Encuentros Clandestinos

Las Viviendas de Uso Turístico, entre vacío legal y pleno económico

Las Viviendas de Uso Turístico y su falta de normativa centran un nuevo ‘Encuentro Clandestino’

Reportaje fotográfico: Clara Larrea ©

La Rioja cuenta en la actualidad con 780 Viviendas de Uso Turístico (VUT), cuyas plazas totales rondan las 3.900. Al menos, eso dicen las últimas cifras oficiales, que han visto aumentar este tipo de alojamiento en la comunidad un 94,5 por ciento en menos de un año (401 había en enero de 2018). Un auténtico tsunami que trae a los políticos locales -fundamentalmente en Logroño-, regionales y nacionales de cabeza.

La legislación va muy por detrás de la realidad y deja lagunas a los problemas que plantea esta nueva forma de alojarse. Por ello, en NueveCuatroUno hemos organizado uno de nuestros ‘Encuentros Clandestinos’ celebrados en Wine Fandango para dar respuestas a los interrogantes que surgen en torno a este tema. En una máxima coinciden los ponentes: las leyes actuales se quedan cortas y la normativa debe actualizarse consensuándose con el sector.

Abre fuego Patricia Roche, arquitecta y propietaria de una Vivienda de Uso Turístico en el Casco Antiguo de Logroño: “Son una salida maravillosa para todo el parque inmobiliario inmovilizado que hay en España”. A nivel operativo, destaca que son “un lugar estupendo para viajar encontrándose como en casa”, poniendo como ejemplo que puedes cocinar.

Patricia Roche y Demetrio Domínguez

El presidente de la Asociación Riojana de Hoteles, Demetrio Domínguez, sí pone el primer punto de discordia encima de la mesa: “Estamos en desacuerdo con la legislación tan permisiva para unos y tan obligada para otros”. Estando a favor de su proliferación -“la hotelería no está en contra de campings, viviendas turísticas…”-, Domínguez defiende que si se trata de un negocio, se deben cumplir unas normas similares a las que se exigen a sus hoteles y empresas.

“Una legislación sencilla”

Su homólogo en la Asociación Riojana de Viviendas de Uso Turístico, Juan Nieto, apunta que esta legislación debería ser “fácil de cumplir para todos”. Entre los principales problemas de la misma, resalta que se deben cumplir unos ingresos mínimos o tener empleados para ser una empresa, así como que una misma vivienda turística tiene diferente legislación en Viana (Navarra), Oyón (Álava) y Logroño (La Rioja), separadas por pocos kilómetros.

En el origen del problema, Nieto rememora que las plataformas digitales hacen un cambio cuantitativo en el número de alojamientos que se convierte en cualitativo: “La dificultad de casar oferta y demanda se vuelve tan fácil como que cualquiera pueda alquilar y se producen las distorsiones”. En la misma línea se pronuncia Sara Villar, vicepresidenta de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (Ascarioja), quien indica que es algo que “la sociedad demanda” y que, por tanto, “se debe controlar”.

Sara Villar y Juan Nieto | Foto: Clara Larrea ©

“Se ha comenzado por el pago fiscal, pero se les ha olvidado legislar todo lo demás”, critica, defendiendo que le parece “fenomenal” el modelo para hacer que más gente venga a La Rioja: “Hay gente que viene a mi casa rural en pandilla o grupo porque quieren ir a un pueblo, pero en pareja van a un hotel o a una vivienda”.

El presidente del Colegio de Administradores de Fincas, Constantino Pascual, pone otro asunto encima de la mesa. ¿Cómo diferenciar un alquiler turístico de un alquiler temporal? ¿Dónde está el límite? ¿Se debería acoger una vivienda a diferente régimen fiscal si aloja a un grupo de guardias civiles que viene una semana a un curso de formación que a unos recién casados que están una semana para hacer turismo? Situaciones como setas en primavera.

“Si yo tengo que montar un hotel, necesito cumplir unos requisitos. Si tengo un piso, sólo me tengo que inscribir”, señala Pascual, incidiendo en que un alquiler turístico sí puede ser prohibido por una comunidad de propietarios, pero no un alquiler temporal. “La realidad supera a la normativa”, cuenta entonces Juan Nieto, al tiempo que Patricia Roche comenta que se debería cambiar el término: “A las viviendas turísticas se le ha puesto ese calificativo peyorativo porque se está denostando el turismo”.

“El discurso debe ser cómo generar buenos turistas y hacer entender la versatilidad que tenemos en la región. Lo más importante es que una VUT ofrece viviendas de estancia temporal y no turística. Hay gente que se queda en mi casa porque se queda a trabajar”, añade Roche, mientras que Demetrio Domínguez insiste en que el viajero tiene menos seguridad a todos los niveles cuando su alojamiento es una vivienda y no un hotel.

Encuentro Clandestino sobre las Viviendas de Uso Turístico, celebrado en el restaurante Wine Fandango | Foto: Clara Larrea ©

“Todo el mundo que va a un hotel o casa rural, sabe a lo que va va. Todo el que va a una VUT, no sabe si va a un apartamento o a una vivienda”, argumenta también Sara Villar, aunque Juan Nieto y Patricia Roche replican que el problema recae en el desconocimiento del propio cliente por no informarse y en la mezcla que han realizado plataformas como Booking.

¿Problemática social?

Demetrio Domínguez cree que las viviendas turísticas son una oportunidad de negocio y, por tanto, lo que se debe es controlar y proteger al consumidor: “Tiene que haber una regulación”. Constantino Sanz afirma entonces que los problemas en los vecindarios son meras anécdotas y que apenas causan problemas, más allá de los que puede causar cualquier otro residente.

La arquitecta Patricia Roche pide ahí mayor interés del Ayuntamiento de Logroño: “Se debe marcar un porcentaje de personas fluctuantes respecto a los vecindarios. Hay que comparar cifras de casos existosos, sea cual sea, 60-40, 70-30, 80-20. ¿Qué porcentaje de personas fluctuantes debe haber? En el Casco Antiguo somos 3.900 vecinos y no tiene sentido. Tiene que hilarse más fino y ahí debe ser el Ayuntamiento porque cada ciudad es diferente”.

“Lo que más me gusta es que ya es un debate social cuando antes era que los malvados eran los hoteleros. Ya es un problema social”, comenta Demetrio Domínguez, aunque Juan Nieto apunta que el vecino, “por el hecho de ser vecino”, no puede limitar sus derechos: “Hay una demanda insatisfecha de un alquiler de media estancia. Logroño tiene miles de viviendas vacías y gente que no tiene sitio para dormir, especialmente si vienes para una estancia corta”.

Pocas pernoctaciones

En cuanto a datos, Demetrio Domínguez es el más realista: “El tipo de cliente es el que viene a pasar una noche o dos. Estamos en una media de 1,7 pernoctaciones”. En cuanto a las viviendas de uso turístico, a pesar de que no hay cifras oficiales, los datos que manejan en Arvutur señalan que la media tampoco llega a las dos noches y las casas se ocupan una media de catorce días al mes.

En resumen, que todos defienden los beneficios de las Viviendas de Uso Turístico, pero reclaman una legislación más uniforme para todo el entramado de alojamientos y sus diferentes tipologías. Además, confían que habrá un mayor control en la atención y la seguridad del cliente para que esta modalidad también aporte valor y calidad al turismo de la región.

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