Agricultura

Tres expertos, un único objetivo: I+D+i para unos viñedos con futuro

De izquierda a derecha, David Gramaje, Natalia Olarte y Sergi de Lamo

Ya con la certeza y evidencia de que los efectos del cambio climático no van a dejar indiferentes a los cultivos ni tampoco a los viñedos, las entidades pertinentes y sus investigadores ya están manos a la obra para ofrecer oportunidades a estas alteraciones que cada vez se percibirán con mayor magnitud. Adaptarse a estas nuevas consecuencias es una necesidad y por ello también lo es conocer las enfermedades y tratamientos más eficaces y sostenibles, así como divulgar el conocimiento entre todos los agentes involucrados.

Todo esto se ha abarcado este miércoles en la Bodega Institucional de La Grajera, donde se ha celebrado la Jornada I+D+i ‘Futuro del viñedo sostenible: retos y oportunidades’, organizada por la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) y la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). A la inauguración también ha asistido la presidenta del Gobierno de La Rioja, Concha Andreu.

Entre los retos propuestos en ese «camino hacia la sostenibilidad», el investigador del área de Viticultura del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), David Gramaje, ha hecho referencia a las diferentes enfermedades fúngicas que padece la madera de la vid, y que en los últimos 30 años se han visto incrementadas debido al boom de plantación durante los noventa, a la prohibición de pesticidas y a los drásticos cambios en los métodos de producción».

El control de estas enfermedades es «uno de los grandes retos en la viticultura ya que no se conocen medidas curativas para paliar estas enfermedades, sino que se debe aplicar una estrategia que combine diferentes medidas». Sumado a ello, «emplear material vegetal tolerante a las enfermedades, como clones de tempranillo o portainjertos», es otra opción viable, aunque son muchos los factores que demuestran que las vides puedan padecer síntomas.

El cobre, «en discusión»

La ponencia del vicepresidente de la Comisión Técnica de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV), Sergi de Lamo, ha incurrido en los usos del cobre y el azufre como químicos para el tratamiento de los viñedos. En este caso, «el cobre es la única sustancia permitida en viticultura ecológica pero está en discusión por ser tóxico en altas concentraciones, carecer de una regulación en abonos foliares y poder incluso afectar a la calidad de los  vinos», entre otras cosas.

En el caso del azufre, a pesar de no tener limitaciones legales como el cobre, «su aplicación a altas temperaturas puede perjudicar gravemente la cosecha», ha advertido De Lamo. De esta forma, los retos que ha planteado el vicepresidente se congregan en optar por unas variedades más resistentes al cambio climático y por unos sistemas de pulverización optimizada para disminuir el caldo de tratamiento.

«Transferencia del conocimiento»

Al cierre de esta reunión de expertos, la directora de I+D+i en la de Escuela de Viticultores de Bodegas Riojanas, Natalia Olarte, ha hecho incapié en la importancia de la «transferencia del conocimiento como vía para llegar a la innovación social». En la era de la sobreinformación, «gestionar y administrar el conocimiento para que llegue a la cadena de valor del vino, desde el campo hasta el cliente, es imprescindible para obtener un bienestar social, económico y cultural», ha añadido.

Algo a lo que ha hecho referencia Olarte durante su exposición es el «valor de los viticultores como pilar fundamental de los vinos», a partir de lo cual comenzaron un proyecto de revalorización de su figura donde descubrieron las «deficiencias que los agricultores tenían en materia de formación y las cuales querían paliar». De ahí surgió la Escuela de Viticultores, un lugar donde «adquirir, generar y utilizar el conocimiento como beneficio común».

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