Crisis del Coronavirus

El duro golpe del COVID-19 en Ausejo: «La gente tiene mucho miedo»

Alrededor de ochocientos habitantes y, este viernes, 64 personas contagiadas de COVID-19. El municipio ya ha lamentado el fallecimiento de cinco vecinos en lo que llevamos de semana. Es el balance que arroja Ausejo, una localidad que en las dos primeras olas tuvo incidencias irrisorias y que sólo registró dieciséis positivos en los dos primeros envites de la pandemia. Si se mostrasen las incidencias acumuladas de los municipios de menos de mil habitantes, Ausejo batiría récords posicionándose por encima de los 8.000 casos por cada cien mil habitantes.

Pedro Martínez es el alcalde de este pequeño municipio riojabajeño que estos días vive entre el miedo, la esperanza de salir cuanto antes del mal trago y la incertidumbre. «No hay que hacer un cribado, prácticamente todos los vecinos han pasado ya por una PCR», reflexiona. «La gente tiene mucho miedo. Ante el mínimo síntoma o la mínima duda de haber estado con un positivo, se están pidiendo test para los vecinos», explica el primer edil, quien se pasa medio día pendiente de los números que se registran en el municipio y el otro medio alerta de las necesidades que tienen los confinados.

«Los dos últimos días están siendo un poco mejores. Salen cuatro o cinco positivos al día, pero nada que ver con el principio de la semana cuando las cifras estaban siendo abrumadoras», apunta. Pese a ello, lanza una nueva advertencia: «Pido a los vecinos que no esperen, sobretodo a la gente más mayor. En cuanto vean que se encuentran mal, que llamen a los servicios sanitarios. Los que han esperado ya hemos visto cómo han terminado», añade, con la tristeza que le imprime recordar que los fallecidos no han podido ser despedidos como se merecían.

En el colegio, el martes se hicieron test PCR a todos los alumnos. «De los 64 alumnos, tres dieron positivo y el resto ya está en el colegio dando clase normal». Lo que no es normal en el municipio es el silencio de sus calles. «No ves a nadie. Todo el mundo tiene un amigo, un vecino, un familiar o un conocido que está pasando por la enfermedad y eso sirve para que la gente se conciencie y no salga más que para lo imprescindible, que ahora es trabajar e ir a la escuela», argumenta.

Agradece la respuesta responsable a sus vecinos, pero también el trabajo intenso que están haciendo desde el consultorio médico. «No os podéis ni imaginar cómo trabaja esa gente, qué profesionalidad, qué capacidad de meter horas para que la gente esté atendida. Qué humanidad. El pueblo está en deuda con ellos», asegura.

Martínez echa la vista atrás hacia las fiestas navideñas. «Aquí ha tenido que ser eso porque hasta la fecha prácticamente no habíamos tenido casos. Nos van a salir caras las Navidades. El coste está siendo alto en fallecidos y en estos días de incertidumbre, de no saber quién lo puede tener o quién no, es una espera agónica hasta que empiecen a bajar de nuevo los casos».

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