Firmas

Estos tampoco vieron venir la crisis, Pedro

La crisis económica del inicio del siglo XXI, la de Lehman Brothers, esa que nos tiene acogotados, acongojados, acobardados y acomplejados, esa, y no otra, es la culpable de que el parking oeste de San Pedro vaya a ser de pago; de que Rioja Salud, a saber, el Gobierno de La Rioja, a saber, aquí los riojanos, hayamos soltado ya 3,3 millones de euros y alguno más que va a caer (al menos otro millón y medio); o de que la institución sanitaria riojana maneje contractualmente y a su antojo el cometido diario de la grúa municipal de la Muy Noble y Muy Leal, o diga que lo hace, porque la alcaldesa Cuca Gamarra lo negó tajantemente en el Pleno del pasado viernes.

La crisis, decía. La crisis, decían la Fundación Rioja Salud y Aparcamiento Cibir S.L. en la que estaba sumergida la sociedad española en 2013, “y la riojana no es ajena a la misma”, que era sostenida y grave y que “afecta a los ingresos de la gestión del aparcamiento no cumpliéndose las expectativas previstas y fijadas en el modelo económico financiero del contrato”.

Y si la crisis provocó la rotura del modelo, y si la rotura del modelo fue imprevisible (Alfonso Domínguez, entonces Director General de Administración Pública, dixit en un informe) es fácil deducir que la crisis fue imprevisible. Y por eso Domínguez da luz verde a la renegociación del contrato. Porque en 2010 quienes lo firmaron no sabían que estábamos en crisis.

Lástima que el que entonces era jefe de Domínguez y de Nieto les había estropeado la coartada un año antes durante una conferencia pronunciada en el madrileño Foro, valga la redundancia, de la Nueva Economía. Dijo Pedro Sanz entonces (copio y pego del discurso que está publicado en la web del Gobierno regional): “No comparto esa opinión que se está tratando de imponer a toda costa desde distintos foros de opinión respecto a la imprevisibilidad de la actual crisis económica. Sería inútil ahora pararnos a analizar cómo de forma muy personal José Luis Rodríguez Zapatero ocultó a los españoles, por intereses exclusivamente electorales, la situación que era ya un hecho”.

Tanto lo ocultó por lo visto Zapatero que, a pesar de los denodados esfuerzos de Sanz por quitarle la careta, ni los futuros propietarios de la empresa concesionaria de parking del CIBIR lo sabían cuando hicieron las estimaciones económicas, ni la Fundación Rioja Salud lo sabía cuando otorgó la concesión por un periodo de 40 años basándose en esas estimaciones (que de no cumplirse debería indemnizar) ni el entonces director general de Administración Pública lo sabía porque en eso basó su visto bueno al cambio de contrato.

Así que los 3,3 millones ya pagados por Fundación Rioja Salud a Aparcamientos CIBIR S.L. y la amenaza de los 10 millones que habría que pagar si se rompiera el contrato, si no se produce el cierre del parking oeste, parten de un acuerdo elaborado y firmado en plena crisis (2010) que se modifica tres años más tarde por culpa de la crisis que, en ese momento, se califica como imprevisible. Como ya estamos en Agosto, no esperen que nadie dé más explicaciones sobre ese despropósito firmado en la pasada legislatura.

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