Una de las novedades más llamativas de la reforma de la DGT aprobada este martes es la posibilidad de que las bicicletas puedan circular en los dos sentidos en determinadas calles urbanas de un solo carril. No será en cualquier vía ni de cualquier manera: deberán ser calles limitadas a 30 kilómetros por hora o menos, tendrá que existir señalización específica y la decisión quedará en manos de la autoridad municipal. En Logroño afectaría a calles como República Argentina, Labradores, Calvo Sotelo, Marqués de la Ensenada, Luis Barrón, Vélez de Guevara, Rey Pastor…
La medida, que puede sonar extraña para quien no esté acostumbrado, funciona desde hace años en muchas ciudades europeas como una forma de facilitar los desplazamientos en bicicleta sin obligar a dar rodeos innecesarios. En la práctica, se aplica en calles de tráfico calmado, donde la velocidad reducida permite una convivencia más segura entre coches, bicicletas y peatones.
Con este cambio, los ayuntamientos ganan margen para ordenar la movilidad ciclista en barrios y cascos urbanos donde abundan las calles estrechas o de sentido único. La clave estará en señalizar bien, escoger los tramos adecuados y evitar que la medida se interprete como una barra libre: las bicicletas podrán ir en ambos sentidos solo donde el municipio lo autorice expresamente.


