Entrevista

Pello Latasa: «El virus siempre va un paso por delante»

Pello Latasa analiza la situación de la pandemia en La Rioja

Pello Latasa habla suave. Será porque lo de hablar en voz alta también es una actividad de riesgo con esto de la pandemia. Guipuzcoano, de esa generación altamente preparada que tuvo que salir de España para sacarse las castañas del fuego. Su curriculum da casi vértigo. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y Doctor en Epidemiología y Salud Pública por la Universidad de Alcalá, Máster en Salud Pública por la Escuela Nacional de Sanidad y Máster en Formación y Gestión en Medicina Humanitaria.

Con 34 años es toda una eminencia en su campo y aún así tiene dudas. Se hace preguntas para las que aún no tiene respuesta. Los científicos son así. Se le nota preocupado por la situación de La Rioja, aunque tiene claro el objetivo: llegar a unas incidencias que puedan ser gestionables por la comunidad. No es el caso, pero él sigue trabajando sin descanso.

Actual director general de Salud Pública, Consumo y Cuidados, se pelea cada día con las cifras que llegan de casos, incidencias, pruebas PCR realizadas y, a pesar de que le pillamos después de haber hecho otras siete entrevistas, no alza la voz. No desespera. La paciencia es la clave en su trabajo y también en la lucha contra la pandemia. «Hay que hacer bien las cosas durante mucho tiempo para conseguir resultados». Lo tiene claro.

– ¿Cómo está en estos momentos la situación en La Rioja?

– La situación epidemiológica en estos momentos está peor de lo que nos gustaría. Es verdad que lleva unos días mostrando una tendencia descendente, pero la incidencia sigue siendo muy alta y nos encontramos en el tercer o cuarto puesto como comunidad autónoma. Nuestro objetivo es seguir trabajando para que esa curva vaya bajando hasta umbrales asumibles y gestionables.

– Los casos suben y bajan dependiendo un poco de las pruebas que se hagan, pero los cribados generales tampoco parecen ser efectivos. ¿Cómo encontramos a las personas asintomáticas?

– Los asintomáticos nos llegan por varias vías. La primera es el contacto estrecho: un caso tiene varios contactos y a esos contactos se les hace prueba, ya que habitualmente esos contactos no tienen síntomas. Otra vía son los ingresos en el hospital. Desde la primera ola, para cualquier ingreso o cirugía se hace una PCR previa y esa también está siendo una fuente importante. Una tercera fuente son los cribados dirigidos que se realizan a poblaciones de riesgo, trabajos de riesgo o circunstancias muy concretas. Ahí entrarían las de los trabajadores sociosanitarios, personas que viven en residencias de mayores o municipios con altos índices.

– Los confinamientos que se hacen en estos momentos nada tienen que ver con los de marzo. ¿Son eficicaces para controlar la pandemia?

– Las medidas se plantean, pero luego quien tiene que cumplirlas es la población. Esto es como un semáforo: tú sabes que no puedes cruzar en rojo, pero no puede haber un policía en cada semáforo. El último cumplimiento de la norma es del ciudadano. En un confinamiento perimetral, el objetivo es que la gente no entre a una zona de muy alta incidencia a tomarse unas cervezas, hacer una fiesta o estar con mucha gente en espacios cerrados y que esos potenciales casos no salgan tampoco para hacer alguna de esas actividades que son de alto riesgo. Por eso se puede salir a trabajar. Los servicios de riesgos laborales de las empresas están haciendo continuamente evaluaciones y toman las medidas para que no haya contagios. Reducir esa movilidad para actividades de alto riesgo es el objetivo.

– ¿En qué datos nos basamos para confinar un municipio?

– Jugamos con muchos datos que nos ayudan a hacer una evaluación final que nos dice si hay un alto riesgo, un riesgo medio o un riesgo bajo. Miramos las PCR que se han hecho en la última semana, cuál es la positividad de esas PCR, miramos los casos notificados cada día, la incidencia acumulada en siete días, la incidencia acumulada en catorce días, miramos cómo están las UCIS, cómo están los hospitales, hablamos con la gente que está ahí, con los responsables de las entidades locales, con los agentes sociales que puedan tener intereses que nos transmiten lo que ven. Juntamos información cualitativa y cuantitativa y con todo eso hacemos la evaluación y en base a esa evaluación tomamos medidas o no.

