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Txapelas riojanas de Primera: Barberito I, Titín III, Capellán, Merino II, Untoria… ¿y Darío?

Foto: Archivo General de Guipúzcoa, Creative Commons, Baiko Pilota

Once años después, un pelotari riojano intentará levantar una ‘txapela’ de primera categoría. El último en hacerlo fue el najerino Álvaro Untoria, en el Parejas 2015. Ha pasado más de una década y el 31 de mayo de 2026, el ezcarayense Darío Gómez puede romper esta sequía. El pelaire se mide a Iñaki Artola en la final del Manomanista (domingo 18:30 horas, Navarra Arena) y si vence, sería el sexto riojano en conseguir un trofeo en los tres grandes torneos absolutos. Anteriormente, lo hicieron Barberito I, Capellán, Titín III, Merino III y Untoria. Un club selecto al que el riojalteño está a 22 tantos de unirse.

72 años después, un riojano jugará una final del Manomanista. El último en hacerlo fue Barberito I, a su vez el pelotari que inauguró la lista de triunfos para la región. Abel San Martín, genio adelantado a su época, venció el Manomanista sin que Gallastegi jugara la final (1953), además de llegar a otra final en 1954. Posteriormente, el de Baños de Río Tobía triunfó otras dos veces en el Cuatro y Medio: en 1955 ante Ogueta (22-20) y en 1956 dejó en doce a Txikuri. Un año más tarde, en el 1957, cayó ante Ogueta por un contundente 22-3. Esa final resultó ser la última del acotado en más de tres décadas, pues la competición no retornó hasta 1989.

La huella colosal de Titín III

Barberito abrió el camino para la pelota riojana, hasta entonces un coto dominante de navarros y en menor medida, vascos. Sin embargo, para encontrar un éxito similar, hay que avanzar ya hasta los años 90. Época en la que comenzó la leyenda de un Titín III querido dentro y fuera de La Rioja. El delantero de Tricio, nacido en 1969 y llamado Augusto Ibáñez, atesora un impresionante palmarés con cuatro Parejas (seis finales) y un Cuatro y Medio (en tres finales). Titín llevó la pelota riojana al primer plano, en una carrera magnífica que dejó tras de sí un impresionante legado. Su ejemplo abrió camino para los Zabala, Darío, Salaverri o Loza del presente.

Foto: Llapisser (Licencia CC, Wikipedia)

El genio riojalteño construyó buena parte de su legado en los dobles. Perdió su primera final con Arretxe y ante Alustiza-Maiz en la edición 1992-93 (22-20), pero ganó las tres siguientes. Las dos primeras se disputaron en el Ogueta: en la edición 1993/94 jugó con Arretxe y se impuso a Retegi II-Beloki (22-14) y en el 2000, venció junto a Lasa a Unanue-Errasti (22-19). Su tercera corona del Parejas llegó en 2004, en compañía de Goñi y contra Martínez de Irujo y Lasa III, en el Atano III de San Sebastián (22-10). Más tarde, en 2008, el riojano y Laskurain fueron subcampeones, tras sucumbir ante Olaizola II y Mendizábal II, otra vez en el Ogueta (22-17).

Por último, el cuarto Parejas para Titín III llegó en 2012, en compañía de su paisano David Merino (Merino II, de Villar de Torre). Cuando formaron la dupla, parecía complicado que llegaran lejos. Titín tenía 43 años de edad y Merino venía de superar recientemente un síndrome de Guillain-Barré. Extraña dupla que, en cambio, superó la liguilla en segunda plaza (ocho triunfos-seis derrotas). En la liguilla de semifinales, ambos derrotaron a Xala-Laskurain (22-16) y después, a Olaizola-Beroiz (22-20), rompiendo una racha de sus rivales de quince triunfos seguidos para llegar a la final.

El 30 de abril de 2012, Titín y Merino vencieron a Xala y Laskurain en el Bizkaia (15-22), convirtiéndose así en la primera pareja íntegramente riojana en lograr un Parejas. Aquel día, el templo vizcaíno vivió una jornada increíble, repleto de banderas riojanas. Ambos riojalteños protagonizaron un gran espectáculo y con 15-21 en el marcador, David tuvo que ser atendido por calambres y con las piernas al límite, ambos pelotaris salieron a hombros de varios aficionados eufóricos. Piel de gallina en el Bizkaia, en uno de los días cumbre para la pelota de la Comunidad Autónoma de La Rioja. «Esto es la hostia, es que no puedo ni hablar», reconoció Merino.

Pero la leyenda de Augusto Ibáñez se forjó también en el Cuatro y Medio. Un torneo donde el riojano tuvo que pelear y muy duro, por el torneo. El acotado le concedió su primera oportunidad en 1997, ante Retegi II. En una de las mejores finales que se recuerdan, el riojano iba 17-21 adelante y su rival, después de 68 minutos de durísima batalla, el navarro le remontó hasta el 22-21 en el Ogueta de Vitoria. Choque inolvidable, magnífico, de los que hacen afición. Sin móviles, todos los ojos viviendo el momento, era otra esencia…

El ocurrido en la capital alavesa fue un duro golpe también para Titín III, que volvió a la final en el año 2003. En el mismo escenario, cayó ante Nagore (22-15). Otro revés, hasta que pudo levantar los brazos en 2007. Aquel día, el riojano se impuso a Abel Barriola (22-15) también en Vitoria. Su victoria le colmó de emoción, pues una semana antes, su padre había fallecido de un infarto en Tricio. Fue quizá la victoria más emotiva para Titín en sus más de dos décadas de carrera. Un tiempo donde la pelota, como ocurre ahora, ha vuelto a las portadas del deporte riojano.

Capellán, otro entorchado del Parejas y Untoria, último campeón

Más allá de los citados Titín III y Merino II, otros dos pelotaris fueron capaces de levantar los brazos en el Parejas. El primero de ellos fue Miguel Capellán (Hervías, 1970), que alcanzó la ‘txapela’ del Binakako en 1996. Junto al legendario Beloki, ambos derrotaron a Etxaniz y Arretxe en el Atano III (22-18). Aquel trofeo supuso el punto culminante a una carrera que se prolongó casi dos décadas. Ya retirado, Miguel es ahora agricultor y sufre en primera persona los rigores del campo.

Ya por último, el najerino Álvaro Untoria (1990) fue el último riojano en calzarse una txapela absoluta. Lo logró en 2015, junto a Bengoetxea VI en la final. Sin embargo, Untoria comenzó el torneo como pelotari de segunda categoría y cubrió huecos en la liguilla de fase de grupos (hasta ocho ocasiones). Sustituyó a Aretxabaleta desde la jornada 10, también durante los tres envites de semifinales y por último, el 26 de abril de 2015, venció en el Bizkaia escoltando a Bengoetxea, ante Berasaluze II y Zubieta, por un contundente 22-7. Su carrera prometía llegar muy alto, pero las lesiones afectaron su camino, hasta su retirada profesional en 2022.

Untoria levanta la txapela en 2015

4.053 días después, Darío salta al Navarra Arena con la intención de romper esta racha ante Artola. No hace mucho, su amigo Javier Zabala estuvo cerca de lograrlo. El najerino afincado en Logroño llegó a la final del Cuatro y Medio el pasado 16 de noviembre y cayó ante Peio Etxeberria por un claro 22-11. Fue el último intento riojano en una pelota que trata de revigorizarse y encontrar nuevos caminos hacia el éxito. Último paso para Darío hacia la gloria.

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