Firmas

El baptisterio paleocristiano romano de Concha Andreu

La vida política y empresarial logroñesa no arranca oficialmente hasta después de San Mateo. Las fiestas de la capital riojana marcan el final del tiempo de asueto para la gente de traje y corbata, coincidiendo con la entrada del otoño en nuestras vidas, el cambio de color en nuestros bosques y el apogeo de la vendimia en nuestras viñas. Con ese calendario suelen trabajar los gerentes, comerciales, constructores, políticos, periodistas, abogados… aunque más difuso se sitúa el inicio de la temporada estival. ¿San Bernabé? ¿El 1 de julio? Ahí la cosa ya va más por barrios y sectores, aunque todo sea por estirar un ritmo de trabajo más pausado durante más meses. Hay algunos afortunados que llegan a implantarlo incluso durante todo el año.

El problema llega cuando algún osado habitante de la capital decide emparejarse con alguna persona natural de Arnedo. Las fiestas de Logroño empalman con las de la ciudad del calzado y todo comienza a retrasarse. Después empiezan a florecer los festivos y los puentes como las setas. Que si el Pilar, que si Todos los Santos, que si la Inmaculada, que si Navidad. Entre pitos y flautas, el calendario aparece en el 10 de enero y la casa todavía sin barrer. Qué desastre. Y ahí, a ver quién remonta el curso periodístico, político y empresarial después de siete meses de inactividad. Entre tanto, aquellos que no han optado por la ‘vía arnedana’ ya llevan varias semanas ordenando sus papeles, bolígrafos y agendas. Es quemarse la cuba -vamos a pensar que PHdM lo hubiera hecho para no romper la literatura de la crónica- y dar rienda suelta al frenesí laboral.

Tanto es así, que el Gobierno de La Rioja ya nos ha puesto encima de la mesa los presupuestos para el año 2022 y la presidenta Concha Andreu ha despachado su primera jornada del Debate sobre el Estado de la Región (DER). No sé ya las veces que he escuchado a Celso González las tres palabras mágicas sobre las que gira el futuro de la comunidad: gasto no financiero. Más de mil millones para aflojar la mosca con brío y alegría, así como regocijo de la consejera sin Consejería, Henar Moreno. Desde hace días, cuando consigo dejar la mente en blanco, se me vienen esas tres palabras como hace meses lo hiciera la palabra resiliencia. Gasto no financiero. Gasto no financiero. Gasto no financiero. ¿Y qué es el gasto no financiero, Celso? El gasto no financiero eres tú.

En el caso de su jefa, la primera sesión del Debate sobre el Estado de la Región ha servido para hacer un carrusel de pequeños anuncios al que sólo le ha faltado el código morse para despertarnos de nuestro letargo parlamentario. «¡Pi pi pi piiii pipipi! ¡Pi pi pi piiii pipipi! ¡Hay gol en el antiguo Convento de la Merced! ¡Adelante, compañero!». Bien preparado y estructurado tenía Andreu su discurso: 35 folios y dos horas de perorata para hablar de once proyectitos a corto, medio y largo plazo en la región para recuperar la economía tras la pandemia, así como el clásico sacar pecho de la gestión realizada durante la crisis provocada por el COVID-19. Siete bloques (introducción; una Rioja más democrática; una Rioja con mayor progreso; una Rioja más equitativa, justa e igualitaria; una Rioja más sostenible; una Rioja de futuro; y final) para hablar de recuperación, vacunación y futuro.

El mejor discurso que podía ofrecer Andreu tras el desgaste que ha supuesto la pandemia para el Gobierno, las arcas públicas y la sociedad. A falta de la segunda jornada -donde se espera el remate final- y la concreción de los proyectos del maná europeo, un dato sobresale por encima del resto: 50 millones para la Enorregión y el Valle de la Lengua. Al menos, ya tenemos una cifra dineraria para convertir a La Rioja en punta de lanza mundial de sus dos principales patrimonios: el vino y la cuna del español. Brindis al sol, a Moncloa y a Bruselas de la presidenta, encomendada a los dineros ‘Next Generation’ para fer una prosa en román paladino, en cual suele el pueblo fablar con so vezino; ca non so tan letrado por fer otro latino.

Si a Gonzalo de Berceo le aceptamos un vaso de bon vino mediante la cuadernavía para contarnos una historia, a Andreu le vamos a aceptar su brindis en su segundo Debate sobre el Estado de la Región para ver si es capaz de ponerlo en práctica. Al fin y al cabo, como decía la viral Enriqueta, «¿a quién no le va a gustar un baptisterio paleocristiano romano del siglo primero?». Algo así haremos con La Rioja.

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