– ¿Se tiene en cuenta también el incremento de casos en municipios cercanos? El confinamiento de Alfaro llegó cuando Rincón y Aldeanueva de Ebro empezaban a repuntar casos y con Calahorra, Rincón de Soto y Arnedo cuando municipios como Pradejón o Autol empezaban a subir también.

– No es excepcional que las incidencias de este tipo de enfermedades sean similares en municipios que comparten una carretera. Se ha visto en muchas enfermedades. Ahora lo que vemos es que la zona caliente está en una zona común con otra comunidad. La ribera de Navarra y La Rioja Baja son dos zonas que están muy castigadas por el coronavirus y ahí es donde tenemos que controlar la enfermedad para que no vaya más allá. También vemos cómo están nuestros vecinos. Es fundamental.

– Las quejas de La Rioja Baja fueron que no se tomaron las decisiones una semana antes. Da la sensación de que siempre vamos un paso por detrás de la pandemia.

– La pandemia siempre está un paso por delante. Hay que entender que las medidas producen mucho malestar social y un daño económico, por eso los datos tienen que estar muy bien consolidados. Intentamos que sean lo más ajustadas posibles y lo menos perjudiciales posibles, pero con la mayor eficacia. Si sabemos que la movilidad y los contactos son dos vehículos que facilitan la propagación de la enfermedad tenemos que ir a por ellos y la única manera es controlando la movilidad y esos contactos de riesgo. Todas las demás medidas ya están operantes: la mascarilla, la distancia, la higiene, la reducción de aforos, las limitaciones en el tamaño de los grupos. Antes de un confinamiento quemamos todas las medidas previas que podemos y si no podemos ver realmente de dónde viene ,entendemos que la transmisión es comunitaria y si es comunitaria sostenida entonces hay que optar por el confinamiento. Entonces sólo se pueden hacer actividades seguras: actividades al aire libre donde hay poco riesgo como salir a pasear, actividades en terrazas…

– Logroño empieza a reportar unos 50 positivos diarios. ¿Preocupan las consecuencias de los ‘no sanmateos’?

– Por supuesto que preocupa. Siempre hemos puesto encima de la mesa que la cara de San Mateo la veremos pasados 15 días. Ahora ya han pasado esos quince días y estamos expectantes a ver lo que pasa, pero el dato diario no es suficiente, tenemos que ver las tendencias, el esfuerzo diagnóstico de estos días. Todo hay que valorarlo en el conjunto.

– Sesenta casos de incidencia acumulada. Ese parece ser el objetivo, pero viendo las indidencias que tenemos ahora nos puede costar muchas semanas llegar a esa cifra.

– Sí, pero tenemos que ponernos un objetivo y trabajar para llegar a él. Sesenta casos es un volumen de incidencia que sería más o menos manejable con los recursos con los que disponemos. Si la pandemia se dispara habitualmente, el problema supera tu capacidad de responder y de gestionar. Hay algunos recursos que es imposible tenerlos aunque tengas todo el dinero del mundo. Esta pandemia nos ha puesto encima de la mesa que nuestros sistemas y nuestras sociedades son mucho más vulnerables de lo que creíamos. Pensábamos que las pandemia afectaban a las sociedades que están menos civilizadas (con muchas comillas), pero ahora que nos afecta a nosotros observamos que no es tan fácil controlarlas. Hay artículos sobre los rituales de enterramiento de África y cómo habían contribuido a propagar las enfermedades y fíjate como estamos aquí. La situación está siendo un baño de humildad porque nos hemos dado cuenta de que ya no es sólo una cuestión de tener dinero o capacidades sino de saber organizarse, de tener paciencia, de ser resiliente y de cambiar el comportamiento de cada uno y la capacidad que tenemos las administraciones públicas para adaptarnos a las necesidades que tiene la sociedad en ese momento.

– La hotelería se queja de que parece que todas las medidas van enfocados a ellos. ¿Se puede hacer algo más de lo que se hace para que los bares y restaurantes sean entornos seguros?

– Yo creo que tenemos que contar con todos los agentes para que sean parte de la solución porque si sólo un sector tira del carro, este no se va a mover. Sólo se moverá si todos hacemos las cosas bien durante mucho tiempo y esto incluye al sector de la hostelería. Me consta que hay profesionales que están muy preocupados y que toman todas las medidas, pero son entornos que no dejan de ser de riesgo. Habría menos riesgo si se garantizase una distancia de seguridad adecuada, si se garantizase una buena ventilación y sobretodo si los que somos clientes actuásemos como hay que actuar: quitarse la mascarilla, beber y volverse a poner la mascarilla. Si actuáramos así, seguramente el riesgo del sector sería mucho menor.

