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Camilo Santiago: «Si me dicen en julio que gano la plata, no me lo creo»

Camilo Santiago es todo un ejemplo de superación y de que la edad es tan sólo un número. En su infancia y adolescencia, no le gustaba el deporte. Más tarde, jugó en Tercera Riojana (Villegas), pero seguía alejado del atletismo. Fue un amigo quien le contagió la pasión en 2011, tras culminar los 21 kilómetros de la Behobia de San Sebastián.

Ese hito supuso un cambio de chip en su vida. De repente, con 28 primaveras, el deportista del Añares Rioja sintió ganas de correr. Al principio como afición, posteriormente como ocupación profesional. Su progresión ha sido meteórica. En apenas siete años, el fondista ha conseguido participar en dos competiciones internacionales.

En la última de ellas, el Europeo de Berlín 2018, concluyó el maratón en el puesto decimosexto y contribuyó a que la selección española ocupase el segundo lugar en el podio. A sus 35 años, su objetivo es ser olímpico en Tokio 2020. Anteriormente, en el Mundial de Valencia logró su mejor marca en los 42,195 km (2h 13′ 55″).

A pesar de nacer en Molina de Segura (Murcia), Camilo lleva desde los nueve años en nuestra Comunidad y se siente un riojano más. Residente en Albelda de Iregua hasta hace dos años, se encuentra ahora en Zaragoza, ciudad donde viven su novia y su hija.

– ¡Enhorabuena por la medalla de plata en en el Europeo! ¿Qué tal se sintió durante la última carrera, supongo que satisfecho por tu rendimiento…

– Sí, tengo que estarlo. Antes de la carrera, lo he pasado mal. He estado con tendinitis en un tibial, casi diez días sin poder entrenar en julio. Si en ese mes me dicen que voy a poder correr en 2h 17 y ganar la plata, lo hubiera firmado a ojos ciegos. La marca no era el objetivo en estas pruebas de verano, ya que hace más calor. El objetivo era poder hacer un buen puesto y sobre todo la medalla, que al final pudimos conseguir.

Camilo Santiago, premio Onda Cero La Rioja 2018

– ¿Muchas diferencias entre el trazado de Berlín y el del Mundial de Valencia, donde logró su mejor marca?

– Bueno, no demasiadas. El trazado de Berlín estaba muy bien, un circuito de 10 km al que se daban cuatro vueltas, con un bucle de dos km en la última vuelta. Estaba muy bien, había mucha animación, era bastante llano. Bastante parecido a Valencia, salvo por el hándicap del circuito que psicológicamente sí puede afectar. El principal problema que hubo fue el calor. En carreras de fondo, no te ayuda mucho.

– ¿Su objetivo a largo plazo es llegar a Tokio 2020 y ser olímpico?

– Sí, ese sería el principal objetivo. Por medio tengo otras carreras importantes, como el Mundial de Maratón en Doha (octubre 2019), que va a ser un poco especial por la climatología. Tanto, que se disputará de noche. Esa cita será un paso más, pero la meta son los Juegos. En dos años están ahí y creo que podré luchar por ello.

– A pesar de tener 35 años, comenzaste a correr con 28 en la Media Maratón de San Sebastián. ¿Eso le hace ser tener más energía para disfrutar del deporte?

– Sí, nunca me paro a pensar en el tema de la edad. No es algo que sea prioritario. Mi caso es particular, porque yo no tengo una edad atlética de 35. Empecé casi con 29 a practicar de forma aficionada. Tomándomelo en serio solamente llevo 4-5 años.

– ¿Quién te metió en el cuerpo el gusanillo de correr?  Antes jugabas al fútbol, pero usted mismo reconoce que era bastante perezoso…

– Un amigo nos retó a correr en San Sebastián y la verdad que ahí empezó todo. El hecho de terminar una media maratón, de tantos kilómetros, me llenó de satisfacción personal. Eso que sentí me dejó enganchado. Luego es verdad que he encontrado otras motivaciones. La evolución ha sido muy rápida, pero lo que me enganchó a este deporte es la superación personal.

– ¿Dónde vives actualmente?

– Bueno, hace dos años me trasladé a Zaragoza, básicamente por cuestiones familiares (mi mujer está allí). Soy murciano de nacimiento, pero riojano de adopción. Desde 1992 vivo en La Rioja, en Albelda. Por circunstancias vivo aquí, pero sigo empadronado en La Rioja y soy riojano a todos los efectos.

– ¿Más facilidades para hacer deporte en Zaragoza que en La Rioja?

– En los dos sitios es todo más o menos igual. La desventaja es que mi entrenador está en Logroño, pero a cambio aquí tengo un grupo de entrenamiento muy bueno. Están Toni Abadía, Carlos Mayo o Chiqui Pérez. Ellos son gente de nivel mundial y eso me ayuda a progresar.

– ¿Qué tal ves el futuro de tu deporte? Cada vez se ve más gente corriendo por los parques y por las calles…

– Es verdad que ha habido un boom, pero no es solamente de mi deporte, si no de todos en general. La gente está cambiando sus costumbres y se está habituando a llevar una vida más sana, con el deporte como parte de ella. Eso es muy bueno para la sociedad, los valores y la felicidad que aporta el deporte son muy buenos para la sociedad.

– ¿Qué le diría a la gente que está ahora tumbada en un sofá? 

– Bueno, en mi caso, cuando empecé a practicar no me esperaba ganar la vida con esto ni llegar tan lejos. No soy más feliz ahora que cuando corría en 1h 15′ o 1h 10′ una media maratón. Antes quizá lo era más, porque corría de forma más pasional y menos profesional. El salir a hacer deporte genera de por sí una sensación de felicidad que no te lo da nada más. Además, repercute en la salud personal de forma muy positiva. Hay muchos motivos para levantarse. El principal, lograr la felicidad.

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