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César Caneda: “Espero que mi mejor momento esté por llegar en Logroño”

Foto: Real Sociedad (Twitter)

César Caneda, la voz de la experiencia en el vestuario de la UD Logroñés. El defensa vitoriano ha disputado 723 partidos en su carrera, convirtiéndose en el futbolista con mayor número de encuentros jugados, por encima de mitos como Robert Fernández (674), Paco Buyo (664), Cidoncha (656), Moisés (628), Zubizarreta (622)… Nino, delantero del Elche, es el segundo jugador en activo con más encuentros disputados, aunque con “sólo” un total de 663.

12 equipos diferentes, 723 partidos. ¿Qué le dice esa cifra?

No suelo pensar mucho en eso. Al final cuando hablas con algún excompañero te vienen recuerdos vividos con esa persona y en ese club. Son bonitos recuerdos por los que he pasado, por las ciudades y personas que he conocido. Te hacen ver lo mayor que eres (risas).

¿Qué se siente al ser el jugador con más partidos disputados y superar a mitos del fútbol nacional?

Tampoco le doy muchas vueltas aunque te hace ilusión estar rodeado de esa gente. Lo veo como algo anecdótico. He tenido la suerte de contar para muchos entrenadores, que me hayan respetado las lesiones y que haya podido disfrutar de una profesión como esta durante tantos años. Me da más satisfacción el haberme dedicado durante tantos años a esto antes que el número de partidos.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido en todo este tiempo?

Sinceramente, cuando vas cumpliendo años te das cuenta de lo poco que sabes de fútbol. Cuando eres joven y tienes 20 años parece que sabes de todo, puedes opinar de todo e incluso das consejos y pautas a la ligera. Y cuando vas creciendo te das cuenta de lo poco que sabes.

El fútbol nos sorprende semana tras semana. Muchas veces se ven resultados y circunstancias en el fútbol de primer nivel que te siguen asombrando. No te explicas cómo en esas competiciones un equipo puede llegar a remontar a un súper equipo o que haya eliminado a estrellas mundiales.

Si fuera por la experiencia que uno va ganando, sabría dónde está la tecla para poder vencer y sería muy fácil. Cuantos más años tienes te das cuenta de lo poco que sabemos de fútbol (risas).

¿Cambiaría algunas de las cosas que le han sucedido?

La verdad que no. Evidentemente sería muy fácil ahora decir que si hubiera ido a este equipo en lugar de a este otro me hubiesen ido mejor las cosas. La vida me ha ido moldeando como persona y futbolista y me siento muy orgulloso de todas las decisiones que he tomado. Además tengo salud y una familia maravillosa.

En todo este tiempo, ¿cuál ha sido su mejor momento futbolístico?

Espero que esté por llegar en este tiempo que nos queda en Logroño.

¿Cuál es el secreto para seguir siendo competitivo?

Ahora trato de cuidarme más, alimentarme mejor y descansar más. También el tema de la genética está presente, va en cada uno y no puedes hacer nada.

Cuando eres joven, el salir, alimentarte de cierta manera es más fácil ya que al tener más energía te permite rendir al máximo sin tanto esfuerzo. Pero cuando vas cumpliendo años eres cada vez más consciente de que tienes que hacer algo extra para poder mantenerte a ese nivel.

Si tuviera que darle algún consejo al César Caneda que empezó en el mundo del fútbol, ¿cuál sería?

Que fuese el mismo. Yo he tenido una educación de respeto, trabajo, educación, sacrificio, de luchar por tus sueños. Eso es quizás de lo que más orgulloso estoy de lo que he conseguido. Ante las adversidades he seguido trabajando y no me he rendido prácticamente nunca en situaciones complicadas que me han dado en diferentes equipos.

El consejo es que siga trabajando, peleando y, al final, con el trabajo y siendo humilde se consiguen muchas más cosas que siendo un descarado.

