En poco menos de una semana Logroño volverá a celebrar las fiestas de San Bernabé en la capital riojana y la ciudad ya empieza a engalanarse para la ocasión.
Si pensamos en las fiestas de San Bernabé, el primer símbolo que le viene a la cabeza a cualquiera es el monumental arco que simboliza una de las entradas de 1521 a Logroño. Más de nueve metros de altura y cubierto de ramas de boj constituyen uno de los emblemas más importantes de las fiestas, convirtiéndolo en un atractivo turístico para residentes y turistas. Como novedad, este año no se retirará tras las fiestas, sino que será de utilidad para Concéntrico, donde servirá como estructura de una serrana riojana.
Sin embargo, no es la única señal que anuncia el comienzo de las fiestas en la capital, cientos de calles del centro de Logroño están ya adornadas con escudos y banderolas, que simulan la ciudad en el siglo XVI. Escudos de la ciudad y de antiguas familias nobles, representaciones del sitio de Logroño en 1521 y adornos medievales convierten a la ciudad en una experiencia inmersa.
Pero eso no es todo, en pocos días, las calles colindantes a la Iglesia de Santiago el Real y en algunas calles del Casco antiguo se convertirán en puestos medievales que transportarán a todos los que las transiten para sentirse habitantes de un Logroño muy pasado, pero que todavía revive y disfruta de las hazañas de nuestros predecesores.






























