Universidad de La Rioja

Carlos Serres, el francés «más significativo» de Haro

El catedrático de Historia Moderna de la UR José Luís Gómez Urdáñez y el doctor en Historia por la UR, César Luena, indican, dentro de uno de sus artículos del libro ‘Ville & Vin’, que la saga de Carlos Serres es «un ejemplo de la diversidad social y cultural que define al Rioja, un vino que mezcla variedades, ero también gentes de diversos orígenes, como es el caso de decenas de franceses que llegaron a Haro en medio del apogeo».

Charles Serres Délie es un francés nacido en 1863 que llega a Haro en 1885 a «buscarse la vida». Se hizo cardo de la exportación de cereal y vino de Alphonse Vigier Decourteix y, un año después, monta en el barrio de La Estación ‘Viger y Compañía’. Unos de años después, en 1904, llega la filoxera a La Rioja y arrasa con la viña por lo que crea la firma ‘Viuda de Cipriano Roy y Charles Serres’.

La firma de Serres llega hasta América gracias al impulso de su hijo Charles Serres Díaz, quien llegó a ser cónsul de Francia en la provincia de Logroño desempeñando la secretaria de la Asociación de Exportadores hasta el inicio de la guerra civil española. Entre 1949 y 1945 obtiene el título del Grupo de Criadores y Exportadores.

Describen a Carlos Serres hijo como un «hombre muy dinámico en el paisaje de bodegas y bodegueros de Haro y, por ejemplo, en 1959 participó en la organización de la Fiesta de la Vendimia, que se llevó al principio a Haro». Al haberse matriculado tres años antes en el Curso de Capitación de la Estación Enológica, pudo crear amistad con Antonio Larrea y Manuel Ruiz Hernández.

Al finalizar la guerra civil «Serres volvió a conocer la prosperidad exportando a granel a Bélgica, a Suiza y Alemania, y comenzó a construir la bodega actual, en 1964, año de la mítica cosecha, quizás la mejor del siglo en Rioja», indican los autores. Ahí es cuando acaba cediendo la empresa a su hijo Carlos Serres Fernández  y fallece en 1971 a la vez que se jubila Larrea, un gran amigo suyo que había hecho mucho por la comunidad.

Con el nieto del fundador de la saga «la bodega pasó por todas las etapas de modernización hasta
producir vinos excelentes, exportados a todo el mundo. Se casó con María Jesús Martínez López, con la que tuvo un hijo, de nuevo Carlos, hoy dedicado al comercio de productos vitivinícolas en Haro».

Los autores han señalado que Carlos Serres es el «caso más significativo» de los muchos franceses que llegaron a Haro en esa época. Hoy en día la saga familiar continúa, siendo un gran ejemplo de lo que define al vino Rioja.

Dentro de ese artículo se encuentran imágenes de la familia y un agradecimiento a Silvia Gordo y a Nuria del Río, quienes llevaron a cabo la labor de investigación.

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