificado con ella. El partido pesa, y mucho. Nuestra fortaleza son nuestros alcaldes, ha dicho Cuca. El alcalde tiene un componente personal irreemplazable, pues está al servicio de la ciudad las veinticuatro horas del día. Si a alguien habría que hacer un monumento en este país es a los alcaldes, su tarea es sacrificada a cambio de nada.

– Ya tenemos titular: Conrado Escobar quiere ser alcalde para tener un monumento…

– (Risas) Eso es verdad: Que yo sepa, quien tiene ese orgullo y esa responsabilidad tiene asegurado un retrato en el Salón de Retratos de la Alcaldía.

– Usted viene del Gobierno regional, como consejero de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia. No tiene una labor municipal reciente que enarbolar. ¿Hace suya la tarea llevada a cabo por su antecesora?

– Por supuesto. En este caso lo han hecho muy bien. Pero soy muy respetuoso con lo que se ha hecho ahora y con lo que se ha hecho antes. Pero ahora a Logroño le toca otro momento, otras circunstancias.

Por mucho que se intente desviar la conversación hacia asuntos más banales y a la ensalada de tomate en el centro, es difícil no hablar de ‘trabajo’ con un político a la mesa. Menos aún, cuando están en campaña. Así que pronto aparecen por debajo del mantel sus propuestas para la ciudad:

«Hay que buscar un acicate para que todos colaboremos y exista una identidad de Logroño. Hay que querer un poco más la ciudad. Redescubrirla. Hay que desarrollar potencialidades que no son conocidas ni en los propios municipios de La Rioja. Es una ciudad conciliable, que sorprende a todos lo visitantes por lo bien que se vive en ella. Quizá eso habría que potenciarlo más, empezando por los propios logroñeses. Lo que más identifica a Logroño, el Fuero de Logroño de 1095, nos define como una ciudad abierta, liberal y tolerante».

El urbanismo: «Logroño, históricamente, ha buscado el sur, en paralelo al Ebro. Sin renunciar a los retos urbanísticos, debemos pensar hacia adentro, coser la ciudad. Incorporar al tejido humano y emocional la principal vía de la ciudad: el río. Una de mis propuestas es una pasarela que una el Casco Antiguo con el parque del Ebro, siendo respetuosos con la trama histórica pero aprovechando todo lo que ofrece el parque».

El comercio: «Logroño fue la primera ciudad comercial de España, pero ahora necesita otros alicientes. Tenemos que unir comercio con turismo y con cultura. Tenemos el Camino de Santiago. Logroño tiene todos los ingredientes para ser ciudad Erasmus, hasta triplicar el número de estudiantes que llegan: Idioma español, enología, tecnología de los alimentos… Si lo consiguiéramos, el efecto multiplicador sería magnífico».

Y el día después de las elecciones: formar un Gobierno municipal. «Yo dejaría de hablar de pactos y de añadir debates. Aspiro a que hablemos de los problemas que interesan al ciudadano y podamos hacer llegar nuestro mensaje. Se nos suele preguntar a los candidatos cuál sería la primera medida que adoptaríamos al alcanzar un cargo. Mi primera medida sería llamar a todos los grupos políticos y establecer un objetivo para la ciudad».

– En la política hay también un componente personal. ¿Que tal ‘feeling’ tiene con sus rivales políticos?

– Muy bueno. En lo personal estoy muy cómodo con los que están y con los que van a estar.

– ¿Y si llegar a la Alcaldía dependiera de un concejal de Vox?

– Ya he respondido a eso. Tenemos que hablar menos de pactos y más de propuestas. Si hay algún pacto que hacer es con los ciudadanos. Durante esta Legislatura en el Gobierno hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en un pacto por la emancipación, en el que Podemos ha sido el grupo más entusiasta. Hemos aprobado la Ley de Renta a la Ciudadanía, en el que todos han puesto lo mejor de sí mismos. Hemos acabado con una propuesta por unanimidad para reformar el Estatuto. ¿Por qué no es posible llevar eso al Ayuntamiento?

– Entonces, no le cierra la puerta a nadie.

– No le cierro la puerta a nadie. Es que eso es lo que la ciudad quiere. Pero sin que caigamos en el relativismo ideológico en el que todo valga.

– ¿Si es alcalde, se compromete a que una moción aprobada por el Pleno salga adelante?

– Con independencia del resultado político de esas mociones, estas deben acomodarse al posibilismo administrativo. La política no se sujeta al mínimo administrativo y permite excesos. Nada impide que se puede aprobar una moción para que mañana haga sol. Lo que pretendo es que los partidos trabajemos juntos, pero a eso no me puedo comprometer.

El almuerzo, esta vez coincidió con la comida, consistió en ensalada de tomate, patitas de cordero (para compartir) y huevos fritos con pimientos y patatas. Jarrarte tinto. 20 euros por persona.

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