El Rioja

Zinio celebra una fiesta de homenaje al tempranillo blanco

Zinio Bodegas celebró este jueves su fiesta homenaje a la variedad del Tempranillo Blanco, en su singular y privilegiada terraza con vistas al viñedo. El evento sirvió como cierre y broche final del calendario de actividades de verano de la bodega. Una fiesta en la que hubo cabida para varias actividades y a la que acudió público de todas las edades.

La jornada arrancó con Juan Bautista Chávarri y Enrique García Escudero, del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, quienes se encargaron de poner la nota cultural al evento. Ambos realizaron una exposición sobre la variedad del tempranillo blanco, su descubrimiento y posterior estudio y evolución en el mundo del vino.

Fernando Villamor, gerente de Zinio Bodegas, y Ricardo Leza, presidente de la misma, fueron los encargados de otorgar a los ponentes un reconocimiento honorífico por su extensa carrera e importante labor en la investigación de esta variedad, haciéndoles entrega de una placa de cerámica pintada con tierras sigillatas y un diploma de la bodega.

María Martínez, continuó el evento con una cata muy especial. El público asistente tuvo la oportunidad de probar un vino blanco 100 % Tempranillo de 2021 embotellado especialmente para la celebración de la fiesta. Una cata en la que todos los sentidos tuvieron que agudizarse para percibir cada uno de los matices de este vino.

Tras la exposición y la cata se dio paso a la fiesta, de estilo ibicenco, por lo que todos los asistentes tuvieron que acudir vestidos de blanco. Un DJ puso ritmo a la velada y una food truck de hamburguesas fue la encargada de dar de cenar a todos los allí presentes.

Música, buen vino, buena comida, sorteos y mucha diversión se dieron cita en la terraza de ZINIO Bodegas en la que promete convertirse en la fiesta de todos los veranos y en una cita obligada para los riojanos.

La peculiaridad del Tempranillo Blanco

Esta peculiar variedad fue descubierta en 1988 en Murillo del Río Leza y es el resultado de una mutación genética natural de una cepa de tempranillo tinto. El artífice de este descubrimiento fue Jesús Galilea Esteban, fallecido en 2021 a los 86 años tras una vida dedicada al campo. Sin embargo, el legado que dejó en La Rioja en aquella cosecha del 88 cubre ahora miles de cepas.

Jesús comunicó enseguida tan peculiar fenómeno y fue ahí cuando arrancó un largo proceso de investigación de la mano del Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA), lugar en el que se hincó la primera plantación de tempranillo blanco en el año 2000. Sin embargo, no fue hasta 2007 cuando se incluyó como propia en el Registro de Variedades del Consejo Regulador de la DOCa Rioja.

El racimo es de tamaño mediano y suelto, con la baya también mediana y de forma ligeramente aplastada. La brotación es tardía y el envero y la maduración precoces. La acidez total se mantiene elevada, destacando en el alto contenido en ácido málico.

Sus vinos presentan una concentración elevada en compuestos volátiles con aromas afrutados. En el análisis organoléptico presenta una excelente calidad, como la Tempranillo tinta de la que procede. De color amarillo verdoso, el aroma se describe como varietal característico, afrutado intenso a plátano, cítricos y frutas tropicales, y también floral y terpénico. Su paladar es equilibrado, con estructura y persistencia media-larga. No existe en ningún lugar del mundo.

Con algo más de 30 años de vida, se consolida ya como la segunda variedad blanca de la Denominación, solo por detrás de la viura, ocupando unas 755 hectáreas a fecha de 2020 (un 12,62 % del total del viñedo blanco en producción de Rioja).

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