La Rioja

La obesidad infantil castiga menos a los menores riojanos

El sur de Europa presume de mantener una dieta mediterránea como certificado de salud alimentaria reconocida, e incluso envidiada, a nivel mundial. Sin embargo, tal vez pocos sepan que también tiene el sello de albergar a los países con mayor tasa de obesidad infantil del continente, donde se encuentran Italia, Malta, Chipre, Grecia, San Marino y, por supuesto, España, según un estudio publicado por la Iniciativa Europea de Vigilancia de la Obesidad Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Respecto a la situación española, cerca del 35 por ciento de la población infantil tiene exceso de peso, donde el 20,7 padece sobrepeso y el resto obesidad, según el estudio de la Gasol Foundation recogido por UNICEF. Por su parte, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad resalta que las cifras son superiores en el caso de los niños, aunque en los últimos años, las proporciones se igualan en género.

Asimismo, la obesidad y el sobrepeso siguen predominando a nivel nacional en los menores de 9 años con unos porcentajes de entre el 15 y el 20 por ciento, mientras que la cifra se reduce a un cuatro por ciento para los menores de entre 10 y 17 años. En el caso de La Rioja (con datos de 2017, los últimos disponibles) estas patologías alimentarias las padecían el 27,7 por ciento de los menores, mientras que la desnutrición apenas superaba el 14 por ciento, según datos del Ministerio.

El futuro de todos estos menores que a día de hoy padecen obesidad o sobrepeso puede devenir, según la farmacéutica y nutricionista de la farmacia Mercedes, Sandra Soto, «en enfermedades cardiovasculares, metabólicas, respiratorias, óseas, infecciosas o, en última instancia, en cáncer». Ante esto, «el principal tratamiento es el cambio de hábitos alimenticios de la mano de especialistas, ofreciendo una dieta donde la ingesta calórica se ajuste al perfil de cada menor, reduciéndola paulatinamente para que no se perciba como una prohibición sino como una forma de aprender a comer».

El tratamiento farmacológico no es una opción

En un segundo puesto estarían los tratamientos farmacológicos, aunque no suele ser una opción muy demandada en casos de menores. «A menos que la patología afecte a otros niveles de su salud, la medicación no se contempla como una opción porque los estudios infantiles son más escasos en estos temas», apunta Soto. Como última opción, la cirugía solo es viable en casos de obesidad infantil extrema, donde se supera el percentil 99 (el percentil 50 se considera el peso ideal), aunque no suele aplicarse en menores de 16 años, «porque el riesgo puede ser mayor que el beneficio».

La farmacia Mercedes también ha querido ser partícipe en esta prevención en primera línea para combatir la obesidad infantil con soluciones prácticas. Soto fue la autora que ideó, a principios de este curso escolar, un taller participativo donde padres e hijos pudieran aprender juntos a desmontar los mitos que existen en torno a las etiquetas engañosas y conocer las cualidades nutritivas de determinados alimentos.

«Queríamos formar a los padres en los tipos de almuerzos saludables que existen, enseñándoles a interpretar las etiquetas engañosas como ‘light’ o ‘bajo en azúcares’, y demostrándoles que «la nutrición de los menores está muy ligada a la de sus propios padres», señala Soto. Así, mayores y niños pudieron degustar propuestas saludables y alternativas a los platos o snacks más típicos. Lo que más destaca de esta actividad es «cómo les sorprendió a los padres que a sus hijos les gustasen alimentos como el hummus o el aguacate».

Los centros educativos también se suman a este tipo de propuestas saludables porque «es importantísimo que los menores mantengan una buena alimentación, especialmente, para su mejor rendimiento escolar, porque se nota cuándo vienen de casa sin desayunar ya que carecen de la energía necesaria para afrontar un nuevo día», destaca la secretaria del Colegio de Educación Infantil y Primaria Doctor Castroviejo, Marta Gruez.

Este centro también se acoge al programa de FrutiRioja organizado por la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja a través de fondos europeos. Esta empresa, además de proveer productos, organiza concursos trimestrales, dosieres y jornadas saludables durante todo el curso escolar. Por tanto, no solo se trata de combatir esta enfermedad que empaña la población infantil a un ritmo descabellado, sino de concienciar a padres e hijos, responsables y perjudicados.

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