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Los cinco belenes de La Rioja que no te puedes perder

Agoncillo, Alcanadre, Arenzana de Abajo, Santo Domingo de la Calzada y Sorzano presumen de Navidad

Árboles de Navidad, luces que dan vida a las calles, mercadillos navideños en los rincones más especiales de la ciudad y, por supuesto, belenes, una tradición clásica que cada año aguarda nuevas sorpresas. Con muñecos, con figuras articuladas, de plastilina, de arena, tradicionales, vivientes, a tamaño natural, originales, con detalles escondidos… cada belén es un mundo.

Y, precisamente, La Rioja sabe mucho de este mundo. Son varias las localidades que, cada año, esperan la llegada de esta fecha para mostrar, a locales y foráneos, un trabajo artesanal elaborado, sobre todo, con mucho cariño.

Agoncillo (28 de diciembre, 19 horas)

Este espectacular belén viviente cumple en 2019 su 25 aniversario. «Todo empezó en el año 94 cuando Teresa Elías y Chomin Domínguez, un matrimonio de Bilbao, vinieron a vivir a Agoncillo y promovieron la idea de hacer una representación del belén viviente», cuenta Encarna Fuertes, alcaldesa del municipio.

La propuesta fue muy bien acogida por todo el pueblo, «tan bien que nos apuntamos cien personas, familias completas, y gracias a la antigua Asociación Juvenil Santa Águeda se compraron las telas y la asociación de mujeres se brindó a coser los trajes».

Uno de los puntos fuertes de este belén viviente es que todo es en directo: «Los actores llevan un micrófono inalámbrico e interpretan varios pasajes de la Biblia y textos de Lope de Vega como un teatro. No hay grabaciones, solo la música».

Otra de las peculiaridades de esta iniciativa es que, dentro de las siete escenas que se llevan a cabo, una de ellas, «la más típica», cuenta con dieciséis bailarinas que interpretan en el Palacio de Herodes la pieza del ‘Mercado Persa’, del compositor Albert W. Ketèlbey.

La representación se desarrolla en el foso del Castillo de Aguas Mansas de Agoncillo, «excepto la escena del nacimiento, que se representa en la portada de la iglesia». La duración del espectáculo es de una hora y cuarto aproximadamente y, una hora antes y después de la representación «va a haber un mercado navideño muy especial».

Y para conocer mejor los encantos de esta localidad, ¿qué mejor que pasar una noche en la casa rural Villa Merenciana? Un caserón rural de 1916 con más de 250 metros cuadrados de vivienda y 4.800 de parcela, recién reformado. Para comer, Hostal El Molino y Restaurante Chusmi son los locales perfectos para degustar una comida casera aderezada, quizá, con uno de los productos más de moda en Agoncillo estos últimos meses: el azafrán ecológico, cultivado en una pequeña explotación agrícola por Leticia Zorzano.

Alcanadre, 25, 28 y 29 diciembre; 1 y 4 de enero, 19.30 horas

Uno de los belenes más antiguos de La Rioja. «Llevamos 49 años haciéndolo», explica Ana María Gil, vicepresidenta de la Asociación Belén Viviente de Alcanadre. Otro nacimiento viviente que se puede disfrutar al aire libre, en este caso en el Monte Viso.

«A lo largo de estos cincuenta años ha habido muchos cambios porque teníamos cuevas que, lamentablemente, se han hundido, y hemos tenido que construir de nuevo. Vamos adaptándonos al medio y a los medios. Este año, la única cueva que nos quedaba, la del nacimiento, también se ha caído, pero nos adaptamos a lo que tenemos y no perdemos la esencia de hacerlo en el monte».

Esta obra, que dura cuarenta minutos, «es una grabación que empieza con una gran explosión que representa la creación. Se ven diferentes escenas de Adán y Eva, Moisés, Abraham… y se va llegando hasta el momento en el que la Virgen María vive la anunciación, visita a su prima Isabel, el viaje a Belén y el momento en el que buscan posada, el nacimiento, el anuncio a los pastores y la visita de los Reyes Magos».

Según Gil, lo mejor que tiene esta iniciativa es que «se involucra mucha gente del pueblo. Tenemos desde los niños Jesús que no tienen ni un añito hasta gente mayor que lleva actuando a lo largo de toda su vida. «Es como una tradición, algo que mamamos desde pequeños». Los preparativos comienzan días antes, sobre todo, en el monte. «Subimos para desbrozar y habilitar bien los caminos, ya que la lluvia siempre estropea el terreno. Además, echamos cables, focos, y hacemos pruebas».

Alcanadre cuenta también con varias casas rurales, como La Antigua Bodega y Lagos de San Isidro, Apartamentos Fuente Vilda, La Casa Azul, o los Apartamentos San Isidro I y II. Y para comer, Las Brasas de Baco Construido, un restaurante con un diseño rústico-moderno, que se caracteriza por elaborar comida tradicional, destacando las carnes y los pescados a la brasa.

