La Rioja

Imaginación al poder: las sanciones más surrealistas en el confinamiento

Estaba dicho: saltarse el confinamiento podía conllevar propuestas de sanción de entre 600 euros por desplazamientos no autorizados hasta los 10.400 por llevar a cabo acciones en grupo que supusieran un alto riesgo de contagio. Pues aún con todo, algunos riojanos han decidido tentar a la suerte protagonizando, a veces, situaciones surrealistas.

Tras la finalización des estado de alarma, en La Rioja se han llevado a cabo 136 detenciones y se han puesto 10.290 multas por incumplimientos del Real Decreto.

Los más animados no han podido resistirse a una buena fiesta y han protagonizado actuaciones dignas de película. Tres jóvenes fueron denunciados por la Guardia Civil en Casalarreina por reunirse en una casa, consumir drogas y alcohol y mofarse de las medidas de restricción de movimiento establecidas con el estado de alarma.

Algunos eligieron una vivienda destinada al ejercicio de la prostitución de Logroño para organizar una fiesta con música, drogas y alcohol que alertó a los vecinos de la zona. Y algún que otro merendero de la ciudad también se llenó más de la cuenta en aquella época en la que no se podía salir de casa.

A otros el amor les pudo, pero olvidándose de los límites de velocidad y de algún que otro detalle más. Es el caso de un joven que iba a visitar a su novia a Calahorra conduciendo a 180 kilómetros por hora, y dando positivo por speed en el test de drogas. Otro echaba de menos a su amigo durante el confinamiento y, pese a las prohibiciones del estado de alarma, decidió visitarle quedándose atrapado en el ascensor.

El folclore inundó a muchos. Unos vecinos de Autol, algunos menores, decidieron ponerle ritmo al confinamiento y organizaron una tamborrada en un parque público de la localidad. Y es que la música corre por tus vena o no. Eso le ocurrió a un vecino de Rincón de Soto que, eludiendo la reclusión, se disfrazó de torero e hizo un paseíllo con un toro de cartón acompañado por el mítico ‘Torero’ de Chayanne.

Y si permitidas estaban las salidas para circular con las mascotas, un hombre fue interceptado por la Policía Nacional sacando a «pasear» a sus peces. Y es que los animales nos hacen hacer cosas impensables. Por ellos, todo. El ejemplo más claro, el de una mujer a la que una patrulla policial vio deambulando por la calle y al preguntarle por su situación afirmó que estaba de camino a dar de comer a unos ratones.

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