– Parece que no hay muchos brotes en esos entornos.

– Normalmente los brotes que encontramos son en lugares donde conocemos a la gente: nuestras casas, nuestros centros de trabajo… pero si alguien contrae la enfermedad y nadie más de la familia o del grupo de amigos es positivo, no podemos saber dónde se ha contagiado la persona. Si hiciésemos la pregunta «¿ha estado usted en un restaurante o un bar los últimos catorce días?», ¿cuál crees que sería la respuesta? Pero si hiciésemos esa pregunta, estaríamos realmente culpabilizando al sector porque la persona no tiene por qué haberse contagiado allí. Intentamos en los rastreos que las preguntas nos aporten la máxima información de calidad.

– ¿Además de las tres M podemos aportar algo los ciudadanos para que nuestros entornos sean más seguros?

– Se pueden hacer muchas más cosas. Llevar el Radar-COVID instalado. Si no somos amigos de la tecnología, llevar un registro por escrito de las personas con las que hemos estado los últimos días, asegurarnos de estar en espacios bien ventilados, reducir el número de personas con las que estamos habitualmente, vivir en una especie de burbuja social, en un grupo estable de convivencia como se ha hecho en las escuelas. Cortar un poquito de esa vida social tan amplia que teníamos antes de la pandemia. Somos personas sociales y necesitamos estar en contacto con otras personas, pero limitar eso un poquito para cuidarnos entre todos.

– A la ciencia se le está escuchando mucho más desde que llegó la pandemia, ¿pero se le escucha lo suficiente? Estos días hemos visto un conflicto legal en Madrid que no deja muy claro que las medidas se basen en la ciencia.

– Yo creo que sí que se escucha. Y yo desde la posición en la que estoy tengo la suerte de que aún se me escucha mucho más y aprovecho este cargo para transmitir todo lo que la evidencia me dice, lo que me comentan los colegas, intentar vehiculizarlo para la toma de decisiones. Sin embargo, en la política la toma de decisiones es mucho más compleja que basarse sólo en lo que dice la ciencia. Como llevar a la realidad lo que dice la ciencia es mucho más difícil porque entran también valoraciones sociales, económicas,  políticas… Esas valoraciones también hay que ponerlas encima de la mesa porque son importantes. Sí se escucha y sí se tiene en cuenta lo que se dice pero el contexto es mucho más amplio y complejo. La justicia para nosotros es fundamental. Ellos nos tienen que decir que las cosas que queremos hacer son legales y la ley es para todos: para las personas pero también para las administraciones. En Madrid el juzgado no dijo que no estuviesen justificadas las medidas si no que no había herramientas para llevarlo a cabo. La justicia es una aliada fundamental de la salud pública, no podemos decir ni pensar de otra manera. En el caso de La Rioja todas nuestras medidas han sido ratificadas, la relación es fluida y nos ayudan a sacar las cosas adelante.

– ¿Hay medidas legales y medios materiales para conseguir que alguien haga bien una cuarentena?

– Sí tenemos instrumentos legales para que se cumplan los aislamientos y las cuarentenas. Desde que estoy aquí creo que he firmado más de cien resoluciones para que los jueces valoren y si es necesario mandar a la policía para que se cumplan las cuarentenas. Se ponen en marcha cuando se tienen que poner en marcha. Incluso existen para cuando una personas no quiere someterse a una prueba diagnóstica cuando debe someterse a ella.

– ¿Qué medidas podían haberse puesto en marcha para que la segunda ola no llegase o al menos no lo hiciese tan tempranamente?

– Hemos puesto muchas en marcha, pero habrá que valorar si fueron las suficientes. Hemos incrementado nuestra capacidad diagnóstica increíblemente, también nuestra capacidad de rastreo. Nos hemos dotado de estos dos instrumentos que son estratégicos para el control de la pandemia pero, sin embargo, ahí sigue.

¿Por qué La Rioja en la primera ola fue una comunidad tan castigada y ahora vuelve a serlo?

