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El miedo supera al deseo en Las Gaunas

Al borde del infarto la UD Logroñés no está sabiendo digerir la obligación de estar desde el primer día entre los mejores del torneo. Le vienen arcadas que imposibilitan una acción futbolista conjunta de ciertas garantías. La presión es un estado de ánimo que paraliza y solo hace que agravar la situación. Por eso, por las muchas expectativas creadas, por los grandes fichajes realizados, por la sonrisa abierta de un verano de efervescencia adolescente, la UD Logroñés se ha topado con la cruda realidad, que no es otra que el Grupo II.

Es complicado hacer la digestión del fútbol con el estómago revuelto. Los nervios atenazan la barriga y el asunto puede salir bien o muy mal, dependiendo de hacia dónde se libera la tensión: o hacia una primera victoria y una sonrisa de alivio, o hacia el mal resultado constante de la tristeza con la que parece haber comenzado el campeonato este equipo de talentosos jugadores. En este punto del punto constante se encuentra un buen equipo que no gana ni pierde. Empata y sufre porque no gana. Y eleva a estado de ansiedad el que hayan pasado ya dos jornadas de liga.

La mejor muestra de todo esto fueron los primeros quince minutos del encuentro celebrado en Las Gaunas ante el Barakaldo. De los nervios hasta el taquillero. Y así que Caneda y Santamaría se ofuscan, y de un rechace surge por en medio Sergio Benito para hacer en el minuto 2 el primero del partido con un lanzamiento raso y ajustado al palo desde la frontal. La arcada para aliviar la presión en el estómago salió en forma de error defensivo. Y la punzada situó al equipo en un escenario de estrés impropio del primer fin de semana de septiembre. Así no hay manera. Más errores, más desánimo en la grada, más tensión por todas partes, y la espita del juego sigue cerrada. No libera vapor. Y De Paula aparece al cuarto de hora por la frontal para disparar, con un Miguel que despeja pero no atrapa. Lo dicho, la tensión como aliada del fracaso.

Por fortuna el hundimiento fue controlado a tiempo. Se rehizo el equipo a paso lento, pero seguro. Tomó el cuero y desde la horizontalidad supo reducir los daños, a la espera de tiempos mejores. La pelota, de trapo, no fluía y la creatividad esperada se mostraba en pequeñas dosis, insuficientes para igualar el partido. Pudo haberlo conseguido el más talentoso de los locales, Rayco, que presionado por el nivel de exigencia falló cuando parecía imposible hacerlo dentro del área pequeña.

La belleza es un asunto magnífico cuando todo sale bien. Pero es sencillo caer en el hedonismo cuando todo marcha por el camino de la más alta agitación. Entonces, ver a Rayco intentar ajustar un remate de cabeza en el segundo palo a la escuadra escuece en el graderío. El primer tiempo iba a cerrarse en derrota. Y la grada se iba a dejar notar.

Hasta que la UD Logroñés, a falta de dos minutos para el descanso, logró marcar a la salida de un córner por la feliz aparición de Santamaría. Atacó el primer palo con el hambre y giró el cuello con estilo para meterla por el palo largo, imposible para el meta visitante. El daño, a pesar de todo, había quedado subsanado.

Se esperaba en el segundo tiempo la mejor versión del equipo. Por momentos se intuyó, pero ni muchos menos fue la suficiente para superar el fantástico trabajo defensivo del Barakaldo, que se negó a buscar el área contraria. Con más miedo que otra cosa, la UD Logroñés lo intentó sin acierto, con un juego plano y muy previsible, y sin el surgimiento de una acción individual determinante. Porque hay veces que la tensión agita el miedo y éste supera al deseo de jugar bien y de ganar en este mediocre arranque liguero. Y es que no se puede vivir al borde del infarto.

FICHA TÉCNICA

UD Logroñés: Miguel; Flaño (Santos, min. 80), Caneda, Santamaría, Paredes; Borja Sánchez, Andy, Salvador, Ñoño (Marcos André, min. 56); Ander Vitoria y Rayco.

Barakaldo: Viorel; Óscar Prats, Picón, Erik, Galán; Raúl, Cuerva (Barbosa, min. 31), Antonio, De Paula; Fran (Dopi, min. 80) y Sergio Benito (Fernán, min. 70).

Goles: 0-1, min. 2: Sergio Benito. 1-1, min. 43: Santamaría.

Árbitro: Gonzalo Saiz Pérez. Amonestó al local Salvador (min. 67) y a los visitantes Fran García (min. 76) y Raúl Hernández (min. 90).

Incidencias: 2.876 espectadores en el Municipal de Las Gaunas.

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