Los interinos de la educación riojana han pasado de compartir su malestar en redes, chats y pasillos escolares a organizarse públicamente a través de una nueva plataforma y movilizaciones y reclaman visibilidad para unas condiciones laborales que consideran precarias y que afectan a un colectivo que representa, al menos, a una tercera parte del profesorado en los centros públicos.
Estos días centran sus demandas en la obligatoriedad de aceptar jornadas muy reducidas, especialmente los tercios, que suponen apenas doce horas semanales y salarios difíciles de compatibilizar con una vida estable. Rechazarlos implica penalizaciones en las listas y la imposibilidad de trabajar ese curso, por lo que reclaman que estas plazas sean voluntarias y, cuando sea viable, se transformen en medias jornadas aprovechando tareas complementarias. A ello se suma la falta de información en los llamamientos y la exigencia de presentarse periódicamente a oposiciones para seguir en listas, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades.
El colectivo también pide poder cobrar el verano cuando se hayan trabajado al menos cinco meses lectivos, así como incorporarse a los centros unos días antes que el alumnado para planificar con un mínimo de orden. Tanto los interinos como los sindicatos coinciden en que el origen de esta situación está en la tasa de reposición que, durante años, limitó la convocatoria de plazas fijas y dejó un elevado número de puestos estructurales en manos de personal temporal.
Más de dos décadas de interina
Nieves Esteban lleva más de veinte años encadenando contratos como maestra interina de Infantil en La Rioja. Forma parte de ese grupo de «interinos de larga duración» que, aún presentándose a todas las oposiciones y acumulando puntos curso tras curso, sigue sin una plaza fija. Con los años ha logrado cierta estabilidad dentro de la inestabilidad, pero su vida laboral ha estado siempre marcada por la incertidumbre: no saber cada año en qué centro estará, qué jornada tendrá o si podrá conciliar mínimamente su vida familiar.
Las reivindicaciones que hoy abandera no son solo para quienes acaban de llegar al sistema, sino para todo el colectivo. Uno de los puntos más polémicos es la obligatoriedad de aceptar jornadas parciales, especialmente los temidos «tercios». La administración no las asigna de oficio, pero si un interino no las pide, «se le considera no disponible y puede quedarse todo el curso sin trabajar», además de perder puntos de lista. Es decir, sobre el papel son voluntarias, pero en la práctica acaban siendo casi imposibles de rechazar.

Nieves en una de las concentraciones de la escuela pública.
Su trayectoria personal ilustra esa montaña rusa. En sus primeros años, ante la falta de oportunidades, tuvo que marcharse tres años a Estados Unidos con el programa de ‘Maestros Visitantes’ para poder trabajar y sumar experiencia. De vuelta a La Rioja, encadenó sustituciones de una semana aquí y otra allá, sin tiempo para conocer al alumnado ni asentarse en un centro. «Creo que he pasado por casi todos los centros de La Rioja». Solo cuando acumuló muchos puntos empezó a conseguir vacantes de curso completo.
Otro frente abierto es el del cobro del verano y la continuidad de los contratos. Nieves explica que, en La Rioja, «solo cobran los meses de verano quienes han tenido una vacante desde septiembre hasta el 30 de junio sin interrupciones», explica. «Basta un solo día de alta del titular en Navidad para que el interino pierda el derecho a esa continuidad, aunque luego vuelva a ocupar la misma plaza».
A todo ello se suma la dificultad para organizar la vida personal y profesional: destinos lejanos con jornadas parciales que no compensan ni el coste de la gasolina, imposibilidad de entrar en las ‘ruedas’ de coches con compañeros, incorporaciones el mismo día que el alumnado, falta de tutoras en aulas tan sensibles como las de 3 años en pleno periodo de adaptación… Nieves insiste en que no se trata solo de derechos laborales, sino de calidad educativa: cuanto más inestable es la situación del profesorado, más se resiente el aprendizaje del alumnado.


