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Tinta y tinto: ‘Una ciudad no tan dividida’

Playoff de ascenso de la UD Logroñés contra el Hércules

Al salir el otro día de Riazor con un 3-0 bajo el brazo (2-0 en el minuto 12), todo eran ganas de hablar por parte de los aficionados del Depor. La veintena de riojanos que nos acercamos a la playa coruñesa sorteábamos la marea blanquiazul entre palmadas en la espalda, palabras de ánimo y conversaciones futbolísticas. Aquellos que peinaban alguna cana o que no tenían necesidad de peinarse recordaban al Club Deportivo Logroñés en Primera, aquel equipo simpático de los 80 y los 90, y al Tato Abadía.

En el segundo minuto de conversación siempre surgía la misma pregunta. «¿Por qué hay dos equipos en Logroño?». «¿Por qué estáis divididos?». Ahora que el Depor nos acompaña por el fútbol de barro, pese a que su casa luzca igual de impresionante que cuando la visitaba el Milán, sus aficionados han descubierto eso que ya no necesitábamos explicar en Tudela, Amorebieta, Burgos, Miranda, Barakaldo, Sestao, León, Zamora, Ferrol, Coruxo, Irún, Santander…

Les extrañaba que la ciudad estuviera «dividida» y que no uniera fuerzas en torno a un equipo para volver al fútbol profesional. Con razón. Había que explicar entonces todo aquello de la desaparición del CD Logroñés, el surgimiento de la UD Logroñés y la SD Logroñés, así como los diferentes modelos de gestión que defiende cada entidad. Ya sabes: el primero es un club al uso, donde hay un propietario y unos abonados, y el segundo está manejado por sus propios socios, quienes toman algunas decisiones mediante asambleas.

Entonces les surgía a los seguidores blanquiazules la eterna duda que parece nunca quedará resuelta. «¿Y cuál es el heredero de aquel CD Logroñés?». Había que explicar entonces que ninguno, que en ambos equipos había aficionados del fiambre y que en el minuto 40 de cada partido las dos hinchadas cantan eso de «aúpa, aúpa Logroñés; chuta que chuta que chuta» por recordar al fallecido. Mismo sentimiento pasado, diferentes caminos presentes. Y ya está. El resto, piques vecinales.

Sin embargo, también había que explicar que la ciudad no estaba «dividida» como se puede pensar fuera de La Rioja sino que el apoyo es mayoritario a la UD Logroñés (más del triple en su base de seguidores y con capacidad de movilización para superar las 10.000 personas en Las Gaunas frente a poco más de un millar de aficionados). Más aún después de su breve paso por Segunda División cuando la pandemia nos robó parte de la vida y del fútbol.

También les contábamos que el déficit de infraestructuras profesionales en la capital riojana para el balompié se va a paliar con una nueva ciudad deportiva en Valdegastea impulsada económicamente por Félix Revuelta y que sólo la equidistancia de la siempre temerosa política impedía una verdadera apuesta por uno de los proyectos.

Sin ir más lejos, la última vez que ambos disputaron el playoff de ascenso hace un par de años (unos a Segunda desde Segunda B y otros a Segunda B desde Tercera), desde las instituciones se querían equiparar las dos situaciones como si no mediara un abismo tan tortuoso y difícil de recorrer como el que llevaban soportando durante dos décadas los aficionados al fútbol en la región.

¿A alguien se le ocurre que eso mismo ocurra en Santander porque juegan playoff el Racing y el Rayo Cantabria? ¿En Pamplona con el Osasuna y el Oberena? ¿En Gijón con el Sporting y el Ceares? Los complejos en las instituciones por el apellido ‘Logroñés’ siguen pesando demasiado, más allá de ver el presente y la realidad de unas gradas llenas de jóvenes en un equipo mientras en el otro su masa social se estancó hace ya muchos años pese a sus éxitos en el césped.

Mientras las buenas gestiones en las plantillas de la SD Logroñés la han llevado a su techo deportivo, la UD Logroñés es actualmente la única opción viable para que Logroño y La Rioja sigan creciendo futbolísticamente, con todo lo que eso conlleva para el resto de la sociedad. Porque los logroñeses y los riojanos han elegido. No han comprado el mantra del «fútbol popular». Le pese a quien le pese. Cada uno tiene sus razones y todas son igual de válidas.

En ese feliz julio de 2020 escribía que «la UDL ya era el Logroñés» a ojos del fútbol español, pero los méritos deportivos de la SD Logroñés y los deméritos de la UD Logroñés han devuelto a ambos a la casilla de salida. Trece años después de sus respectivas fundaciones ambos comparten categoría en la recientemente estrenada y fallida Primera RFEF, donde los blanquirrojos han ganado los dos derbis a los otros blanquirrojos para demostrar que en el fútbol todo es posible y la importancia de tomarse en serio tu propio camino.

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