La Rioja

Dos nuevos ‘pterodáctilos’ en La Rioja: la fascinante historia de los soberanos del cielo prehistórico

Dos nuevos ‘pterodáctilos’ en La Rioja: la fascinante historia de los soberanos del cielo prehistórico

Ilustración de los pterosaurios realizada por Adrián Blázquez

Las campañas de excavaciones paleontológicas que se desarrollan cada verano en Igea gracias al equipo ‘Garras’ no dejan de ampliar la información sobre la presencia de dinosaurios en la región. Esta vez, las novedades sobre la existencia de pterosaurios (reptiles voladores) llegan a través del  Trabajo de Fin de Grado del geólogo Julen Martínez, que arroja luz sobre dos nuevos tipos de reptiles voladores que habrían vivido hace 120 millones de años, cuando el entorno de Igea era un lago.

En algunos casos eran tan fascinantes, temibles y majestuosos como los dinosaurios, pero tuvieron un importante distintivo: podían volar, siendo los primeros vertebrados en desarrollar el vuelo activo”, explica en su trabajo el geólogo. “Tenían huesos huecos (como las aves y algunos dinosaurios), una capa aislante semejante a una mezcla de pelo y plumas y se caracterizaban por tener un cuarto dedo manual hipertrofiado y un hueso exclusivo con el que portaban y manipulaban sus alas”.

A través de restos fósiles aislados inéditos de Igea se puede conocer mejor el papel que tuvieron estos animales en los ecosistemas ibéricos. “Hasta ahora, de toda La Rioja solo se había descrito una especie de reptil volador, que se alimentaría de animales duros, como los moluscos; pero ahora se puede sugerir la presencia de dos tipos adicionales de pterosaurios, uno que depredaría peces y otro que se nutriría probablemente de invertebrados lacustres, con envergaduras de 2 y 1,5 metros respectivamente”.

Para descubrir todo esto, se ha trabajado con 17 dientes fósiles de entre 4 y 20 milímetros de largo. La gran mayoría son alargados, puntiagudos, estrechos y cónicos; normalmente lisos pero a veces estriados. Estos dientes, aún teniendo tamaños muy distintos y algunas diferencias morfológicas, habrían pertenecido a pterosaurios ornitoqueiriformes, cuya dentición sería ideal para alimentarse de peces. Uno de los dientes, mientras tanto, es aplanado, ligeramente curvado, liso y subtriangular. “Este diente pertenecería a pterosaurios istiodactiliformes, reptiles voladores carnívoros, entre los que habría géneros que se alimentarían de carroña y otros, como este particular, que comerían pequeños vertebrados como crustáceos”.

Por otro lado, se ha analizado un fragmento mandibular de unos 88 milímetros de largo, en el que se pueden apreciar algunos alvéolos, orificios en los que habrían estado encajados varios dientes. La forma de estos orificios, en relación con los dientes estudiados, permite distinguir que este resto fósil habría pertenecido a pterosaurios istiodactiliformes, reforzando la interpretación de su presencia.

Complicaciones por el tipo de huesos

Los restos fósiles de los pterosaurios no son fáciles de conservar, de ahí que sea este un hallazgo poco común. “Para propiciar el vuelo eran huesos huecos y frágiles, lo que causaría que se aplastasen o rompieran con gran facilidad. Esto hace que los restos de pterosaurio supongan hallazgos poco comunes y que, a menudo, el material estudiado esté muy alterado, fragmentado o pobremente conservado”.

Las conclusiones del estudio de estos dos grupos de pterosaurios recién identificados permiten integrar nuevos datos en la imagen general que los paleontólogos van componiendo del ecosistema lacustre que fue Igea durante el Cretácico Inferior. De hecho, en la campaña de este año se ha encontrado un nuevo diente de pterosaurio cuya interpretación encaja con la de los analizados recientemente. Es por eso por lo que Igea aún promete seguir aportando restos de diversos vertebrados de gran interés durante un periodo prolongado de tiempo.

El equipo ‘Garras’ del Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja en Igea está  formado por paleontólogos, doctorandos y aficionados que aportan su trabajo y esfuerzo de  forma desinteresada con una vocación hacia la puesta en valor del patrimonio paleontológico  riojano en beneficio de toda la sociedad.  

El trabajo del equipo ‘Garras’ cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Igea, la Asociación  Cultural Igeensis e investigadores de las universidades del País Vasco y Cantabria. Esta campaña  ha sido subvencionada por la dirección General de Cultura y ha estado apoyada por la Reserva  de la Biosfera de los Valles Leza, Jubera, Cidacos y Alhama-Linares.

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