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Las lavanderías de autoservicio proliferan en Logroño: «La mayoría de los clientes son familias numerosas»

En los últimos años, lo que antes solo se veía en películas o reportajes americanos, ha llegado también a España: las lavanderías de autoservicio. Un tipo de franquicia que, según la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), cerraron el pasado año facturando 252,2 millones de euros.

El sector lleva varios años creciendo y haciéndose un hueco en todas las ciudades del país, también en Logroño, donde cada vez van apareciendo nuevas cadenas que dan respuesta a las demandas de los consumidores. En estos tiempos que corren, tienen menos tiempo para lavar y planchar la ropa.

La diferencia principal que separa a estas lavanderías y a las tradicionales tintorerías es el precio. «La tintorería lleva un proceso de lavado distinto, con máquinas de limpieza en seco que utilizan percloroetileno, un disolvente prohibido en algunos países por su toxicidad que conlleva unos impuestos muy altos que acaban repercutiendo en el cliente», señala Daniel Anés, gerente de LavoPlus en Logroño.

Además, el tiempo, tan escaso en estos momentos, es un concepto que las lavanderías de autoservicio tienen muy en cuenta. Mientras que en una tintorería «lavar un nórdico puede suponer una semana en tienda, en nuestros locales el lavado suele ser un ciclo de veinte minutos y el secado, dependiendo del tejido, de diez a treinta. En una hora como máximo tienes como nueva tu prenda», explica Anés.

Clientela

Los propietarios de estos locales coinciden en señalar que el tipo de cliente que llega hasta sus negocios es muy variado. «La creencia popular es que este tipo de servicio lo utiliza sobre todo gente inmigrante y es todo lo contrario. A nuestras instalaciones vienen en su mayoría familias numerosas porque no es lo mismo poner cinco lavadoras en casa a lo largo de una semana que bajar un día y poner una única lavadora y en una hora tener la ropa lista», indica Anés.

Además, también «las personas solteras o gente que trabaja muchas horas aprovechan el fin de semana para venir y lavar», comenta Andoni Gómez, socio de Ecolaundry en Logroño. Sin olvidar a la clientela estacional, que, «en primavera y otoño, llegan con el cambio de armarios».

Funcionamiento, tiempo y precios

La actividad de estos electrodomésticos es muy sencilla. «Puede asustar el tamaño, pero son cuatro pasos simples que se explican mediante instrucciones con letra y dibujos. Cargar la ropa, cerrar la puerta y, a través de la pantalla, seleccionar el programa que quieres y la temperatura, introducir las monedas y listo».

Las lavanderías de autoservicio cuentan con máquinas de diez kilos «que son lo más semejante a las de nuestras casas, aunque tecnológicamente mucho más avanzadas, otras con una capacidad de veinte kilos y varias secadoras industriales de veinte kilos también».

Gómez y Anés recalcan que no hay que tener miedo a este servicio. «A veces pensamos que solo sirven para la ropa de cama, cortinas o prendas grandes, pero todo cabe en estas lavadoras. Se puede meter lo que quieras excepto prendas que tengan algo de plástico que pueda quedarse fundido en la máquina. Por ejemplo, el típico número de una camiseta deportiva que es de plástico acrílico».

Los precios son más que asequibles. Los lavados oscilan entre los cuatro y los diez euros, mientras que el secado está disponible por tres. La limpieza y mantenimiento corren a cargo de la misma empresa que, diariamente, acude a la tienda para reponer los productos de las máquinas, mantener limpio el local o solventar incidencias. «Parece que es un trabajo sencillo. Las franquicias lo han vendido como un auto empleo de fácil gestión, pero hay que estar muy pendiente».

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