La Rioja

Los funerales pospuestos durante el confinamiento, en el aire: las familias deben decidir

La nueva normalidad llega al tanatorio de Mémora Pastrana, junto al río Ebro. Control de temperatura a la entrada, geles, mascarillas obligatorias para todos los asistentes, maquinas de desinfección de ozono y un aforo al 75 por ciento en funerales y máximo de veinticinco persona en cada sala son algunas de las medidas que desde la funeraria se han puesto en marcha.

También vuelven a la normalidad las cifras de servicios prestados por día, tras el pico sufrido durante la segunda quincena de marzo. Jerónimo Miguel, gerente de la funeraria, indica dónde se ha puesto la atención: la organización de los funerales de las personas fallecidas durante el estado de alarma.

Jerónimo Miguel, gerente de Mémora Pastrana. /Foto: Nuria Pajares

«Son duelos y despedidas que han quedado pendientes y que habrá que ver cómo se retoman, ya que todavía no tenemos la constancia por parte de la gente de que quieran», explica. «No sabemos si realmente se van a hacer o no. Haber pospuesto un funeral y retomarlo meses más tarde es complicado». Asimismo, ha apuntado que han sido pocas las familias que se han acogido al servicio psicológico prestado por Mémora.

Atrás quedan meses en el que las cifras de servicios «se duplicaban e incluso triplicaban», meses sin velatorios y de duelos silenciosos. «Se ha ido generando en las familias una sensación muy complicada. El no poder ver a la persona fallecida, además de explicar cuál va a ser la actuación, por ejemplo, en el inicio de la fase 0, que solo podían venir tres personas era complicadísimo».

«No poder verlo, velarlo, despedirlo, hacer el funeral… era un desconsuelo: te das cuenta de que queda un duelo pendiente», narra Miguel. «También ha sido complicado el mantener las distancias durante las explicaciones, muchas veces a habido que hacer la contratación por teléfono o las firmas de documentos a través de una plataforma digital. Eso enfría mucho», lamenta. «Impersonalización y deshumanización de un servicio que es muy emocional. Creo que ha sido lo más complicado porque no estamos ni acostumbrados ni preparados como seres humanos. En un momento como este siempre tendemos a abrazar y a acompañar».

Miguel destaca la responsabilidad de los asistentes desde el comienzo de la pandemia. «Hay una concienciación importante en la población desde el principio. Fue tal el brote de la segunda quincena de marzo que la gente fue muy responsable. No hemos tenido que llamar la atención a ninguna persona». 

Asimismo, ha querido recalcar que en el sector funerario no se ha sufrido escasez de EPIS. La mayor dificultad ha derivado, por tanto, de los medios en cuanto al destino final: «Sobre todo de crematorios y sus horarios, ya que el cementerio municipal está preparado para dar cobertura de servicio a un nivel normal. Nosotros utilizamos crematorios de la zona y así se ha podido salir adelante», ha concluido.

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