Cultura y Sociedad

La Plaza de los Cuentos: «Una manera de jugar, imaginar historias y viajar»

«Lo que no se nombra no existe, como decía el filósofo Steiner», pronuncia Juan Carles García Domingo, narrador de profesión y por vocación. «Cuando narro recreo a mi familia y yo no quiero que se pierda su recuerdo y esa tradición de sabiduría popular», reivindica desde una familia de narradores de nueve generaciones.

La tarde de este martes ha dado comienzo la actividad ‘La Plaza de los cuentos’, organizada por la Biblioteca Municipal Rafael Azcona. Cada martes y domingo del mes de julio, a las 18:00 horas en la Plazuela de los Cuentos (detrás de la Biblioteca) acogerá a distintos narradores de cuentos.

«Hay una necesidad de encontrarnos después de estos meses de confinamiento y pensamos que al aire libre era la mejor manera de acercar a los niños y a las niñas a los cuentos», explica Beatriz Felipe, directora de la biblioteca. «La idea de hacerlo en esta plaza es porque queremos una biblioteca abierta, que no tenga fronteras y para nosotros este espacio siempre ha sido un sitio al que queríamos llegar, donde están los niños, donde juegan y escuchar cuentos es otra manera de jugar, de imaginarse historias y viajar». «Los narradores han optado por una selección de cuentos que invitan a perder el miedo,  a evadirse, a imaginar y eso es lo que queremos».

Este martes el pistoletazo de salida lo ha dado García, en las citas posteriores este presentará a otros cuentacuentos. Concretamente, a Inés Bengoa de Estella el 9 de julio, Izaskun Múgica de Baranain el 14 de julio, Pep Duran de Barcelona el 16, Francisco Larrea de Logroño el 21, Manuel Colectivo Humo de Tudela el 23, Begoña González de Logroño el 28 y Eduardo Saénz de Logroño el 30.

¿Qué puede pasar en un segundo? Una rana a la que no le gusta ser besada o una historia por dibujos son algunos de los temas que ha elegido Domingo para narrar a su joven púbico. Asimismo, recreará varios cuentos pertenecientes a su familia y que han ido pasando de generación en generación. «Terminaré con ‘El monstruo y las tres niñas’, para contar un cuento sobre niñas valientes, mucha gente piensa que los cuentos tradicionales son machistas y el problema fue que los folcloristas que los pasaron a libros eran hombres de una sociedad del siglo XIX», reivindica. «Sin embargo en mi familia los cuentos han pasado tal cual son».

La Plaza de los Cuentos (Biblioteca Municipal Rafael Azcona)

«Parece que lo que no está en internet, en Wikipedia o en los libros es perecible y hay todo un mundo que no ha sido escrito y que está en la conciencia general», lamenta García. «Esto me preocupa ahora en especial: con el COVID la gente que ha ido desapareciendo son gente mayor, reducidos a números, ¿Y toda la sabiduría que ha desaparecido con ellos? ¿Todo ese bagaje que tenían que transmitir y ya no van a poder tener la oportunidad? No quiero que se pierda: la palabra en esta sociedad moderna tiene cabida y cada vez más, hay que defenderla a vida».

Además de optar por realizar las actividades al aire libre, La Biblioteca ha tomado otras medidas de seguridad: aforo limitado a 25 niños con sus acompañantes con inscripción previa, distancia entre las sillas, gel hidroalcóholico a la entrada y publicaciones con los eventos en directo a través de sus redes sociales para llegar a todos los niños y niñas. Asimismo, todos los libros narrados durante la hora en la que se desarrolla la actividad se encontrarán disponibles al día siguiente en la Biblioteca.

«Hemos llenado todas las plazas, creo que solo tenemos dos días de julio que no están completos, en uno dos plazas y en otro seis», dice orgullosa Felipe. «Ha sido un éxito interesante y bonito, viene gente muy buena, narradores profesionales incluso de fuera, es una oportunidad de escuchar la narración de otra manera y cuando escuchas a un narrador bueno que sabe cómo entonar, captar la atención de los chavales… nos damos cuenta de que hay gente que lo hace de manera innata y es una experiencia para niños y adultos que hay que vivir». Así la directora afirma que, aunque la actividad está orientada a niños de hasta 12 años, pueden apuntarse personas de todas las edades: «Los cuentos son para todos».

«El halago más maravilloso que me dan los niños es cuando me dicen que estoy loco, porque esa locura es la misma que ellos tienen», agradece García.

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