San Mateo

«Es el mejor San Mateo que se puede celebrar en la coyuntura actual»

Kilian Cruz-Dunne defiende que las fiestas responden a «una demanda colectiva e individual»

FOTO: Raquel Manzanares.

Cuando Kilian Cruz-Dunne aceptó Festejos en el reparto de áreas de gobierno del Ayuntamiento de Logroño, ni por asomo imaginaba que lo iba a tener tan difícil para dar forma a la gran fiesta de la capital riojana. Si sus primeros sanmateos estuvieron envueltos en la polémica por la decisión de no quemar la cuba, lo que no podía prever el edil es que las dos siguientes ediciones de las Fiestas de la Vendimia Riojana estarían acotadas, en el mejor de los casos, a un formato reducido.

Tras la ausencia de celebraciones el pasado año, la pandemia sigue marcando el paso en unos festejos con notables ausencias de actos (sin cohete, sin fuegos artificiales, sin desfile de carrozas y sin Pisado de la Uva) pero también de actos, ya que las peñas de la capital han declinado participar en las actividades. Pese a todo, Cruz-Dunne llama a la alegría de la ciudad, sin bajar la guardia ante el virus.

FOTO: Raquel Manzanares.

– Logroño prepara sus primeros sanmateos desde 2019. Con toda la cautela por la situación actual, es de suponer que ya hay ganas por volver a ver a la ciudad en fiestas.

– Yo no lo definiría como un programa de fiestas sino de actividades. Las fiestas son un concepto al que habría que sumar los fuegos artificiales, el desfile de carrozas o la participación de las fiestas. Este es un programa de transición para, dentro de las circunstancias en que nos movemos, recuperar el pulso de la ciudad a través de la música, la cultura y el arte en general.

– ¿Es el mejor San Mateo al que puede optar Logroño en la coyuntura actual?

– Francamente lo creo. Es el mejor programa de actividades que hemos podido construir dadas las circunstancias, porque cualquier movimiento implica un esfuerzo logístico, material y humano mucho mayor que antes. Tenemos que buscar emplazamientos donde poner las sillas, necesitamos material para acotar los espacios y más personal para controlar los accesos y así evitar aglomeraciones, sin contar que hay que comprar materiales específicos como gel hidroalcohólico o mascarillas.

A todo ello hay que sumar que hemos trabajado en un escenario de incertidumbre, porque en febrero, cuando empezaron a arrancar los contratos y procesos administrativos para conformar el programa, había un escenario mucho más complejo que el que tenemos ahora. Pero aun así hemos realizado el mejor trabajo posible.

FOTO: Raquel Manzanares.

– ¿Es San Mateo una vacuna necesaria para elevar el ánimo de la ciudad?

– No estoy seguro de expresarlo así. Me han trasladado mensajes los colectivos y la ciudadanía en la línea de que necesitamos recuperar el pulso mantiendo los protocolos suficientes. Era una demanda colectiva e individual porque en otros países la cultura y los espectáculos artísticos ya están recuperando la actividad habitual.

– ¿Duele la ausencia de las peñas en el programa de actividades de este año?

– Me ofrecí en múltiples reuniones con los representantes de cada una de las peñas, manteniendo una posición de manos abiertas y de ofrecimiento de los máximos recursos posibles. Valoramos diferentes escenarios para habilitar un evento que reuniera todas las características de lo que organizan las peñas en el programa de San Mateo para disponer de las máximas facilidades, pero decidieron en asamblea (de forma mayoritaria, que no unánime) no participar en las fiestas. Hay que respetar esa decisión.

El resto de los colectivos han ido sumándose sin problema y hay que alabar su disposición para adaptarse a nuevas circunstancias. Ahí están los ejemplos de las Casas Regionales, que han sabido entender la necesidad de adaptarse y llevar sus actos al Parque Gallarza para ofrecer espectáculos de folclore con el público sentado; o de los Gigantes y Cabezudos, que también han cambiado los pasacalles por un espectáculo desde otro enfoque. Todos han puesto de su parte y han sido proactivos para participar en el programa, cosa que hay que agradecer.

– ¿Les pilló por sorpresa la decisión del Gobierno regional de suspender el Pisado de la Uva? Por sus características (accesos controlados por invitación y público sentado) era un acto que encaja con las condiciones actuales.

– Cada uno se adapta a este panorama de incertidumbre de la mejor manera. El Ayuntamiento ha prescindido del Pisado Popular para evitar aglomeraciones, si bien es cierto que me sorprendió la decisión porque habíamos hablado previamente sobre el acto y me había puesto a su disposición desde el bagaje que acumulamos al celebrar actividades en circunstancias parecidas. Cada institución va resolviendo estos problemas a su manera.

– Este año tampoco habrá Quema de la Cuba. Les va a quedar una ‘última bala’ el próximo año, antes de la celebración de las elecciones municipales de 2023.

– Esperemos que ya, por fin, tengamos un escenario en el que todo pueda celebrarse en la medida de las fiestas que todos tenemos en mente. De momento este es el panorama que tenemos y si el año que viene podemos haremos todo con la máxima libertad posible. Pero si no sucede así, nos adaptaremos como en las actuales circunstnancias con soluciones imaginativas.

Debemos estar orgullosos de cómo nos hemos ido reconvirtiendo durante la pandemia, porque cabe recordar que en las Navidades del año pasado transformamos la Cabalgata de Reyes en un paseo en autobús por toda la ciudad, con el esfuerzo logístico que supuso. También hay que recordar que la feria de San Bernabé fue un ejemplo para facilitar que los feriantes desarrollasen su actividad; muchas ciudades copiaron el método de Logroño. Nos iremos adaptando, como hemos hecho siempre.

– ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los logroñeses de cara a San Mateo?

– El que siempre ha sido básico en esta Casa: apelar a la prudencia y a la responsabilidad colectiva. Tenemos un programa de actividades que hemos puesto a disposición de los vecinos y ojalá podamos disfrutar de estos eventos cumpliendo con las máximas garantías sanitarias. Ojalá en el futuro desaparezcan las circunstancias actuales y podamos celebrar las fiestas que todos recordamos, pero ahora estamos en una etapa de transición y debemos disfrutar de este panorama de la mejor manera posible.

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