– Lo que dicen las agencias internacionales es que donde hubo una incidencia muy alta en la primera ola, mucho cuidado porque es que se dan las condiciones adecuadas para que la segunda se vuelva a dar con una alta incidencia. Hay unas estructuras sociales que facilitan que esto ocurra: el envejecimiento poblacional, la conectividad del territorio entre sí… De algún modo, esta pandemia está poniendo de manifiesto muchos problemas de esta sociedad que no hemos sabido resolver en los últimos años. Nos pone de manifiesto la cuestión de las desigualdades sociales que afectan a la salud, el envejecimiento de la sociedad, el hecho de que no hemos sabido ofrecer a nuestras personas mayores un espacio seguro donde estar. Nos pone de manifiesto los problemas con las enfermedades crónicas que son un problema prioritario de salud pública y sin embargo no somos capaces de meterle mano. La pandemia nos ha dicho: «Señores, estos son sus problemas». Afectan a la población vulnerable, a la población mayor y a la que tenía enfermedades crónicas.

– ¿La Rioja también puede estar diagnosticando por encima que el resto de España?

– Es difícil de saber, es probable que quizás además de tener esos mecanismos para que el virus se propague más también teníamos los mecanismos para detectar muchos casos. En la primera ola, La Rioja ya detectó muchos más casos que otras comunidades y se vio en el estudio de seroprevalencia. Ahora se detectan aún muchos casos más. Estamos participando en un nuevo estudio de seroprevalencia del que tendremos datos en unas semanas. Ese estudio te dice el impacto real de la pandemia en la comunidad. Bueno, real del todo no porque también el tema de los anticuerpos es un tema complejo.

– ¿Hay estimaciones de cuanta gente podría verse afectada en La Rioja por el virus?

– Se pueden llegar a contagiar todas las personas que sean susceptibles de hacerlo. No sabemos cuanto dura la inmunidad, no sabemos cómo de eficaz es la inmunidad… Y quien no la tenga es susceptible de coger la enfermedad.

– El PP pide test de antígenos para los colegios. ¿Dónde van a ir los test de antígenos que lleguen a La Rioja?

– Por el momento se recomiendan para personas que tienen síntomas, para contactos estrechos y luego en determinados entornos donde hay un alto riesgo de tener la enfermedad: sanitarios, residencias… También se podría plantear en algún caso para los colegios. ¿Por qué no?

– ¿Cómo debe ser un aislamiento de un positivo?

– Hay que hacer un aislamiento lo más exigente posible. La persona debe estar en su habitación diez días sin salir de esa habitación y a poder ser con un baño propio y si no limpiarlo tras cada uso. No vale sólo con estar sin salir de casa, el aislamiento es fundamental.

¿Hay relación fluida con el Ministerio? ¿Que piensan de la situación de La Rioja?

– La comunicación es muy fluida. Además, como trabajé allí tengo una relación personal muy buena con todos. Cada nivel tiene su punto de contacto, en mi caso el contacto es la Directora General de Salud Pública, la doctora Pilar Aparicio, en el caso de la consejera el contacto es el Ministro y la Secretaria de Estado. También tengo contacto con los compañeros del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, casi les llamo indistintamente. Están preocupados y de vez en cuando hablamos de qué podemos hacer, de cómo nos ven…

– Fernando Simón decía el otro día que para primavera podríamos ver la luz de tener una vida un poco más normalizada. ¿Es igual de optimista?

La verdad es que no lo sé. Prefiero no poner fechas. Las vacunas por el momento están teniendo buenos resultados, avanzan a un nivel nunca antes visto. Asistir a ese proceso está siendo muy interesante. ¿Cuándo va a estar disponible? No lo sabemos. ¿Cuál va a ser su eficacia? Habrá que esperar a que terminen los ensayos ¿Cuál va a ser la efectividad? Habrá que verlo también ¿Cuanto tardaremos en llegar a una cantidad de población suficiente para cortar la transmisión? Son todo preguntas que se quedan abiertas en cuanto a la vacuna. Este virus pensábamos que pudiese fluctuar como un virus estacional pero esta vez no ha sido así porque tiene una ventaja competitiva y es que actúa sobre una población que era totalmente susceptible.  ¿En dos olas habremos alcanzado a una población suficiente como para que la siguiente sea más espaciada? Pues no lo se. Lo de la inmunidad de rebaño de momento está muy lejos. También depende de como evolucione el virus. El SARS- COV-1 desapareció sin más ¿pasará lo mismo con éste? No tiene pinta, la verdad.

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