La Rioja

La reinvención del albergue de Ezcaray: inmersión lingüística y multiaventura

El verano para los albergues juveniles era sinónimo de campamentos, de niños y jóvenes corriendo por sus instalaciones haciendo nuevos amigos, siempre disfrutando de la naturaleza. En invierno, su actividad se mantenía gracias, entre otras cosas, a que muchas familias reservaban este tipo de alojamientos para reunirse con otros amigos y sus hijos para disfrutar de la naturaleza e incluso de la gastronomía de la zona. Pero estalló la pandemia y todo se detuvo.

En esta situación se encuentra, por ejemplo, el albergue juvenil de Ezcaray ‘Molino Viejo’. Su responsable, Hilario Andrés López, reconoce que «los albergues apenas están teniendo demanda». Al igual que el resto de la sociedad, se han adaptando al COVID-19 y la nueva normativa. «Nos está costando y se está reactivando poco a poco, pero el proceso es lento».

El público que antes de la pandemia reservaba este tipo de alojamientos era muy dispar. «Desde grupos de seis o siete familias que querían pasar el fin de semana en la naturaleza o asociaciones culturales que querían realizar cursos, asociaciones deportivas o colegios. Una larga lista que actualmente no hacen nada. Está muy parado».

Actualmente, estas entidades todavía no han activado sus actividades. «Seguramente somos el sector que más tarde nos podremos recuperar», apunta Hilario. Esto se debe a que las instalaciones de los albergues están preparadas para grupos con muchos espacios comunes que, en comparación con la hostelería, que las puede preparar de manera individual, se sienten con una pequeña desventaja. Por ello, cree que antes se recuperará este sector que el suyo propio.

A pesar de que desde hace mucho tiempo no tienen habitaciones compartidas y los grupos grandes no pueden compartir los mismos espacios, de cara a este verano van a continuar realizando encuentros con familias jóvenes para poder salir poco a poco adelante. «Vamos a hacer inmersión lingüística en el mes de julio con diferentes familias con hijos y haremos diferentes actividades más familiares», señala, destacando que el motivo por el que están haciendo las cosas así es que la normativa dice que las familias pueden dormir en las mismas habitaciones porque son convivientes.

En las instalaciones también acogerán alguno de los campamentos que organiza este verano el Gobierno de La Rioja. «Van a ser campamentos de inmersión lingüística y de multiaventura y naturaleza. Todos ellos están teniendo muy buena aceptación». El apoyo que desde el Ejecutivo regional aporta este tipo de actividades para el «resentido» sector es importante. «Gracias a ellos podemos hablar de sobrevivir este año», matiza Hilario.

Desde que se declaró la pandemia, han encontrado una nueva necesidad entre la población infantil y juvenil que acuden a alojarse a sus establecimientos para disfrutar de los campamentos. «Notamos que los chavales necesitan salir. Antes cuando llegaban se interesaban mucho por ver dónde iban a dormir o incluso por saber si disponemos de wifi. El año pasado cuando llegaron al albergue y vieron la explanada echaron a correr».

Por último, lanza un mensaje de optimismo. «Los albergues están totalmente preparados y se demuestra con la opción que ha tomado el Gobierno de La Rioja con la organización de los campamentos. Lo sencillo hubiera sido no hacer nada y escudarse. Pero no, han cogido la legislación y acorde a ella han organizado actividades».

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