Quique García podrá estar unos días con su familia, tranquilo, sin estar tan pendiente del móvil. «Para ellos también son unos días complicados porque saben todo el trabajo que hay», explica antes de iniciar una conversación de fútbol, para el fútbol, sobre la UD Logroñés. Tendrá un par de días para recuperar algo del tiempo familiar perdido, pero sin pasar por alto la próxima fecha marcada en el calendario tras superar el pasado 1 de septiembre su primer cierre de mercado de fichajes con su nuevo club: el debut en liga el próximo 6 de septiembre en Ibaia ante el Alavés B. «Tenemos ganas ya de competir… aunque imagino que ellos (por los chicos de Vitoria), también». Y es que es una máxima en su discurso: decir las cosas claras pero siempre teniendo muy en cuenta los diversos puntos de vista que se pueden tener de una misma situación.
Se declara satisfecho y liberado «tras un verano de máxima intensidad», reivindica «la dimensión del club» y dibuja «un equipo de presión alta», mezcla «de jerarquía y juventud», con «una columna vertebral reconocible» con «todos dispuestos a asumir el reto que conllevar jugar en el Logroñés».
-¿Cómo se siente un director deportivo el 2 de septiembre, recién cerrado el mercado?
-Más que aliviado, liberado. Ha sido un verano intenso, con mucho trabajo y momentos tensos, pero el balance es positivo. Ahora toca seguir gestionando el día a día, pero con menos estrés. Y sí, también con ganas de recuperar tiempo con la familia, con los niños, y sobre todo con muchas ganas de ver al equipo en competición.
-¿Qué tal son los mimbres que ha reunido para a partir de ya empezar a hacer un cesto que sea apañado?
Muy bien. El último entrenamiento (por el de este martes) me ha encantado: con ritmo, precisión y con la plantilla casi al completo. Solo faltaba Carlos Benítez, que ya está muy cerca de entrar. Uno de mis objetivos era que todos llegaran disponibles a la primera jornada y prácticamente lo hemos conseguido.
-¿Cómo se ha sentido en el club desde que pusiera un pie dentro? A veces no es la mismo lo que se ve desde fuera a lo que luego hay realmente. ¿Está cumpliendo el club con lo prometido?
Muy bien. Desde el principio he tenido facilidades para trabajar. La UD Logroñés es un club muy grande en esta categoría, pero a la vez muy familiar. No hay mucha gente trabajando, pero los que están hacen muchísimo. El ambiente es muy bueno y yo me siento encantado.
-¿Este proyecto le ha permitido dar un paso adelante como director deportivo durante este su primer mercado de fichajes?
Sin duda. El nombre de la UD Logroñés abre puertas. Aunque también es verdad que a veces, incluso, encarece ciertas operaciones porque creen que tenemos dinero ilimitado, pero lo que está claro es que la marca vende mucho. Somos un club importante.

-¿Y qué pasa con la presión que implica esta camiseta en Segunda Federación?
-La asumimos como algo positivo. Jugar en el Logroñés tiene que ser un lujo y una presión positiva. Como dijo Unai Mendía el día de su presentación, y yo coincido con él, para mí también es el reto de mi vida. Estoy encantado de afrontarlo y quiero que tanto jugadores como cuerpo técnico lo sientan igual.
-Llegó en junio con la idea de acortar el proceso de adaptación. ¿Lo ha conseguido? ¿Cómo?
-Firmando jugadores que ya conocían al míster y su manera de trabajar. Con cinco futbolistas, uno por línea, hemos creado una columna vertebral: Taliby en portería, Cabetas atrás, Miguel en el medio, Joel arriba y José Val como comodín. Ellos transmiten al resto lo que pide el entrenador y eso acorta tiempos. Al mismo tiempo Iñaki, Daza, Lupu, Bobadilla y Ugarte conocen muy bien el club y su significado y serán importantes para transmitir también todo esto a sus compañeros, sin olvidar, claro, lo más importante, que todos son grandes jugadores.
-¿Qué modelo ha buscado?
-Mezclar juventud y energía arriba, con jerarquía y experiencia atrás. Nuestro estilo exige presión alta y mucho ritmo. Para eso necesitamos delanteros con gasolina, y eso habitualmente te lo da la gente más joven, y luego defensores con oficio.
