Crisis del Coronavirus

Concha Andreu: «Fuimos capaces de anticiparnos al COVID-19»

La presidenta de La Rioja analiza en una entrevista la evolución de la pandemia en la región

Tras obtener la primera victoria socialista en unas elecciones autonómicas en La Rioja después de 1991, Concha Andreu sabía que tenía ante sí el reto de ser la primera mujer de la historia al frente del Ejecutivo riojano. Lo que desconocía, al igual que el resto, es que otro acontecimiento histórico marcaría la gestión de su Gobierno, reinventado para hacer frente a la crisis del COVID-19.

La presidenta de La Rioja presume de la anticipación del SERIS, que ha permitido contener la presión asistencial, pero no esconde su preocupación sobre la situación en las residencias de personas mayores. Andreu analiza el momento actual de la pandemia en la región y sus previsiones de lo que está por venir.

– ¿En qué momento se encuentra el pulso contra el coronavirus en La Rioja?

– El momento actual está marcado por la garantía que tenemos de que no hay peligro de saturación sanitaria. Toda la maquinaria se preparó para un repunte muy elevado de casos, gracias al buen hacer de la Atención Primaria, porque entre el 68 y el 70 por ciento de los pacientes con COVID-19 están en sus casas. La UCI tiene espacio para el doble de pacientes de los que hay actualmente y con las residencias, afortunadamente, tenemos el 80 por ciento analizadas con los test inmunológicos, por lo que podemos decir que la situación está controlada. No obstante, cada fallecimiento es terrible. En resumen, tenemos controlada la situación, con la lamentable pérdida diaria de personas.

– ¿Qué ha ocurrido para que se concentren tantos casos en las residencias? ¿Se ha producido algún error en la toma de decisiones y en la forma de aplicarlas?

– Quiero romper una lanza sincera por el trabajo que realizan los empleados de todas las residencias, que ante las órdenes que les llegaban del Gobierno han sectorizado sus centros de trabajo con equipos de protección que en ocasiones no suministraban las gerencias porque no las tenían. También hay que decir que muchas residencias han estado limitadas en cuanto a personal y a dedicación económica por parte de sus empresas, lo que ha propiciado que las órdenes no se hayan podido ejecutar con la premura que hubiéramos deseado.

– En torno a un tercio de los residentes en centros sociosanitarios han resultado contagiados por coronavirus en La Rioja, ¿cree que podría ser una proporción extrapolable al conjunto de la sociedad?

– No necesariamente, pero es algo que aún desconocemos. Lo sabremos cuando podamos hacer test a toda la población cada cinco o siete días; son niveles de control que ahora mismo no podemos ni imaginar pero que llegarán porque algunos expertos alertan de que en otoño o invierno podría haber un repunte de la enfermedad y en La Rioja tenemos que ser capaces de saber cómo evoluciona el índice de contagiosidad.

– La Rioja es líder en práctica de pruebas ¿Se debe a una mayor voluntad política, por las características geográficas de la región, o porque ha tenido más facilidades para acceder a los test?

– Ha sido principalmente porque nos hemos adelantado a lo que venía. Y no lo digo por alardear, sino porque el foco más virulento ocurrió en La Rioja Alta y eso hizo que el equipo de Salud se pusiera en alerta absoluta. Nos adelantamos mucho a otras comunidades a la hora de hacer test, por razones de fuerza mayor y porque en el equipo de Salud hay epidemiólogos que sabían que el resultado podía ser fatal en un escenario de contagio colectivo. Aquí siempre hubo test PCR para hacer y desde que llegaron los serológicos hay suficientes para hacer no solo a las residencias de mayores, sino a todo el personal del SERIS, al de ambulancias y a todas las personas que están en contacto con la enfermedad.

– Pese a contar con la máxima incidencia de la pandemia en España, los hospitales riojanos no han llegado a saturarse. En el peor momento han quedado libres cinco camas en la UCI del Hospital San Pedro, ¿a qué lo atribuye?

– Al equipo humano y su experiencia. El equipo de Atención Primaria, con Carlos Zapiola a la cabeza; y el de Atención Hospitalaria, con Alberto Lafuente y Enrique Ramalle al frente, son técnicos extraordinarios que se han adelantado a lo que podría ocurrir y se pusieron en el peor de los escenarios para calcular cuántas camas se necesitarían en las dos semanas siguientes, habilitando nuevas UCI y yendo por delante en todo momento. Si a eso añadimos la capacidad de atender telefónicamente a los pacientes de Atención Primaria con un equipo triplicado de personas, se ha podido atender de manera incluso mejor a los usuarios, lo dicen los propios pacientes. El resultado ha sido absolutamente satisfactorio y esta forma de trabajar ha venido para quedarse.

 – En el contexto de esa anticipación, se han deshabilitado dos controles COVID-19 en el Hospital San Pedro, pero el número de camas UCI se mantiene en 45. ¿Temen un repunte de los casos más graves?

– El sistema está en guardia. Tenemos claro que la población se ha concienciado y estoy sumamente orgullosa del comportamiento de los riojanos que no puedo estar más que agradecida. Dicho lo cual, no es que esté previsto un nuevo repunte, pero debemos estar preparados ante la posibilidad de que suceda.

– ¿Dispone ya el Gobierno de la proyección estadística que permite vaticinar el volumen total de población que podría verse afectado por el COVID-19?

– Se sigue recabando información con los test y tenemos la conclusión clara de que somos la comunidad con la ‘tasa R0’ más baja de la península. Lo que sucede es que el movimiento de personas está muy restringido en este momento, pero no sabemos qué sucederá cuando se produzca una apertura en ese aspecto. No podemos bajar la guardia.

– Todos hemos tenido un momento en el que comprendimos que la crisis sanitaria era de mucha mayor gravedad que la de una gripe y otro en el que recuperamos el optimismo. ¿Cuáles han sido para usted esos dos momentos?

– Tengo que reconocer que yo era de las personas que pensaban que el coronavirus era una gripe ‘más exagerada’. Lo pensaba por la información que teníamos, porque creíamos que se contagiaba solo cuando se presentaban síntomas. Cambié de opinión al saber que el virus tiene distintos comportamientos en diferentes personas sin conocer exactamente el motivo. Tal vez cuando murió el teniente coronel Gayoso o al ver cómo algún niño -por fortuna, ya recuperado- también resultaba afectado fue cuando me di cuenta de que esto era algo mucho más serio. Desgraciadamente, aunque ya podemos decir que estamos tranquilos en cuanto al control de contagios, seguimos pendientes de las personas que ya se contagiaron. Ya nunca voy a bajar la guardia.

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