La decisión adoptada este pasado lunes por el Ayuntamiento de Logroño para reservar Las Gaunas al DUX Logroño y al primer equipo de la UD Logroñés ha reabierto inevitablemente una pregunta que lleva meses sobrevolando el fútbol riojano: ¿qué pasa con el Mundial 82?
La instalación que debía convertirse en la gran alternativa a Las Gaunas continúa exactamente igual más de catorce meses después de la presentación de su proyecto de remodelación. Ni una sola obra ejecutada. Ni una sola máquina trabajando. Ni una sola piedra movida. Mientras tanto, el Ayuntamiento acaba de comunicar a la SD Logroñés y al filial de la UD Logroñés que deberán jugar en Pradoviejo porque el estadio municipal solo puede albergar a dos equipos durante la próxima temporada.
El 8 de abril de 2025, el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, y el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, presentaron el anteproyecto para la renovación integral del Mundial 82. La actuación se presentó como una de las grandes inversiones deportivas de la ciudad y contemplaba la transformación completa de las instalaciones.

Los diferentes responsables y técnico del proyecto de reforma visitaron el pasado 6 de febrero el Mundial 82.
Sobre el papel, el proyecto incluía la construcción de dos nuevos campos de fútbol de hierba artificial de última generación, un edificio de servicios, nuevos vestuarios, espacios sociales, accesos independientes y una nueva grada central con capacidad para entre 1.700 y 2.000 espectadores ampliables.
La inversión anunciada ascendía a 2,57 millones de euros. El Gobierno de La Rioja comprometía dos millones mientras que el Ayuntamiento de Logroño -responsable del proyecto- aportaría algo más de medio millón. Las imágenes, los planos y las recreaciones trasladaban la sensación de que el Mundial 82 estaba a punto de iniciar una nueva vida después de cuarenta años de escasa inversión, la justo para su mantenimiento, más allá de una grada portátil, una remodelación de la hierba artificial y unas butacas en la grada principal sobre el campo de hierba natural.
Sin embargo, catorce meses después, la realidad es muy distinta. El principal escollo es económico. Según explica el portavoz del Partido Riojano, Rubén Antoñanzas, el proyecto desarrollado por la asistencia técnica terminó elevando el coste de la actuación -tal y como reconoció Logroño Deporte al Consejo de Administración cuando se les presentó este proyecto- hasta el entorno de «los 14 millones de euros», una cifra muy alejada de «los poco más de 2,5 millones disponibles para ejecutar las obras», que recuerda Antoñanzas.
La consecuencia es sencilla de explicar: el proyecto presentado no puede construirse con el dinero comprometido por las administraciones. El Mundial 82 ha dejado de ser durante esta legislatura una instalación que usaban los equipos de fútbol de Logroño en unas malas condiciones, a presentarse como una obra lista para licitar en un gran proyecto para la ciudad acorde al siglo XXI, a finalmente convertirse -a un año de las elecciones municipales- en una idea que debe ser replanteada para adaptarla a la capacidad económica real de las instituciones.

Y para llegar hasta este punto, el Ayuntamiento ya ha realizado una inversión importante. Logroño Deporte adjudicó la redacción del proyecto a la empresa IDOM por una cantidad cercana a los 120.000 euros. Fruto de ese trabajo llegaron los planos, las memorias técnicas, las recreaciones y la propuesta definitiva que fue presentada públicamente. El problema es que el resultado final no encaja con los recursos económicos disponibles. Hay que replantearlo de nuevo.
Por ello, después de meses de trabajo técnico y de una inversión considerable en la redacción del proyecto, la reforma sigue sin fecha de inicio. La sensación que deja el proceso es que la ciudad dispone de un proyecto diseñado para una realidad presupuestaria que nunca existió.
Las declaraciones realizadas este mismo martes en Diario La Rioja por el concejal de Deportes y presidente de Logroño Deporte, Francisco Iglesias, excusan los retrasos al apuntar en esa dirección: «Los técnicos municipales están ultimando la redacción del proyecto para poder licitarlo en las próximas semanas, con el objetivo de que el Mundial 82 pueda estar operativo para la temporada 2027-2028».

La afirmación supone, en la práctica, admitir que la idea anunciada hace más de un año ahora es otra, se ha sobredimensionado por los técnicos de la adjudicataria y los 120.000 euros a IDOM no servirán para tener un proyecto real para el nuevo Mundial 82. El Ayuntamiento trabaja ahora en adaptar la actuación a una realidad económica mucho más limitada que la reflejada en el diseño original. El Mundial 82 experimentará un lavado de cara, poco más, teniendo en cuenta la compleja situación en la que se encuentran los vestuarios y la grada principal de la instalación, la que mira al campo de hierba natural, en relación a la capacidad inversora, de poco más de 2,5 millones de euros (dos del Gobierno de La Rioja y medio millón restante del Ayuntamiento de Logroño).
El problema detrás de Las Gaunas
La decisión de sacar a la SD Logroñés y al Promesas de la UD Logroñés de Las Gaunas ha servido para visualizar un problema que lleva años latente. Logroño dispone de un gran estadio, Las Gaunas, y de campos de entrenamiento y competición como Pradoviejo, La Ribera, Varea o Yagüe. Lo que no tiene es una instalación intermedia preparada para albergar con mayor comodidad encuentros de categorías como la Segunda Federación, donde se permite jugar sobre campos de hierba artificial, que a su vez pueden ser usados por más equipos de cantera que necesitan de terrenos de juego para entrenar.
Precisamente ese papel debía asumir el nuevo Mundial 82, de existir la capacidad inversora de esos 14 millones de euros en los que se fijó la intervención presentada por IDOM, y elegida por el Ayuntamiento de Logroño. Si la instalación estuviera terminada, buena parte del debate que durante las últimas semanas ha enfrentado a clubes, dirigentes y administraciones probablemente ni siquiera habría existido.