¿Ha tenido algún referente? ¿Quién era?

Yo solía ser muy observador y cuando subía con el primer equipo del Athletic en la plantilla estaban Alkiza, Josu Urrutia, que eran emblemas del club con más de 300 partidos en Primera División. Me llamaba mucho la atención de que si el entrenamiento era a las 10, ellos estaban desde las nueve allí, con su masaje, su preparación, se iban al gimnasio, hacían sus tablas de estiramientos, su rutina de fuerza y muchas veces me planteaba: si yo que soy un principiante en esto del fútbol quiero llegar a conseguir algo, tendré que dar el máximo.

300 partidos en Primera, con la vida solucionada, vienen aquí los primeros y se esfuerzan como el que más. También coincidí con el mítico Julio Llorente en el Salamanca. Se llevaba a los hoteles su comida preparada, sus batidos, sus estiramientos… Al final vas copiando de aquí y de allí, todo para ser mejor cada día.

Lo material es muy fácil y llamativo para la gente joven, pero al final hay que ser más humilde y realista y yendo por ese camino vas a llegar más lejos.

Se ve que siempre ha tenido la cabeza bien amueblada.

La educación que recibes en casa es primordial. Mis padres estuvieron muy encima de mí. Te dan un tipo de educación y tratas de fijarte en las cosas que crees tú que están bien hechas y que tienen un sentido. No te fijas en lo fácil y en los fuegos artificiales que mucha gente te hacer ver que es todo esto.

Durante su extensa carrera ha tenido muchos entrenadores. ¿Quién ha sido el más importante para usted?

Carlos Pouso en mi última etapa como futbolista en el Mirandés sí que me marcó por todo lo que vivimos. Ernesto Valverde por su forma de ser, lo cercano que es con los jugadores y lo bien que te hacía sentir dentro de la plantilla. Jupp Heynckes, lo serio que era. Caparrós su forma de entender el fútbol y su intensidad.

Hay muchos matices de los entrenadores en los que al final intentas aprender de todos. Tienen sus cosas buenas y evidentemente te puedes quedar solo con lo bueno o lo malo o quedarte con un poco de todo. Tienes que ver en una balanza lo que te aporta y tener un poco de sentido.

Hay veces que se valora a los entrenadores por si te pone o no te pone. Y de los que te he dicho con tres de ellos no me ponían, pero nunca podré hablar mal de ellos porque me aportaron muchísimo y me hicieron crecer como jugador y como persona.

¿Cuál ha sido el mayor logro de su carrera?

A nivel deportivo, el gol contra el Espanyol que nos dio el pase a las semifinales de Copa del Rey con el Mirandés. Aparte de que no estoy acostumbrado a marcar goles, el conseguirlo de aquella manera siempre te queda ahí.

¿Cuál de todos los equipos en los que has estado le ha dejado más huella?

No podría decantarme por uno. En Miranda pasé muchos años y viví todo aquello, pero es que hasta desde cuando estuve en Guijuelo, después de haber estado toda mi vida entre Primera y Segunda división. Dentro del impacto mental que me generó, me llevo muchísimas cosas buenas como el hombre que nos abría las instalaciones, que estaba todo el día enfadado. Le cogí un cariño al final de la temporada increíble, lo que me hizo sentir ese pueblo dentro de sus limitaciones. Dentro de ser un club humilde, veías a la gente que se desvivía por ofrecerte lo mejor, tratarte muy bien…

Al final de todos los sitios en los que he estado no me podría decantar por un sitio en particular.

¿Cómo llevó su fichaje por el CD Guijuelo?

Fue duro. Acabé la temporada descendiendo en el Alavés, habiendo jugado más de treinta partidos y pensé que me iba a surgir alguna posibilidad de fichar por un equipo de Segunda. Iban pasando las semanas y no había opción.

