La Rioja

Juan Carlos Unzué: «Nunca pensé que me sentiría feliz sobre una silla de ruedas»

Foto: Universidad de La Rioja

Juan Carlos Unzué ha impartido esta semana una charla en la Escuela de Enfermería de La Rioja con el título «Esperanzas de vida». El exportero del Barcelona, Osasuna y Sevilla, también exentrenador de fútbol, padece ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Esta enfermedad degenerativa e incurable reduce progresivamente la autonomía de los pacientes, hasta que se olvidan incluso de respirar. Pese a la dureza, el navarro dio visibilidad a todas las personas que sufren este mal. Lo hizo en silla de ruedas, con una vitalidad soberbia y ante una sala entregada.

«Somos unos 4.000 en este equipo (pacientes con la enfermedad), cada día se nos unen en torno a tres y se nos van otros tres», comenzó Unzué. Y claro, no todas las personas se encuentran en el mismo estadio de ELA: «He podido visitar a personas que tienen grados más avanzados y de esta forma, estoy viendo mi futuro». Como ejemplo, el famoso tuitero y youtuber, Jordi Sabaté. El catalán no puede hablar, se alimenta con una sonda y hace entrevistas con su iris a personalidades de la sociedad española para dar a conocer su enfermedad.

Foto: Universidad de La Rioja

Unzué valoró especialmente la enfermería y los cuidados, claves para paliar las consecuencias de la dolencia: «Dedicarse a esa profesión es tomar una decisión muy valiente, es ayudar a los demás. Os admiro profundamente». Con un tono muy cercano y simpático, el navarro se ganó rápidamente al público y aprovechó para lanzar un llamamiento: «La Rioja es la única comunidad autónoma que no tiene asociación de ELA. Hagamos un esfuerzo para construirla. Esta enfermedad se puede estabilizar con un tratamiento, pero no todos tienen acceso a él»

La realidad es cruda: «Hay personas que se dejan ir porque llegan a un punto donde se sienten una carga inasumible para la sociedad. Creo que no nos podemos permitir abandonar a enfermos de ELA». Según su punto de vista, es un mal «clasista». Para ello, dio argumentos: «Los enfermos necesitan tres cuidadores 24 horas al día y 365 días al año, eso son 4.500 euros por mes. Quien no disponga de esos recursos, lo tiene mucho más difícil». Por regla general, la esperanza de vida se sitúa entre los 3 y 5 años: «La ELA no espera».

Esperanzas de vida

En un tono sosegado, el extécnico aportó seis conceptos muy útiles para la vida; jalonados con experiencias de su etapa como deportista profesional: la solidaridad sin esperar nada a cambio, la capacidad de adaptación, el valor de haberlo intentado, el respeto y el cariño, crecer y aprender de los errores y por último, ser empáticos. «Tenemos que tener la humildad para reconocer nuestra debilidad», afirmó.

«Es seguro que en la vida te vas a caer, pero si no te levantas, te van a pasar personas por abajo, por encima, por izquierda o por derecha. El deporte profesional me ha ayudado a crecer mucho más rápido y a levantarme», valoró. Con síntomas de ELA hace cuatro años, el navarro se siente un privilegiado por tener «un desarrollo lento de la dolencia».

«Todos los enfermos nos acabamos cayendo, yo me rompí solo siete costillas y no me di en la cabeza. La clave es ir jugando con los límites, pero todavía me siento que puedo aportar a la gente, me siento útil», añadió.

Posteriormente, también hubo oportunidad para un largo turno de preguntas. Unzué mantuvo su optimismo: «He aceptado mi situación y nunca pensé que me sentiría feliz sobre una silla de ruedas». Su leitmotiv, el tremendo valor de la vida, pase lo que pase: «Hay personas jóvenes que lo tienen prácticamente todo y no quieren vivir más; en cambio, hay enfermos de ELA avanzados a los que les ves con una vitalidad increíble».

Foto: Universidad de La Rioja

Uno de los momentos más emotivos de toda la conferencia tuvo lugar con la intervención de Roberto Moreno, presidente de la Asociación Riojana de Enfermos de Parkinson (AREPAK). Visiblemente emocionado y haciendo grandes esfuerzos para comunicarse, se llevó una gran ovación de los asistentes. «Solo por haber dado el paso y creado esa asociación, ¡eres un valiente que te cagas!», le dijo Juan Carlos Unzué. Además, también participó un enfermo de ELA en La Rioja, respondido con otro aplauso.

Unzué entró y salió del acto una sonrisa perenne, que espera mantener hasta el último segundo de su vida: «Me sale de forma natural, siempre he sido una persona expresiva y optimista. Cuando dejé el deporte profesional, me mejoró incluso el estado de ánimo». En un mundo rodeado por incertidumbre y pesimismo, una dosis de autenticidad ‘mola’ como conclusión: «No dejemos ganar a la gente que quiere que el mundo no funcione bien (refiriéndose a Putin). Vamos a decirles que nosotros disfrutamos de la vida. No les demos la victoria».

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