El Rioja

El vino español saca buena nota en sostenibilidad

El vino español ha pasado de hablar de sostenibilidad a medirla con datos. El primer ‘Barómetro sobre la sostenibilidad del sector vitivinícola en España’, elaborado por Cajamar y la Federación Española del Vino, concluye que las bodegas certificadas avanzan con solidez en este terreno, especialmente en gobernanza y gestión económica, aunque todavía tienen margen de mejora en aspectos sociales y medioambientales.

La principal conclusión del informe es que el sector muestra un grado de madurez elevado, pero desigual según el ámbito analizado. La gobernanza alcanza el mayor nivel de cumplimiento, con un 84 por ciento, seguida de la dimensión económica, con un 82 por ciento. Por detrás se sitúan el pilar social, con un 76 por ciento, y el medioambiental, con un 69 por ciento, el apartado donde el camino pendiente parece más exigente.

El estudio se ha elaborado a partir de 118 indicadores verificados y toma como base una muestra de 84 bodegas de las 148 actualmente certificadas con el sello Sustainable Wineries for Climate Protection. Estas bodegas suman una facturación agregada de 2.477 millones de euros, lo que equivale aproximadamente al 29 por ciento de la cifra de negocio total del sector vitivinícola español, que en 2023 alcanzó los 8.490 millones de euros.

Uno de los mensajes más claros del barómetro es que la sostenibilidad ha dejado de ser un elemento meramente reputacional para convertirse en una herramienta de gestión. En materia de gobernanza, el informe aprecia estructuras consolidadas de transparencia, control y gestión responsable. En el ámbito económico, además, destaca que la totalidad de las bodegas analizadas participa en iniciativas de innovación sostenible y redes sectoriales, una señal de que el sector empieza a integrar estos criterios en su estrategia de competitividad.

El apartado ambiental deja una fotografía con avances importantes, aunque también con recorrido pendiente. El 100 por cien de las bodegas mide ya su huella de carbono y dispone de planes de reducción, el 88 por ciento ha logrado disminuir sus emisiones, el 81 por ciento ha reducido el consumo de agua y el 79 por ciento ha rebajado el consumo energético. Además, el uso de energías renovables aparece plenamente implantado entre las bodegas analizadas, mediante autogeneración o contratación de energía verde.

La economía circular es otro de los campos donde el sector muestra músculo. El 98 por ciento de las bodegas cuenta con planes de reducción de residuos y un 73 por ciento alcanza tasas de valorización superiores al 90 por ciento. A ello se suman medidas de protección del suelo, conservación de la biodiversidad y prácticas de viticultura más sostenibles, claves en una actividad tan ligada al paisaje y al territorio como el vino.

La dimensión social, sin embargo, revela una lectura algo más matizada. El informe subraya el papel del sector vitivinícola como motor de empleo, arraigo rural y transmisión de conocimiento: el 80 por ciento de las bodegas genera o mantiene empleo, más del 80 por ciento protege el suelo y la biodiversidad y el 95 por ciento trabaja en la preservación de la cultura vitivinícola local. Con todo, el propio barómetro identifica áreas de mejora en indicadores más exigentes, como la igualdad de género o determinadas certificaciones laborales.

Durante la presentación del informe en Madrid, el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, defendió que el sector vitivinícola “representa mucho más que una actividad económica” y lo vinculó directamente con el territorio y las comunidades rurales. A su juicio, este barómetro es “un instrumento de diagnóstico y de gestión” pensado para que el sector conozca dónde está, trace con claridad hacia dónde debe ir y pueda trasladarlo al mercado y a la sociedad de forma transparente.

Por su parte, el director general de la Federación Española del Vino, José Luis Benítez, destacó que el informe refleja el espíritu de mejora continua con el que nació el certificado Sustainable Wineries for Climate Protection. “Siempre hemos tenido la convicción de que el nuestro es un sector sostenible por naturaleza, pero ahora podemos asegurarlo y decirlo bien alto con datos contrastados”, señaló durante la presentación.

El barómetro nace con vocación de continuidad y aspira a convertirse en una referencia para medir la evolución de la sostenibilidad en las bodegas españolas. Su valor, más allá de la fotografía inicial, está en que permitirá comparar resultados en el tiempo, detectar avances reales y señalar con mayor claridad dónde debe apretar el sector. Una herramienta útil, y también exigente, para un vino español que ya ha puesto cifras a su discurso sostenible.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top