Arenzana de Abajo

Este belén cuanta con casi sesenta años de antigüedad. El artífice de todo el decorado y figuración es el carpintero Pedro Moral, que durante años ha ido incrementando los personajes de esta peculiar representación que, además de los pasajes de la Biblia, muestra varias escenas protagonizadas por los gremios que poblaban las localidades tiempo atrás.

«Es muy especial ver cómo los herreros martilleaban los yunques, o cómo el labrador, con su burro, trabajaba el campo», señala Julio Francia, alcalde de Arenzana. «Aquí no hay nada de electrónica. Todas las figuras funcionan con motores reciclados de batidoras, exprimidores, e, incluso, limpiaparabrisas antiguos».

Las figuras son, en su mayor parte, tallas de maderas ataviadas con retales artesanos y los decorados, de tablerillo, corcho, escayola y hojalata. «Es un belén hecho al detalle. Hay que mirarlo detenidamente para ver, por ejemplo, cómo los Reyes Magos se suben y bajan de los camellos, o cómo el niño Jesús llora».

El belén, un reclamo estupendo para que los turistas desconecten de la ciudad y disfruten de jornadas de ecoturismo, senderismo o rutas gastronómicas. Para dormir, Casa Bodega Rural Villa Carmen es el lugar ideal.

Santo Domingo de la Calzada

El claustro de la Catedral de Santo Domingo es el escenario, cada año, de una de las mayores exposiciones de belenes de La Rioja. Siete nacimientos grandes y varios más pequeños rodean al belén principal, el Napolitano, «uno de los más importantes del mundo», según afirma Francisco José Suárez, presidente del Cabildo de la Catedral.

Un total de 150 figuras que datan de los siglos XVIII, XIX y XX completan este belén. Todo: cabeza, manos y pies, hechos de terracota o madera, según los siglos. Y el resto del cuerpo, construido con alambre y estopa. «Son figuras vestidas con movimiento, lo que no significan que sean mecánicas. Tú las puedes poner en la posición que quieras porque la estopa y el alambre son dúctiles y se dejan manejar».

Este sería el buque insignia de la exposición, pero alrededor se han ido situando varios belenes más, sobresaliendo el de Playmobil, que en esta ocasión trata sobre el bien y el mal, lo fantástico, lo real, lo divino y lo imaginable. Más de 2.500 figuras que se reparten en cuatro zonas en las que el mar es el protagonista.

«La Navidad es tiempo de familia y felicidad, y esta es una visita muy entretenida para niños y no tan niños. Santo Domingo es un enclave turístico importante y estas iniciativas ayudan a que aumenten las visitas».

Santo Domingo de la Calzada, una joya del Camino de Santiago donde se puede disfrutar de variados platos con productos de la zona en el restaurante ‘Los Caballeros’; o degustar numerosos pinchos, raciones y hamburguesas en la cervecería ‘Capota’.

Para alojarse, varias opciones, desde el Parador, un antiguo hospital del siglo XII repleto de arcos góticos y artesanados de madera, hasta el Hostal Boutique el Molino de Floren, un tradicional molino de agua restaurado y decorado al detalle, pasando por el Hostal La Catedral, un lugar de nueva construcción situada en pleno casco antiguo.

Sorzano

La historia de este belén nace hace casi cincuenta años cuando llegó al pueblo José Miguel Rubio, el nuevo párroco. De él dicen que era un hombre muy mañoso y comenzó a construir figuras de belén con maquinaria de aparatos viejos y antiguos.

Su lugar original fue debajo del coro de la Iglesia de San Martín, pero José Miguel, comenzó a construir más figuras. Tantas, que el coro de la parroquia se quedó pequeño, así que decidieron trasladarlo a la caseta donde se encuentra hoy en día. Un terreno que el propio cura compró. A su muerte, la hermana del padre Rubio, donó el belén a la Asociación Amigos de Sorzano para su gestión y mantenimiento.

Seiscientas figuras protagonizan las escenas típicas de los belenes tradicionales. Personajes como las lavanderas, los pescadores, los pastores o el fundamental pesebre, forman parte de esta obra que, además, representa situaciones tan riojanas como la vendimia.

Mari Carmen, una de las «ama de llaves» de este especial belén, cuenta que «muchos de los que llegan aquí se quedan asombrados de la obra de arte que es. Creen que es un belén cualquiera, pero cuando lo ven, permanecen mucho rato mirando cada detalle».

Para comer, Sorzano presume del restaurante El Arriero, un lugar donde poder degustar un menú degustación que varía mensualmente basado en los productos de temporada. Además, lleva a cabo cocina en miniatura y pinchos con premios regionales y nacionales. Todo el que quiera pasar una o varias noches en Sorzano tiene tres opciones: Casa Josephine, Casa Hermedaña y La Posada del Arriero.

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