Pregúntate por qué te está pasando lo que estás viviendo. Y si con 59 años decides abrir un restaurante es sencillamente porque ya tienes los asuntos resueltos y ahora solo quieres dejarle algo a tu ciudad. Quizás por eso uno decide abrir un buen restaurante, y decide ubicarlo en la calle Mayor bajo la casa con tiestos de geranios rojos, también de su propiedad. Alberto está viviendo aquello que le está pasando y sabe la razón. Sencillamente quería tener un buen restaurante de cocina riojana en la calle San Nicolás de Logroño. Ha abierto su restaurante en La Mayor, donde transcurrió su infancia; es el Asador San Nicolás (941324086), y a buen seguro pronto será una referencia en la ciudad.

Piparras, espárragos y lecherillas.
Será tan sencillo como ir a conocerlo, y ver que hay razones suficientes para repetir. Da la sensación de que se acaba de estrenar un clásico, tiempo al tiempo. «Estamos en segunda línea de playa», apunta. Fuera del primer frente gastronómico riojano, pero lo suficientemente cerca para aportar cosas más que necesarias en un Logroño que tiende a la concentración gastronómica con muchos bares y restaurantes en pocos metros. «Estamos en una calle a la que debemos darle una nueva oportunidad». En la calle en la que se crió de pequeño, a la que vuelve para dejar a Logroño un restaurante de esos de homenaje a la riojana, de esos que se recomiendan a las visitas más cercanas, de esos a los que uno va con su padre para tomarse una buena botella de vino, un buen plato de cuchara, una buena verdura, unas chuletillas a la brasa… De esos que jode que siempre vayan a estar llenos, tiempo al tiempo.

Porque te van a servir con esmero todo aquello que hace sentirnos aún más orgullosos de ser riojanos, en nuestra calle Mayor, que va ganando espacios para tener motivos para regresar a ella sobre todo de día, que es cuando pasan las cosas bonitas de la vida. «Hay un hotel, está Sergio, está Mariano, está el Iturza…», remarca Alberto, y ahora también está su restaurante, el Asador San Nicolás. Pochas, patatas con chorizo, alubias… menestra… casquería… chuletillas, bacalao a la riojana, de las mejores chuletas de la ciudad… torrijas… y vinazos. Viva la segunda línea en el frente gastronómico riojano.

Puerta de acceso a este restaurante con pinchos, mesas altas y comedor principal.
Imanol, el chef, se maneja en las ascuas de un asador a la vista de los clientes, y anda como un chef con cacharros nuevos. Carlos, el sumiller, presenta los vinos con la ilusión de quien adora su profesión, y el resto de la sala sonríe y atiende con precisión en unas mesas del salón principal vestidas con acierto, con elegancia, bajo la atenta mirada de una de esas obras que debieran ser patrimonio de los logroñeses, adquirida por Alberto, colgada en su salón principal, y pintada por Luis Burgos hace seis años en La Habana.

Bacalao a la riojana y rabo de toro.
Al artista vareano le costó mucho sacar esta última cena a la cubana del país de la revolución y ahora ya descansa en la calle Mayor de su ciudad. Obras de Miguel Ángel Ropero decoran el salón de mesas altas para raciones -ideal para comidas y cenas más informales-, y las acuarelas de Jesús Infante pintan las paredes de uno de los dos reservados de este Asador San Nicolás, una nueva casa para los logroñeses de buena mesa de a diario.

Chuleta y pimientos asados.
De lunes a lunes. Salvo las noches de los domingos, el Asador San Nicolás estará siempre abierto, «a la espera de que llegue el invierno y veamos cómo evoluciona el asunto». De momento estarán de sol a sol. Desde las nueve de la mañana. Porque esta calle también necesita y celebra tener un local para tomar un buen desayuno, echarse un buen pincho de tortilla a media mañana, o el primer vinito del vermut. Es un bar para una calle que se está ganando una segunda oportunidad. Y a ella ha llegado un buen restaurante a la riojana para unos noventa comensales.

El Asador San Nicolás.
Es un señor asador. En una ciudad del todo completo de viernes a domingos se celebra poder contar a partir de ahora con otra nueva referencia tradicional que se podrá recomendar sin temor a equivocarse.
Menú San Bernabé
Y este asador de gente de Logroño sabe que llegan días para la celebración, para compartir mesa y mantel con amigos y familiares en el centro de Logroño, donde se celebra la fiesta. En plena calle Mayor, en el Asador San Nicolás, han preparado un menú festivo completo. Con entrantes al centro conformados por croquetas cremosas de jamón ibérico, ensalada de tomata, cebolleta fresca, bonito y aceitunas y lecherillas crujientes de cordero lechal con pimientos de Padrón. El segundo, para elegir, suprema de bacalao a la riojana, carrilleras de ternera, rape al horno al estilo Orio, chuletillas de cordero lechal a la parilla con patatas y pimientos, guiso de rabo o chuleta a la brasa con patatas y pimientos confitados. De postre, a elegir, brioche caramelizado sobre sopa de chocolate blanco y helado mantecado, tarta de queso al horno con helado de vainilla, flan de huevo con helado de caramelo, y arroz con leche. Todo con los vinos Excellens de Marqués de Cáceres (cuvée tinto, verdejo, blanco o rosé) y Satinella. El precio es de 43 euros (IVA incluido) aunque algunos segundos llevan suplemento.


