«Un día histórico para Rioja». Si hay una voz autorizada en el mundo del vino en Madrid, en España y también fuera del plano nacional esa es la de Luis Gutiérrez. El crítico de vinos para ‘The Wine Advocate’, de Robert Parker, no faltó a la cita ineludible de este pasado lunes en el Espacio Jorge Juan de Madrid. Allí confluyeron dieciocho pueblos llegados a la capital desde la tierra con nombre de vino para poner un gran hito sobre la mesa: la unión de productores bajo el interés común de difundir una identidad de territorio y de labor humana por preservar la viticultura tradicional. Porque sin viticultores no hay viñedo; sin viñedo, no hay vino, y sin vino, no hay Rioja.
Con esta premisa se define el colectivo VIR (Viticultores Independientes en Rioja), la misma que ha reunido a prescriptores, críticos, sumilleres, enólogos, prensa especializada y distribuidores en torno a una conversación con más de 150 vinos como hilo conductor. Desde monovarietales de graciano, mazuelo o garnacha, a blancos de guarda (como los históricos de Rioja) pasando por vinos naturales donde la precisión es la máxima, vinos criados en hormigón o barro e incluso orange wines. Una conversación de suelos, orientaciones, parajes y estilos. Una conversación, sobre todo, con viticultores.
Ya no se busca fuera, en otras regiones, lo que hacer aquí, sino que ahora se vuelve a mirar en lo más profundo del origen, en esos veteranos de las viñas, para poder salir fuera con un caballo ganador, con un discurso sólido y personal sobre una Rioja que se aleja del relato único y abre puertas a la variedad, tanto de elaboraciones como de bodegas. Y ahí recae precisamente el éxito de este colectivo constituido por 38 firmas de 18 pueblos distintos: en la diversidad, también de opiniones, que enriquece la denominación. «Aquí no hay competencia, hay compañía. No es una postura disruptiva en Rioja, sino un interés de engrandecerla. Con este evento no queremos vender más botellas, sino comunicar nuestra identidad», remarcan.

Llegaron al bullicio de Madrid para hacer un ruido consciente, bien medido, auténtico y esta nave con ladrillo caravista, de estilo industrial, dio buena cuenta de su éxito. Los cerca de cuarenta stands que coparon el espacio fueron la mejor prueba de que «pocas denominaciones de origen hay con tanta excelencia y diversidad como tiene Rioja». Así lo reflejó durante el evento la periodista y fundadora de Spanish Wine Lover Amaya Cervera, alabando el «saber compartir» tanto de las nuevas generaciones del sector como de las que están más afianzadas. Porque sí, la mayoría de sus caras reflejan el ímpetu y la energía de la juventud, del tener todo por hacer y por explorar, pero otra gran parte representa el bagaje que también da prestigio en este sector y evidencia el buen saber hacer durante años. Por eso su unión es todavía más potente, más real.
Lo de VIR en Madrid fue una cita para abanderar una tierra, además, autofinanciada. «Confiamos en nuestro modo de trabajar y eso es lo que queremos mostrar al mundo. Nos hemos lanzado solos, pero sabemos que defendemos una historia con arraigo y veracidad», resaltaban aquel día. Una historia que nadie más puede replicar fuera de esta denominación.
Además, aquí cada uno ha hecho los malabares que mejor podía para cuadrar agendas en casa y en lo laboral y reservarse un par de días en Madrid para este gran evento. Pero ya están acostumbrados a ello porque son los mismos malabares que hacen a diario, durante todo el año, para estar en la viña, controlar la evolución de los vinos en bodega y salir a la calle a promocionarlos, todo ello sin dejar de lado sus responsabilidades personales. Eso también hace únicos estos proyectos. Aquí son viticultores, enólogos, comerciales, personal de enoturismo y, si se apura, encargados de gestionar las redes sociales. Todo a la vez, todo en una misma persona. Todo con la misma emoción.
VIR es sinónimo de ilusión, unión, honestidad, calidad, carácter, diversidad, arte, generosidad y pasión. Todas esto se ‘cató’ también en una cena previa a la gran puesta de largo, también en Madrid, y que ejerció de prólogo de esta bonita historia que ya ha escrito su primer capítulo.


