La Rioja

Llamada a la cruzada por la defensa de San Millán como cuna del castellano

El origen de cualquier idioma genera interés, pero cuando esa lengua la hablan más de 570 millones de habitantes, como es el caso del castellano, pues se multiplica lo referido a decretar sus inicios. Y en este caso San Millán de La Cogolla ocupa un lugar privilegiado, aunque algunos como el periodista y escritor riojano Javier Osés, seudónimo de Luis Javier García (Villar de Torre, 1963), ha alertado de la importancia de defenderlo.

En concreto, Osés ha animado esta semana a los Centros Riojanos repartidos por España y por el mundo a que redoblen sus esfuerzos para airear la idea de que fue en San Millán de la Cogolla donde se escribieron las primeras palabras en castellano, como lo atestiguan las investigaciones llevadas a cabo por los más acreditados especialistas en el mundo de la lingüística y la gramática.

«Ahora hay comunidades que se han dado cuenta, de repente, de que el idioma español, su nacimiento y primer desarrollo, supone una importante generación de ingresos económicos a través del turismo y por eso procuran distorsionar la verdad histórica para apropiarse de su paternidad», ha señalado el escritor, al tiempo que ha pedido a los Centros Riojanos que intensifiquen sus campañas de difusión de este bien de origen riojano que «crea puestos de trabajo en el valle del Cárdenas y para mantenerlo vivo como reclamo turístico en el mundo, principalmente en los países del ámbito hispanoamericano».

Una obra sobre San Millán, el homenaje de Osés

Javier Osés se expresaba en estos términos en el Centro Riojano de Madrid, durante la presentación de su novela ‘El estudiante de San Millán enamorado’, escrita con la pretensión de homenajear a los monasterios de Yuso y Suso que recientemente cumplió el 20 aniversario de su declaración, por parte de la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad.

«Que los monasterios gocen de la vitalidad de la que gozan en estos momentos se debe, muy principalmente, al trabajo intenso y apasionado de los riojanos», señaló, y recordó, en este sentido, que «sólo hace unas decenas de años Suso llegó a ser una granja de cerdos y Yuso estuvo abandonado hasta en cuatro ocasiones, lo que motivó múltiples actos de rapiña, entre ellos el robo de los marfiles de la arqueta de San Millán, que están repartidos por museos de todo el mundo, desde Rusia hasta Estados Unidos».

«Hay que agradecer el gran trabajo desarrollado por Tarsicio Lejárraga y por su hijo Teodoro como guías de Suso y también el de la comunidad de frailes agustinos para mantener vivo Yuso». «Ahora, gracias a todos ellos y a otros muchos riojanos, podemos presumir con orgullo de estos cenobios y debemos defender su significado histórico frente a versiones interesadas sin ninguna base objetiva», concluyó.

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