-Solo hemos visto el 4-3-3 sobre el césped. ¿Es innegociable? ¿Será imposible ver, por ejemplo, dos puntas arriba?
-Es un 4-3-3 con los tres centrocampistas a distinta altura: un seis, un ocho y un diez. Esa es la base. Luego, dentro de ese esquema, los roles cambian según el partido porque los jugadores se mueven dentro del campo. Pero sí, será complicado ver por ejemplo a Lupu y Berto jugando los dos como delanteros. Pero sí se podrá ver a Berto por un lado, a Febas por el otro, a Lupu arriba, por ejemplo, aunque eso será decisión del entrenador.
-¿Qué importancia le da a la polivalencia en ciertas posiciones?
-Mucha. José (Val) puede jugar en cualquier sitio y siempre rinde. Otadui será diez o siete, Benítez puede ser seis, ocho o diez, Urki viene para jugar de mediapunta, pero lo viene haciendo en un costado. En ataque, Joel Febas es un 9-10; Berto, un 9-11, que también puede jugar de extremo porque va muy bien al espacio, pero también necesitamos grandes especialistas, como Lupu que sí es un nueve puro. Queríamos esa versatilidad en algunos perfiles, combinada con especialistas claros como Rivero, Marí, los centrales o los extremos puros como es el caso de Yanis Lhery o Ismael Santana.

Aitor Pascual charla con Sergio Rodríguez mientras Quique García atiende al teléfono.
-En pretemporada el equipo ha brillado en las primeras partes y se ha caído a partir de la hora de partido. ¿Le preocupa?
-No demasiado. En pretemporada hay carruseles de cambios y es difícil mantener el ritmo. Contra el Eibar B, por ejemplo, nos enfrentamos al equipo más exigente en intensidad que nos vamos a encontrar. Sí me quedo con que nuestras primeras partes han sido muy buenas. Ahora la exigencia sube y el objetivo es mantener ese nivel el mayor tiempo posible para ganar los partidos.
-¿Cómo valora el trabajo defensivo que se está haciendo, porque se han visto ciertas lagunas en acciones concretas del juego?
-Estamos en proceso. Eder Larrea es un chico con proyección tremenda que va a cometer errores, pero merece la pena pagar ese peaje porque nos dará muchísimo durante los próximos años. Andoni y Pablo han tenido poca continuidad por las lesiones durante las últimas temporadas, y les cuesta arrancar más, pero están trabajando muy bien. Y no, no me he planteado fichar otro central más. Tenía claro que no quería fichar un central senior. Confié en Cabetas, sabíamos que teníamos dos buenos centrales con contratos en vigor, y sí llegamos con la idea de incorporar un central sub-23, pero vimos a Eder, y decidimos no traer nada de fuera visto su nivel.
-¿Parece que se apuesta decididamente por la cantera? ¿Puede estar a la altura de la exigencia?
-No miramos el DNI de nadie. Me da igual la edad que tenga. Solo miramos cómo rinden dentro del terreno de juego. Si estás preparado, juegas. Latif, por ejemplo, no comenzó con nosotros. Y sin embargo estamos viendo que es un avión y se ha ganado estar con nosotros. Manex es un diamante, un jugador que llama mucho la atención, hay que cuidarle al máximo, y también al mismo tiempo exigirle y no endiosarlo. Y David es un delantero que ha hecho goles en todas las categorías, pero ahora, en su proceso de crecimiento, le toca hacer goles en el filial, aunque seguro que nos puede ayudar a lo largo de la temporada. Lo seguimos de cerca. Y Sergio Ocón debe estar con nosotros porque su tiempo en el filial ya ha pasado, y nos permite liberar a Val del lateral si fuera necesario en cualquier otra posición. Es un jugador intenso y de la casa que da también sentido de pertenencia.
-¿Qué balance hace de todo este verano?
-Muy positivo. Hemos conseguido lo que queríamos: un equipo versátil, con una columna vertebral reconocible, jóvenes con energía arriba y jerarquía atrás. Estoy satisfecho y liberado.
-Se intuye en sus palabras ganas de que esto comience de una vez por todas.
-Tengo ese cosquilleo de que empiece ya lo de verdad. Los jugadores también están deseando competir. Queremos ver quién puede más el sábado.


