La Rioja

Trabajar a más de 40 grados: «Está siendo horrible»

Pablo, Asier, Juan, María, Freddy o Julia curran de sol a sol y en días tan calurosos sienten el peso del termómetro

La Rioja lleva toda la semana metida en un horno. 41,4 en Rincón de Soto, 41,1 en Calahorra o 40,5 en Logroño. El asfalto ha devuelto el bochorno como una plancha, las fachadas han acumulado temperatura durante horas y la sombra, cuando aparecía, apenas ha servido de tregua. La comunidad ha convivido así con avisos por calor extremo y con una pregunta cada vez más incómoda: qué ocurre cuando no se puede elegir quedarse a cubierto.

Porque mientras una parte de la población ha buscado refugio en persianas bajadas, ventiladores, piscinas o bares con aire acondicionado, muchos trabajadores han seguido ahí fuera, sosteniendo el ritmo diario de la ciudad y de los pueblos bajo un sol de justicia. Repartidores, jardineros, operarios de limpieza, albañiles, agricultores o empleados de mantenimiento han tenido que completar jornadas enteras en la calle, con el cuerpo expuesto durante horas a temperaturas que no solo agotan, sino que pueden ser peligrosas.

Un ejemplo de estas profesiones es Pablo. Él trabaja en el servicio de limpieza de calles del Ayuntamiento de Logroño y confiesa que estos días «lo he pasado muy mal con el calor». «Cuando se acercan las horas centrales del día, trabajar es muy complicado».Por eso, durante estas jornadas que estamos atravesando, Pablo opta por «ir por la sombra siempre que puedo e hidratarme lo máximo». De esta manera consigue aliviar el calor que sufre en su trabajo físico expuesto al sol.

Otra de las personas que también está teniendo que combatir las temperaturas es Asier. Durante la mañana se dedica a repartir pedidos en bicicleta, un transporte sostenible pero que en estos meses «se hace muy duro para el trabajador». En este caso, Asier opta por parar en las horas centrales del día: «Prefiero darme la paliza a repartir pronto por la mañana y así tener menos trabajo para esas horas».

Juan se dedica a una de esas profesiones donde el calor siempre está presente: la panadería. Por la mañana prepara los pedidos en su obrador y a mediodía los reparte por la zona. Para él, estos días han sido «insoportables». «Intentar aguantar como se puede y rezar para que estos episodios pasen pronto y podamos volver a la normalidad», asegura. Además, añade que «si esto es lo que nos toca a principios del verano, lo que nos espera en julio o agosto».

La hostelería también vive de forma complicada estas temperaturas. Un ejemplo de ello es Carmen que trabaja en la hostelería y asegura que «salir a servir la terraza es una experiencia dura estos días». Los contrastes de temperatura del frío y calor son constantes para las personas que tienen que entrar al local y salir constantemente. «Nos hemos planteado hasta cerrar la terraza estos días porque no se podía estar», asegura.

Otra de estas profesiones ‘de riesgo’ estos días es la de Antonio. Él trabaja en el mantenimiento de parques y jardines de la ciudad. Además de los trucos habituales, la empresa les ha permitido hacer un horario más flexible. «Comenzamos antes la jornada y así nos vamos antes. A las seis de la mañana se puede trabajar perfectamente y es un remedio muy bueno para estos días». Porque, como asegura, «estar en medio de una rotonda a las dos de la tarde es imposible».

Julia controla la ‘zona azul’ de Logroño y confiesa estar «preocupada» por el calor que está viviendo. Entre las medidas que ha tomado la empresa para mitigar las altas temperaturas se encuentra el aumento a dos pausas al día. Julia considera que la medida es «muy acertada» e intenta durante todo el día estar bien hidratada, comer ligero e ir por la sombra siempre que puede.

Otra de las profesiones que más sufren estos calores es la de los trabajadores de la construcción. Freddy es peón de obra y explica que en esta profesión las protecciones dan mucho calor. «El pantalón largo, el casco, el chaleco reflectante o los guantes hacen que la temperatura corporal aumente». Para combatirlo, Freddy intenta hacer pausas cuando se nota cansado y buscar las zonas frescas que a veces hay en la obra, como los garajes.

María trabaja repartiendo propaganda por los pisos y explica que estos días están siendo «horribles». Los trucos que utiliza son refrescarse la cabeza cada poco tiempo en cada fuente con la que se cruza. «Trabajar en estas condiciones siempre es difícil porque el calor se suma al cansancio y eso es duro», asegura.

El mercurio parece que irá bajando conforme pase la semana. Mientras tanto miles de personas lo combaten como pueden, con el anhelo de que estos episodios «pasen cuanto antes».

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