El último día de cierre de mercado me llamaron. Yo pensaba ya en dejarlo, pero me sentía bien, había rendido en Segunda y no me apetecía dejarlo. Me surgió la posibilidad de ir allí, lo cerramos a última hora y allí me fui solo. Un cambio radical. Pasas de unas instalaciones con todo a tu alcance (terrenos de juego, gimnasios…) y vas allí a un campo de hierba artificial pequeñito.

El primer día que fui allí el entrenamiento era a las 10:30 y yo llegué a las 9:45 para hacer estiramientos, calentar, etc, y me encontré con tres cerdos en los alrededores y que no venía nadie. Allí estuve esperando hasta las 10:15 que vino el señor que he mencionado antes: “¿Y tú que haces aquí?”, me dijo. Le contesté que era el nuevo jugador y te puedes imagínar el show. No se me caían las lágrimas por orgullo y al final de la temporada casi estaba llorando yo porque me tenía que ir de allí. Fue un cambio muy duro.

Estuvo mucho tiempo en el Athletic. ¿Tiene alguna espinita clavada por no haber podido desarrollar toda su carrera vistiendo su camiseta?

No es una espina. Cada uno tiene que ser consciente de sus limitaciones. Si yo no he estado más años en Primera o Segunda es porque las circunstancias y mis características no encajan en esa categoría.

Yo creo que tampoco hay que tener la autoestima por las nubes pensando que podía haber estado como Gurpegui, que ha estado toda su vida ahí. Conozco mis limitaciones y nunca me vais a ver con el pecho hinchado por la calle. Al final, cada uno tiene que ser consciente de que si no estás en esa categoría, no te lo has ganado lo suficiente o no estás preparado para esa categoría.

¿Cuánto tiempo les queda a los aficionados para disfrutar de César Caneda?

Es una pregunta que llevo haciéndome varios años. Al final no lo sé. Por mí no me retiraría nunca, pero es evidente que cada día que pasa le quedan menos hojas al calendario. Voy a ir año a año y al final de la temporada hablaré con el encargado del club y si quieren contar conmigo para el año siguiente valoraremos y si deciden que no pues ya está.

Siempre doy el 100% en el equipo en el que estoy y por ahora la gente está confiando en mí y no tengo más que agradecérselo.

¿Posibilidades de ascenso este año?

Tratamos de apartarnos de las sensaciones porque muchas veces no son la realidad. Si nos regimos por la sensación que nos quedó el otro día después del partido contra la Real Sociedad B estaríamos hablando de que la UD Logroñés debería de pensar en el año que viene, olvídate del playoff.

Yo me abstraigo un poco de las sensaciones que te generan los partidos. Somos conscientes de que la situación se ha complicado pero nos quedan ocho partidos y el que mentalmente esté más fuerte y se muestre más unido es el que al final va a conseguir esa plaza de playoff. Y ya en la fase de ascenso, si lo conseguimos iremos a muerte a intentar ascender.

¿Qué cree que le falta al equipo para estar en los puestos de cabeza con el Mirandés, Sporting B…?

A nivel defensivo tenemos que ser más solventes. Para estar ahí arriba, un equipo necesita ser defensivamente muy fuerte y no lo hemos conseguido. Al final eso te lleva a perder muchos puntos y partidos.

Tenemos un estilo de juego que nos descubre un poco a la defensa y cuando jugas tan al ataque o tan abierto para intentar combinar, deja esas lagunas que a nivel defensivo tenemos que mejorar.

Después del fútbol, ¿cómo piensa que va a ser su vida?

Intentaré encontrar un trabajo donde me quieran y daré el 100% cada vez que vaya a trabajar. Estar en casa con mi familia, con mi padre y una vida normal.

¿Algo relacionado con deporte?

Seguiré ligado al deporte y entrenar a chavales. Intentaré ayudar en el club que me dio la posibilidad de jugar al fútbol en Vitoria, el Aurrerá, si ellos quieren claro está (risas). Además seguiré la evolución de mis hijos y estaré con ellos.

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