Entrevista

Tamara Baeza: «La mayoría de las denuncias son por estafas informáticas»

Tamara Baeza, agente de prácticas en la Jefatura Superior de Policía de La Rioja

A escasos meses de ‘jurar bandera’, Tamara Baeza ha pasado de la calma a la acción, de atender las llamadas del 112 a tratar directamente con las víctimas, porque lo que más le atrae es estar ahí, en la calle, en contacto con el ciudadano. Esta riojana de veintiocho años cursa ahora su periodo de prácticas en la Jefatura Superior de Policía de La Rioja, tanteando cada una de las labores dentro de las diferentes brigadas (Judicial, Extranjería, Información, Seguridad Ciudadana y Científica) antes de que su próximo destino (probablemente) le aleje de su tierra. Durante este mes, la oficina de denuncias es su lugar. Después vendrá el servicio de radiopatrullas en Seguridad Ciudadana.

– ¿Cómo entra la curiosidad de conocer en primera persona el devenir de una comisaría?

– No creo que sea una profesión de vocación únicamente, aunque sí hay casos en los que, por cuestiones familiares, te toca más de cerca y lo tienes claro desde el principio. Otros, en cambio, en los que la consideras una salida profesional más sencilla para asegurarte un sueldo fijo. En mi caso, sin embargo, fue a raíz de mi labor como trabajadora social de emergencias en el 112, donde atendía las llamadas sobre violencia de género, escuchando a las mujeres y gestionando los recursos sociales.

Pero yo quería estar en el otro lado, en el de los policías que acudían al municipio de la víctima, hablaban con ella y resolvía el conflicto en primera persona, no desde el teléfono como hacía yo. Me gustaba ese contacto físico y el componente de empatía con la persona. Desde siempre he tenido claro que quería enfocar mi profesión hacia la labor social y acabé decantándome por este trabajo, siempre con el apoyo de familia y amigos.

Uno de los operativos trabajando en la oficina de denuncias.

– Otras compañeras del cuerpo aseguran que las pruebas de acceso son cada vez más complicadas. ¿Lo ratifica tras su reciente experiencia?

– Dentro de las oposiciones destacaría como lo más negativo el largo tiempo que conlleva, porque es un año entero de pruebas distribuidas en la físicas, la teórica, el examen de personalidad, la entrevista personal y el psicotécnico. Tal vez la más difícil es la teoría porque depende de ti, pero dentro de los aspirantes diría que es la entrevista, porque te están juzgando y depende más de la imagen que des. Además, no te dan la resolución en el momento, sino que tienes que esperar meses sin saber si puedes continuar o ya estás fuera. A esto hay que sumarle el tiempo de preparación, que en mi caso fue de un año para la teórica y medio año para las físicas, algo que hacía mientras trabajaba a la vez. No es imposible de alcanzar, pero requiere de dedicación y dejar tu vida diaria un poco al lado para centrarte en esto.

– Tras la ‘jura de bandera’ y los baremos toca elegir destino. ¿Alguna preferencia sobre la mesa?

– En realidad no, pero me apetece viajar para conocer cómo trabajan en otras ciudades ya que aquí (en Logroño) no me ata nada y es una muy buena oportunidad. Canarias estaría bastante bien –ríe–, mientras que Barcelona es el único destino al que no querría ir por la situación que se vive actualmente. Pero dentro de cada Jefatura te asignan en un puesto u otro en función de las necesidades de personal, aunque luego es muy sencillo ir a la sección que quieres por la facilidad de movilidad y la gran variedad de grupos que existen.

En lo que a brigadas corresponde, en un principio pensé que UFAM (Unidad de Atención a la Familia y Mujer) sería mi destino preferente para concentrar todos los conocimientos que había adquirido en mi anterior trabajo con temas de violencia de género. Me llama también mucho la atención el trabajo más operativo, el de uniforme en el día a día, salir a la calle y ser la imagen del ciudadano, es decir, el trabajo de las radiopatrullas en seguridad ciudadana.

– Dentro de la oficina de denuncias, ¿cuáles son los delitos que se registran con más frecuencia?

– Pues nunca me lo hubiera imaginado, pero la mayoría de denuncias registradas son por estafas informáticas. Han aumentado notablemente y todos los días tenemos casos de fraudes y pequeños timos online que llegan a través del correo o mensajes de móvil. Al final, la mayoría de la gente compra por Internet y si no estás pendiente de tu cuenta a través de la aplicación del móvil o el ordenador te pasan cargo cada mes y ni te enteras.

La Policía lleva a cabo campañas de concienciación, además de contar con una inspectora que lidera un grupo de tecnológicos que resuelven un montón de estafas. Luego está la tendencia de guiarnos por los bajos precios de productos que están en las tiendas a precios mucho más elevados confiando en esas rebajas e introduciendo el número de cuenta. Los menores, por su parte, incurren más en los casos de apuestas deportivas y también incidimos en estas franjas de edad para concienciarles de los riesgos de Internet.

– ¿Consideras que existe paridad en el cuerpo?

– En mi promoción, de las 3.200 personas que salimos, tan solo 800 éramos chicas, es decir, un 25 por ciento. Sin embargo, aquí estamos ocho compañeras de prácticas de las veinte personas que hay en total. Además, aunque en la escala básica hay más diferencia, en la ejecutiva ya rondamos el 40 por ciento de mujeres. Sí considero que se está haciendo mucho por avanzar en conseguir esa paridad, pero en temas de conciliación comprendo que una madre a la hora de ascender y plantearse un traslado forzoso se lo tenga que pensar muy bien porque el cambio que supone no le involucra solo a su vida, sino también a la de su hijo.

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