La Rioja

Entre el pan, el pez y el vino: la ciudad que almuerza su propia historia

Miles de personas vuelven al Revellín para participar en uno de los mayores símbolos colectivos de Logroño

Antes de que el reloj marque las diez de la mañana de este 11 de junio, ya habrá gente esperando junto a la muralla del Revellín. No es una espera cualquiera. Es un rito. Se irá formando una fila tranquila, paciente, casi familiar. Y a mediodía, seis filas convertirán la zona en el espacio más popular de Logroño.

Muchos, la mayoría, repiten cada año desde hace décadas. Hay abuelos que explican a los nietos por qué están aquí. Hay familias enteras que han convertido la mañana del 11 de junio en una cita inamovible. Y también hay visitantes que observan la escena con cierta sorpresa, preguntándose qué puede llevar a miles de personas a esperar por una pequeña ración de pez, una rebanada de pan y un vaso de vino.

La respuesta empieza mucho antes de que los primeros alevines de trucha lleguen al aceite hirviendo. Empieza en una ciudad que aprendió a sobrevivir unida. La tradición recuerda el asedio francés de 1521, cuando Logroño resistió durante semanas el ataque de las tropas de André de Foix. La leyenda cuenta que los logroñeses aprovecharon los recursos que tenían a su alcance: el pescado del Ebro, el pan elaborado con el trigo almacenado en las casas y el vino conservado en las bodegas. Cinco siglos después, aquella historia sigue viva en forma de un gesto sencillo que se repite año tras año junto a la única puerta conservada de las antiguas murallas de la ciudad.

LOGROÑO, 11/06/2025.-Los logroñeses han cumplido este miércoles, festividad de San Bernabé, el voto al patrón con el reparto de unas 26.000 raciones de pan, pez y vino, en recuerdo a los alimentos gracias a los que la ciudad resistió el asedio al ejército francés en 1521. EFE/ Raquel Manzanares

San Bernabé es un recuerdo histórico, y también memoria transmitida de generación en generación. Mientras los cofrades preparan cientos de kilos de alevines, cortan las barras de pan sobado y llenan los recipientes de vino, la ciudad empieza a reconocerse a sí misma. Lo hace en los saludos que se cruzan en la fila, en los reencuentros improvisados, en las fotografías familiares frente al Revellín y en esa sensación difícil de explicar que convierte una costumbre en algo propio.

Pocas tradiciones sobreviven más de un siglo sin cambiar apenas su esencia. Y la Cofradía del Pez lo está consiguiendo. Volverá a movilizar este año a decenas de voluntarios para repartir miles de raciones entre las diez de la mañana y las dos y media de la tarde, en el acto más multitudinario y reconocible del Día de San Bernabé. Durante esas horas, el centro histórico se llenará además de recreaciones, mercados, música, folclore y actos institucionales que convertirán la ciudad en un gran escenario renacentista.

LOGROÑO 11/06/2025.- Los logroñeses han cumplido este miércoles, festividad de San Bernabé, el voto al patrón con el reparto de unas 26.000 raciones de pan, pez y vino, en recuerdo a los alimentos gracias a los que la ciudad resistió el asedio al ejército francés en 1521. EFE/Raquel Manzanares

Así celebra una ciudad que, durante unas horas, se reúne para recordar de dónde viene. De vecinos que heredan una costumbre igual que heredan las recetas familiares o las historias contadas alrededor de una mesa. De niños que hoy reciben una ración sin saber que algún día serán ellos quienes expliquen la tradición a sus hijos.

Y cuando las colas desaparezcan y las últimas bandejas queden vacías, lo que permanece es la certeza de que algunas costumbres siguen teniendo la capacidad de reunir a toda una ciudad alrededor de una misma historia. Pocas historias hablan tan bien de Logroño como esa que cada 11 de junio se comparte, una vez más, entre el pan, el pez y el vino.

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