Crisis del Coronavirus

CoVPSA, ¿la vacuna anti-COVID resistente a mutaciones?

Delta, ómicron, XE, alpha… variantes y más variantes que han puesto en jaque a todos y cada uno de nosotros provocando una crisis inaudita que, por mucho que queramos dejar atrás, permanece. Parece que lo peor ha pasado, -ojalá-, pero no hay que olvidarnos de que, tal y como ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS) recientemente, unos 14,9 millones de personas han fallecido en el mundo a causa de la pandemia de COVID-19 entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2021.

La aparición continua de variantes han llegado a poner en duda la fiabilidad y eficacia de las vacunas contra el coronavirus. La pregunta sobre si las vacunas disponibles seguirán actuando de la misma forma contra estas nuevas cepas sigue vigente, pero la ciencia avanza y un nuevo agente ha aparecido en escena con el fin de proteger frente a todas las variantes existentes y frente a otras que puedan aparecer en el futuro: la vacuna CoVPSA.

Laboratorio de análisis de pruebas PCR en el Hospital San Pedro.

«Muchas de las administradas hasta ahora sí que parece que han perdido eficacia, sobre todo en personas mayores (inmunológicamente hablando, de 60 años en adelante), por lo que habría que plantearse otra dosis para otoño», explica Carmen Álvarez, inmunóloga, experta en vacunas, docente y miembro del grupo de investigación Investigación Biomédica y Sanitaria (MEDONLINE) de UNIR.

Pero esto puede cambiar gracias a esta nueva candidata que se ha obtenido a través de un superordenador (Arina, de los Servicios Generales de Investigación de la Universidad del País Vasco) que utiliza un algoritmo matemático que maneja de forma continua la cadena de 22 aminoácidos que conforman el péptido de la vacuna. «El trabajo no para y así podemos averiguar cuál es la mejor zona inmunológica que contemple a todas las variantes posibles para basarse en ella y diseñar una vacuna que cubra todas las cepas».

Carmen es sincera y destaca que «no podemos anticiparnos, pero sí tener una aproximación muy rápida. Si aparece una nueva mutación, la colocas en el algoritmo y en unas horas sabes cuál es la zona de la proteína afectada, y hoy en día sintetizar un péptido es cuestión de una semana, dos como mucho».

Junto con el Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla (IDIVAL) y el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Cantabria, este sistema ya se ha utilizado con una propuesta de vacuna para el sida, «lo único que esta enfermedad no es tan cambiante. Tiene mutaciones, pero no variantes como el COVID».

Desde que comenzara la pandemia, ambos equipos científicos se pusieron manos a la obra para poder pasar rápidamente a una fase experimental ‘in vitro’ e ‘in vivo’. «El problema es que actualmente necesitaríamos para el estudio clínico personas que no estén vacunadas o infectadas y eso, hoy en día, es muy complicado». Por ello han acudido a los Biobancos. «Gracias a toda esa gente que al principio de la pandemia fue generosa y voluntaria cediendo sus células sanguíneas antes de estar inmunizados, podemos realizar estos estudios».

Además, las pruebas que se han hecho con nanopartículas en ratones «están teniendo resultados muy positivos y duraderos». Carmen explica que «en ciencia nunca se sabe, pero de estos animales estamos obteniendo respuestas inmunes de más de nueve meses, y esto habría que multiplicarlo por siete en el caso de los humanos».

Otra de las ventajas es que la vacuna CoVPSA no tiene que conservarse a menos 80 grados, sino que incluso puede mantenerse en temperatura ambiente. «La idea final es que no solo pudiera ser una vacuna como las actuales que evitan la transmisión y bajan la gravedad de la enfermedad, sino que además pueda ser preventiva». Y por supuesto, es compatible con las inoculadas hasta el momento.

En definitiva, la vacuna no solo recubriría los epítopos de las distintas variedades del virus que puedan estar conviviendo actualmente, también los de otras mutaciones con más probabilidad de ocurrir y que aún no se han dado. El próximo paso es que ambos equipos hagan pruebas adicionales para ampliar los resultados preliminares. También están trabajando en el diseño matemático computacional de nuevas candidatas a vacuna que tengan en cuenta las últimas variantes del virus.

El diseño computacional con lambda-supercadenas se emplea asimismo con otra candidata a vacuna contra la Hepatitis C para la cual, a día de hoy, no existe ninguna vacuna efectiva.

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