Crisis del Coronavirus

Las residencias, de nuevo el talón de Aquiles: 16 muertes en 24 días

El coronavirus sigue castigando con crudeza al sector más vulnerable de la sociedad, que es a su vez al que más le debemos: nuestros mayores. El último repunte de muertes provocadas por el COVID-19 en La Rioja evidencia que las residencias siguen siendo el eslabón más débil ante el virus.

Porque de las cinco defunciones notificadas este martes (el registro diario más alto en la segunda oleada de la pandemia), dos de ellas se han producido en centros de la tercera edad de la comunidad. Las otras tres, tal y como ha confirmado el Gobierno de La Rioja a este medio, se corresponden con una mujer de mediana edad y dos varones de edad avanzada, todos ellos con factores de riesgo previos.

A pesar de que el consejero responsable del ramo, Pablo Rubio, trasladaba un mensaje de «optimismo relativo» hace apenas diez días, los datos revelan que la situación en las residencias está más controlada en la primera oleada, pero dista de invitar a la tranquilidad.

No en vano, los centros de personas mayores de la comunidad han llorado la muerte de 16 personas en los últimos 24 días. El Gobierno notificó la primera defunción de la segunda ola el 29 de agosto y, desde entonces, el número de fallecidos en las residencias de la comunidad ha pasado de 211 a las 227 de este martes. En total, los inquilinos de centros de la tercera edad representan el 56 por ciento de las muertes causadas por el COVID-19 en La Rioja.

El último boletín epidemiológico del Gobierno habla de 84 casos activos en seis de las 32 residencias riojanas, los mismos que la jornada anterior. Aunque el número de episodios epidemiológicos ha descendido del pico de 102 casos notificados el pasado miércoles, la letalidad del virus sigue recordándonos la necesidad de proteger con todos nuestros esfuerzos a los residentes, que se constatan como el eslabón más débil de la crisis sanitaria.

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