Encuentros Clandestinos

El camino a la igualdad: feminismo, educación, sensibilización y formación

Fotos: Clara Larrea

Cinco mujeres con cosas que decir. Ninguna de ellas sabe quiénes serán sus compañeras de charla. El ambiente es íntimo, reservado. Sin interferencias ni distracciones. Zigzagueando a través de los fogones de Wine Fandango nos topamos con una puerta acorazada que da acceso al espacio en el que se desarrollará el primero de los Encuentros Clandestinos de NueveCuatroUno.

Sobre la mesa: agua, una botella abierta de Libalis y asuntos por analizar en profundidad. El primero de ellos lleva por título ‘Mujer, hoy más que nunca’ y aborda el auge de los movimientos feministas a raíz de la multitudinaria manifestación del 8 de marzo y la masiva respuesta generada por la sentencia del juicio contra ‘La Manada’. Las ponentes son cinco voces autorizadas, las de Eva Tobías (Doctora en Estudios de Género por la Universidad Jaume I de Castellón y profesora de Derecho en la Universidad de La Rioja), Ana Martín (tres veces ganadora de la Liga de Debate de la Universidad de La Rioja), Marina Blanco (concejala de Cambia Logroño en el Ayuntamiento de la capital riojana), Bárbara Romo (responsable de la Oficina de Atención a la Víctima del Delito) y Cristina Maiso (directora general de Justicia e Interior en el Gobierno de La Rioja).

Diagnóstico

El pasado 8 de marzo fue un día histórico en La Rioja. Miles de mujeres se echaron a la calle para participar en una movilización sin precedentes en nuestra región. «Ha sido un momento muy significativo porque muchísimas personas  salieron a la calle sin ponerse etiquetas; mujeres, en muchos casos, que antes quizás ni se planteaban si eran o no feministas», apunta Eva Tobías, quien aboga, en cambio, por «esforzarnos todos y todas para que ese momento no quede reducido a un único día».

Bárbara Romo se suma a la satisfacción por una participación tan numerosa en los actos programados aquel día, si bien apunta que la igualdad debe conquistarse desde un único frente común: «Había dos manifestaciones distintas y ahí existe una quiebra, porque se promulgan consignas distintas».

Es en la definición de feminismo donde aparecen las primeras puntualizaciones entre las participantes en este primer Encuentro Clandestino. «No me gusta la corriente que ve al hombre como un enemigo», señala Ana Martín y Cristina Maiso respalda ese punto de vista: «Ningún extremo nos ayuda en este caso, como en distintas facetas de la vida».

El término ‘feminazismo’ aparece en la charla. Si bien Eva Tobías prefiere hablar de «nuevas masculinidades» y subrayar que «el feminismo persigue la igualdad entre hombres y mujeres; entre personas». Bárbara Romo, por su parte, aprecia «una perversión del término feminismo» y advierte que «debemos ser muy cautas, porque a veces parece que los hombres tengan que pedir perdón por serlo; estamos en un momento tan delicado que cualquier movimiento en un sentido o en otro se puede pervertir».

Sin embargo, Tobías incide en que el uso del lenguaje sexista «es el penúltimo tema a tratar», ya que «hay otras prioridades antes de ponerse las gafas de género». Entre esos asuntos inmediatos destaca la conciliación familiar. Y lo hace ilustrándolo con un ejemplo: «En el ámbito laboral es donde se aprecian las verdaderas diferencias y, sin ir más lejos, normalmente es la mujer la que tiene que hacer un puzzle para poder asistir a eventos como este». «En mi ámbito, que es el de la Química, muchas mujeres tienen que elegir entre ser madres y seguir desarrollando su labor investigadora, porque la mujer se ha encargado tradicionalmente de la crianza de los hijos», agrega Marina Blanco.

Causas

Si no es el único factor en la ecuación, las participantes en el Encuentro Clandestino coinciden unánimemente en señalar a la educación como origen de las desigualdades y, por tanto, el camino más directo hacia su erradicación. Marina Blanco apunta que «el machismo está interiorizado en el sistema en que vivimos y, aunque se ha avanzado en educar a los niños y niñas en igualdad, la sociedad representa los mismos roles que años atrás». «Si un chico de 12 años ve en televisión que los celos son algo aceptado y positivo en una relación, al final lo va a acabar reproduciendo», añade la concejala de Cambia Logroño.

