La Rioja

El dato sexual que desmonta a La Sexta en Alfaro: «Hasta diez veces seguidas»

Sin lugar a dudas, en Alfaro las auténticas dueñas del municipio son las cigüeñas. Hasta allí ha viajado Isma Juárez en su sección ‘Un país en la riñonera’ de El Intermedio en La Sexta para descubrir cómo es convivir con cerca de 700 cigüeñas blancas instaladas sobre la colegiata de San Miguel.

La primera en asumir la realidad alfareña ha sido la propia alcaldesa, Yolanda Preciado, que ha resumido la relación del municipio con las aves como un claro ‘amor-odio’. «Les encanta este municipio y nos encanta que les encante porque atrae a mucha gente», ha explicado mientras reconoce que el famoso crotoreo constante forma ya parte de la banda sonora local. Eso sí, ha admitido también haber sufrido en primera persona uno de los grandes riesgos de vivir bajo las cigüeñas: «Además quema la ropa», ha confesado sobre las inevitables «descargas aéreas». «Es el mejor reclamo turístico» ha dicho la alcaldesa. «Y más barato que la Fórmula 1 en Madrid», le ha contestado el reportaro.

Pero si alguien ha parecido tener cuentas pendientes con las aves era Lázaro, vecino del municipio, que directamente ha definido a las cigüeñas como “ratas” porque “se comen todo lo que pillan”. La conversación ha ido escalando rápidamente cuando ha explicado a Isma algunos detalles sobre el comportamiento reproductivo de estas aves, dejando uno de los momentos más surrealistas del reportaje. «Hasta diez veces seguidas hacen el acto sexual en la época de celo».

Entre crotoreos, campanas y turistas italianos fascinados con el espectáculo natural, el reportero ha terminado colándose en casa de Manolo, uno de los vecinos con mejores vistas a los nidos. Desde allí ha comprobado que el sonido conjunto de las campanas y las cigüeñas podía parecer «un concierto de Safri Duo en bucle».

El momento más delirante ha llegado cuando una vecina ha desmontado ante las cámaras el viejo mito de que las cigüeñas traen a los bebés. «Aquí los niños nunca han visto a una cigüeña portar un bebé», ha bromeado Isma antes de escuchar una de las explicaciones más peculiares jamás dadas sobre reproducción humana: la teoría de la gasolinera. Una metáfora mecánica que probablemente ha dejado más dudas que respuestas, pero que ha encajado perfectamente con el tono surrealista de una visita donde las cigüeñas han vuelto a demostrar que en Alfaro no son visitantes: son vecinas con derecho propio.

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