Educación

El colegio Santa María gana ‘La solidaridad tiene un premio’

La clase de 4º B del Colegio Santa María de Logroño ha ganado la vigesimosexta edición del certamen de cortometrajes ‘La solidaridad tiene un premio’ con el corto ‘Manos que no miran atrás’. La iniciativa, impulsada por la Federación Riojana de Voluntariado Social con el apoyo de la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, ha reunido este año a cerca de 1.000 estudiantes de 50 aulas pertenecientes a 16 centros educativos riojanos, que han presentado un total de 33 obras.

El acto de entrega se ha celebrado este miércoles en el Centro Fundación Ibercaja La Rioja, con la presencia de la directora general de Servicios Sociales e Instituto de Igualdad, Marta Gómez Vázquez; el director del Instituto Riojano de la Juventud, Juan Diego Alcaide; la concejala del Ayuntamiento de Logroño, Patricia Sainz; y el presidente de la Federación Riojana de Voluntariado Social, Jorge Ruiz. El primer premio permitirá al alumnado ganador disfrutar de un viaje a Port Aventura.

El segundo premio ha recaído en ‘Voluntariado ¿bulos?’, realizado por el alumnado de GB2 de Escuelas Pías de Logroño, que recibirá entradas dobles para Campo Activo de Hornos de Moncalvillo. El tercer premio ha sido para ‘Raperos voluntarios’, obra de la clase de 4º A del IES Valle del Oja de Santo Domingo de la Calzada, cuyos autores obtendrán mochilas conmemorativas. Todas las obras participantes pueden verse en la web de la Federación Riojana de Voluntariado Social.

Durante el acto, Jorge Ruiz ha destacado que el certamen cumple su objetivo si logra despertar en el alumnado una mirada más comprometida hacia la acción voluntaria. “Para la Federación es un premio si participar en este concurso le ha removido un poquito por dentro a alguno de vosotros”, ha señalado. También ha defendido que el voluntariado es un espacio donde las personas se desarrollan y desde el que se pueden generar cambios reales en favor de la sociedad.

En representación de la clase ganadora, la alumna Andrea Calvo ha explicado que el grupo está “muy contento” porque detrás del cortometraje ha habido “tiempo, esfuerzo y muchas ganas de hacerlo bien”. Según ha señalado, el mensaje que querían transmitir es sencillo pero importante: no hacen falta grandes recursos ni acciones extraordinarias para ayudar a los demás. A veces basta con dedicar tiempo, echar una mano o escuchar. La alumna ha dedicado el premio a todas las personas voluntarias que, con su esfuerzo diario, hacen la vida un poco mejor a quienes lo necesitan.

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