En este sentido, Cristina Maiso explica que a través del programa ‘Relaciones positivas‘ del Gobierno de La Rioja, dirigido a los adolescentes matriculados en seis centros educativos, se han activado algunas señales de alarma: «Ves que hay chicos de 13 años que consideran que los celos no son síntomas de advertencia sino de amor a la pareja, que el control sobre la pareja es un síntoma del amor que se le tiene y te acabas preguntando cómo puede estar pasando esto con el acceso a la información que tienen los alumnos».

Una posible explicación a este problema lo aporta Bárbara Romo, señalando que «los jóvenes tienen la información, pero menos capacidad analítica». Y dedica un merecido ‘zasca’ a los medios de comunicación: «Tienen una función y una responsabilidad y a veces parece que necesitamos ‘parar el tren’ y bajarnos para analizar con perspectiva lo que estamos viviendo».

El caso riojano

La responsable de la Oficina de Atención a la Víctima del Delito aporta un dato que deja petrificado a buena parte de los presentes en la sala: «Cada año recibimos entre 400 y 500 nuevos casos de violencia de género en La Rioja». Pese a esa escalofriante cifra -prácticamente dos mujeres son maltratadas cada día- Bárbara Romo apunta que «en nuestra región, por desgracia para el resto, no hay grandes motivos de queja».

«Cuando salgo fuera y expongo cómo estamos me doy cuenta de lo avanzados que estamos en protocolos como VioGén. Es muy difícil llevar el seguimiento que tenemos aquí en otras comunidades y hay una crueldad horrible; creo que los medios no reflejan el problema que hay detrás. No hay una sensibilidad real y siempre aflora el tema de las denuncias falsas, que solo representan el 0,01% sobre el total», explica.

En este sentido, Eva Tobías considera que exista cierta «banalización» de la violencia de género. «Habría manifestaciones en la calle si cada año murieran tantos futbolistas, por citar un ejemplo, como mujeres que lo hacen por malos tratos», señala. Maiso, por su parte, destaca que «desde hace muchos años nos hemos puesto todos de acuerdo (instituciones, cuerpos policiales) para trabajar en medidas concretas que ayuden a que las personas que lo están pasando mal lo tengan más fácil». «Siempre que se ha hecho un llamamiento a la sociedad riojana ha tenido una respuesta positiva», añade. [Eva Tobías es la autora del ‘Diagnóstico de Género de la Comunidad Autónoma de La Rioja, que se puede consultar aquí. ]

Soluciones

Aunque la educación es un elemento clave para lograr en el futuro una sociedad netamente igualitaria, hay otros muchos aspectos a cuidar. Eva Tobías destaca el campo de la formación: «Es básico atender a las personas que nos hemos especializado en Igualdad, lo cual no siempre sucede». «La formación es una fortaleza porque permite cambiar visiones de futuro», señala, al tiempo que insta a fomentar la «sensibilización», especialmente en el ámbito empresarial, donde «hay quien sigue considerando a candidatas a un empleo como ‘embarazables'».

Marina Blanco señala que entre los objetivos pendientes está el de romper la ley del silencio: «Hay que romper el miedo a decirle a las víctimas ‘tranquila, no te va a pasar nada porque aquí hay un ejército de personas que te vamos a ayudar'» y, al respecto, Bárbara Romo explica que «a muchas mujeres le ayudamos en la Oficina incluso sin necesidad de que tengan que interponer una denuncia judicial».

El futuro

El primer Encuentro Clandestino se cierra con la pregunta de cuál creen las participantes que será la situación de aquí a un año en materia de feminismo. Ana Martín responde con dos deseos: «Me gustaría que no fuera necesario reunir a cinco mujeres como nosotras porque se haya producido un repunte del feminismo, sino que sea un movimiento constante; y que pueda decir libremente que me molesta que alguien me lance un piropo por la calle sin que me llamen ‘feminazi’ por ello».

«A mí me gustaría que de aquí a un año todo se viviera con menos ansiedad, con menos conflicto; no me gustan los cambios legislativos a golpe de titulares en la prensa o de recogida de firmas. Ojalá los problemas que están surgiendo den pie a un análisis profundo», apunta Bárbara Romo.

Cristina Maiso, por su parte, cierra con otro deseo: «En la lucha por la igualdad tenemos que estar todos al unísono, abandonando los clichés ideológicos para centrarnos en el objetivo final».

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