Este 9 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tortilla de Patata, una de esas recetas que parecen sencillas pero que son capaces de provocar debates eternos en cualquier barra de bar. Con cebolla o sin ella, muy jugosa o bien cuajada, cada cual tiene su teoría y, casi siempre, su lugar de referencia donde cree que se sirve la mejor. Porque si hay algo claro es que la tortilla no solo se cocina: también se discute, se compara y se defiende con auténtica pasión.
Logroño, ciudad de pinchos por excelencia, tampoco escapa a este debate. En sus barras conviven tortillas de todos los estilos: desde las que se desbordan en el plato con el primer corte hasta las que mantienen una textura más firme, pasando por versiones con cebolla caramelizada o recetas más clásicas. Cada bar tiene su personalidad y cada cliente su favorita.
Aprovechando esta fecha tan señalada, hemos recorrido algunas de las barras más conocidas de la capital riojana para elaborar un pequeño circuito por diez pinchos de tortilla que merecen una parada. No es un ranking definitivo —porque en cuestión de tortillas cada cual tiene la suya—, pero sí una buena excusa para celebrar uno de los grandes iconos de la gastronomía española.
1. Tizona
A los mandos de esta tortilla un estudioso de esta receta. Se dice investigador de las temperaturas de cocción, una devoto de la escuela de Betanzos, no solo comulga con esta religión, sino que la fomenta como todo buen apóstol. Su tortilla cuenta con innumerables seguidores, que dejaron de acudir a Ciriaco Garrido para conocer la calle Menéndez Pelayo, donde ya atiende el Tizona. Guardemos un minuto de silencio por la tortilla del Serenella, convertida ya en un maravilloso recuerdo. El que nos dice que la tortilla se puede hacer de mil maneras, pero solo puede tener un resultado: que esté perfecta. Como la del Tizona que es más líquida, menos espesa, más precisa. Sin cebolla, poco cuajada, es la esencia de una tortilla de patata, al menos para los puristas.

2. Cafeteria Jordan / Palio
Nos vamos al otro lado de esta mesa repleta de buenas tortillas de patata. El viaje desde el Tizona hasta esta cafetería, Jordan, en Pérez Galdós, o al Palio, en Avenida de Solidaridad -ambas tortillas son idénticas- es el que permite ver que entre una y otra caben todas las demás. Es la más parecida a la del Serenella. Más espesa, más untuosa, con cebolla, rellena… Más dulzona, pero igualmente buena. La patata se muerde, pero está algo más cocida que frita, con una textura agradable. El trabajo de la patata con el huevo batido le dan esa textura tan característica, con un sabor profundo que sacia los sentidos.
3. Victoria
Esta tortilla es de las que presenta una primera cobertura de huevo muy bien cuajado, y luego ya aparece el huevo batido y la patata, que están menos integrados que la del Jordan. Es otra de esas tortillas que cuenta con numerosos fieles, que se acercan hasta la calle María Zambrano para tomarse un pincho, compartir una tortilla o llevársela a casa para degustarla en familia.
4. Travesía San Juan
Transitamos por la zona de la San Juan hacia la típica tortilla de patata de los locales de tapeo de Logroño, tanto de La Laurel como de la San Juan. Todos estos bares son los defensores de una forma de hacer las tortillas, que recuerdan muchas a las del mítico Mere. Son por tanto tortillas en las que se trabaja mucho la base de patata y huevo. Tienden a tener una cocción elevada, más que una fritura, y aparece más como un puré que como una tortilla con mordico. La clave de esta tortilla es que no se puede jugar con la calidad del aceite o de la patata, o se tiene buenos productos o el sabor delatará que algo no está bien. Es un pincho que no de desmonta, que se puede comer de pie, que va fenomenal en bocata, y que se puede servir al día siguiente en casa y no pierde su calidad.

5. La Concordia
Otro de los espacios que ha representado muy bien a la gastronomía riojana fuera de La Rioja cuando se sale a competir a los grandes nacionales que buscan las mejores tortillas de patata. Apuesta por la tortilla no tan cuajada. Sigue la estela de la escuela de Betanzos, pero sin caer en la devoción. Se ve la patata, se nota el huevo, pero juega mucho (y lo hace con éxito) con otros ingredientes. La de tres cebollas, la de morcilla, la de pimientos, la normal… incluso la de callos. Es muy divertido acercarse a este bar de la calle Marqués de Murrieta, 18, y ver qué tiene y decantarse por la que más apetezca en ese momento. Conviene destacar, y se agradece, la calidad del pan con el que se acompaña al pincho.
6. Milenario
Aquí cambiamos el paso. Y vamos a probar una de esas tortillas de patata que te llevarías al campo para disfrutar de un buen almuerzo tras un paseo por la naturaleza. Es la tortilla de toda buena madre, la que se mete en la fiambrera de buena gana. Algo más cuajada, con ese punto de sal que se agradece, sabrosa, intensa, que sacia… Una buena tortilla que apetece a cualquier hora, de las que hay que meter el tenedor para conseguir la porción deseada. Como en el local anterior, se mejora la propuesta por la calidad del pan.
7. Robusta
Otra de las grandes damas de las barras riojanas. A un buen café el proyecto Robusta le suma una clara apuesta por la tortilla de patata. Es muy particular, reconocible. Por tener una idea, es como las que se ponen en la San Juan, como en la Travesía, pero más gruesa. Aquellas son más finas, pero ésta tiene un mayor grosor. Tiene con o sin cebolla, para no perder clientela en esta eterna discusión (y que dure) entre los cebollistas y los sincebollistas. Pasarse por la calle Múgica siempre es un acierto. Por cierto, al lado, el Argenta, también hace un gran trabajo en esta materia. Su tortilla va sin cebolla. Pero se nota que se controla mucho la buena calidad de los productos que usa para su elaboración.

8. Notre Dame
Ahora nos vamos cerca del Ayuntamiento. A la calle Duquesa de la Victoria. Este local es una referencia por muchas cosas, también por la calidad de su tortilla de patata. Consejo: el nivel de un bar se conoce por la calidad de su tortilla, de sus croquetas o de sus pimientos rellenos. Si alguno de estos o los tres están buenos, es un bar que se merece visitarlo todos los días. Y al Notre Dame muchos van todos los días, para comer su tortilla, espesa, contundente, con cebolla, sin ella, e incluso con pimientos verdes.
9. Al Toque
Es la tortilla de a diario. Una paradita, y por muy mal que vaya el día, por muchos recados que nos se hayan podido hacer, por mal que haya salido la reunión, por complicada que haya sido la conversación, o los muchos deberes o exámenes que haya que superar, esta tortilla te reconcilia con el día a día, a la espera de que lleguen mejores jornadas. Y si todo va bien, esta tortilla estará a la altura.
10. Tu favorita
En primer lugar, a buen seguro, la de tu infancia, es decir, la que hacía tu abuela, tu padre o tu tía. Esa es la mejor. Un recuerdo que va directamente a la memoria gustativa de una vida. Y luego están todas las demás, como la que trata de hacer en casa un viernes por la tarde porque has acabado en el trabajo y tienes tiempo para cocinar una tortilla que te vas a apretar con tu pareja con una buena botella de vino. Esos viernes no vuelven. Y hay más bares, que nos han recomendado nuestros lectores, como las del Sebas en La Laurel, las del Robi, el Nueve en Calahorra, el Oslo, el 4 Roses en Nájera, la del Bodegón La Viña (con especial atención a la de cabrales), la del bar Kebel, la Taberna 11 Metros… Haznos llegar tus lugares favoritos en el email [email protected] y en el número de Whatsapp +34 602 262 881.


