La Rioja

El Hospital San Pedro: poniendo todo corazón

La alianza sanitaria con Navarra para introducir operaciones cardiovasculares ya es una realidad

Desde hace unas semanas, La Rioja tiene una alianza sanitaria con Navarra a través de la cual se han podido introducir las operaciones cardiovasculares en el Hospital San Pedro, algo que hasta ahora se hacía a través de un acuerdo con la sanidad privada. Luis Javier Alonso es el Jefe del Servicio de Cardiología que, junto a su equipo, en las últimas semanas han llevado a cabo las primeras cinco intervenciones (cuatro programadas y una de urgencia).

Ha sido un proceso largo, han pasado 20 años de evolución desde que los pacientes se tenían que trasladar a Valdecilla a ser operados de estas patologías. Alonso recuerda el problema que había con ese tipo de traslados. «Tenía el inconveniente de que eran muy largos, de casi 300 kilómetros, que a veces se hacían en situaciones críticas y se convertían en traslados muy comprometidos».

Aún así para traer el servicio a Logroño se toparon con un inconveniente: «La Rioja tenía por sus características de comunidad pequeña un problema a la hora de atender a estos pacientes. La comunidad tiene una población de unos 330.000 habitantes y llevaba a cabo unas 150 cirugías al año y las sociedades científicas aconsejan que para tener este tipo de servicios hay que atender a una población de un millón de personas y hacer unas 400 cirugías al año. Ese era nuestro principal problema», explica. Por eso se tuvo que trasladar la cirugía cardiovascular al sistema privado.

«Con la llegada de la nueva gerencia se decidió hacer la cirugía en nuestro centro y vieron la solución a través de la alianza con Navarra. Entre las dos comunidades conseguimos ese millón de personas de población y esas 400 cirugías al año. Realmente creo que el hospital San Pedro está muy bien dotado de personal de enfermería, facultativo, médicos, especialistas y que tiene una capacidad buenísima y está preparado para este reto», así lo van demostrando las primeras intervenciones. «Tiene un servicio de cardiología muy desarrollado, un servicio de intensivos que trabaja muy bien, un servicio de anestesia, de hematología, neurología, nefrología… Lo estamos asumiendo sin grandes problemas», comenta.

La alianza no consiste tanto en compartir recursos entre las dos comunidades sino en compartir la gestión del servicio. El equipo es único con médicos y materiales en uno y otro hospital. Así en Navarra hay dos quirófanos con cinco cirujanos y tres enfermeras perfusionistas y en La Rioja dos cirujanos y dos o tres enfermeras perfusionistas.

«Se gestiona todo como un servicio único con protocolos compartidos, con clínicas similares, sesiones conjuntas, se planifica la cirugía similar, se realizan las operaciones de la misma manera y finalmente nos reunimos para evaluar los resultados de forma conjunta», explica el doctor Alonso. Así se consigue que haya una relación estrecha entre el equipo. «Incluso los concursos para el material que se han comprado son los mismo para que si los equipos médicos se tienen que desplazar de un sitio a otro, tengan las mismas máquinas y no se encuentren en un lugar extraño», dice.

En definitiva se mueven los profesionales si es necesario y no el paciente. «En La Rioja se operarán preferentemente los pacientes riojanos, en Navarra los navarros y habrá intercambio de personal para intervenciones o apoyo en bajas laborales, vacaciones…», detalla. Además en casos de zonas limítrofes siempre se privará el hospital que se encuentre más cerca para realizar la operación lo antes posible. «El tener la capacidad de operar aquí en La Rioja a pacientes riojanos que, por ejemplo tienen una rotura de la aorta, que es algo que necesita una intervención inmediata, o una complicación mecánica de un infarto, o una prótesis mecánica que disfunciona, supone muchas veces salvar vidas», asegura.

La complicación más frecuente en estas intervenciones es el sangrado. «Es una cirugía en la que se pierde sangre y los pacientes a veces necesitan transfusiones, hay que tratar anemias o hay que reoperar para cerrar alguna arteria. Una complicación mucho más rara son las infecciones, que sobretodo ocurre a pacientes obesos y diabéticos, por eso insistimos en que adelgacen antes de someterse a la operación», dice.

Para el doctor, lo importante ante la complicación de una de estas operaciones «es estar preparados para darle una respuesta rápida y este hospital está muy bien preparado para resolver ese tipo de complicaciones: hay cardiólogo de guardia, intensivista de guardia, anestesista de guardia, cirujano cardiovascular de guardia, nefrlogo de guardia, neurólogo de guardia, hematólogo de guardia…».

El Hospital San Pedro al asumir esta cirugía cardiovascular se ha convertido en un centro de alta complejidad. «Los hospitales se gradúan en cuatro niveles; el más complejo es el nivel cuatro y el San Pedro pasó del nivel 3 a nivel 4 al tener este equipo, cualquier centro hospitalario no podría llevarlo a cabo», asegura.

Pequeño aplazamiento por el COVID

La idea era que este servicio fuese una realidad hace ya unos meses. «Estaba todo programado para que fuese efectivo a finales de 2020, pero el colapso de las UCIS por el COVID paralizó todo hasta este momento. Ahora la evolución de la pandemia es más favorable, además hemos ganado en número de UCIS tras la pandemia, lo que facilita más nuestro trabajo porque son personas que necesitan de un tiempo de UCI tras la intervención. En una parte de estas técnicas intervienen los compañeros de intensivos, que son esenciales para llevar a cabo estas operaciones».

Alberto Lafuente, gerente del Servicio de Salud Riojano, ha sido el alma mater para llegar a esta alianza riojano-navarra. «Esto es una alianza estratégica pionera en España, hay alianzas con hospitales privados pero nunca se había hecho entre dos comunidades y dos sistemas públicos diferentes», cuenta. El objetivo del servicio es claro: «Lo que hacemos es que el paciente se mueva lo menos posible y que sean los profesionales los que se muevan. Algunos por la complejidad de su clínica se tendrán que mover a Navarra, pero no serán muchos», detalla.

Entiende la importancia que tiene esto para el paciente, pero va un paso más allá. «Lo importante de todo esto es que conseguimos además que los equipos acumulen las cirugías que son necesarias para tener una calidad adecuada», explica. Además de la importancia que ha tenido para el propio Hospital San Pedro: «Conseguimos ser un servicio de cirugía cardíaca de los más numerosos en cuanto de cirugías de España», explica. La diferencia con respecto al pasado es evidente. «Hemos pasado de ser una cosa pequeñita a ser uno de los servicios más fuertes de España» y eso también consigue que el hospital, en general, se vea beneficiado en cuanto a financiación pero «sobretodo en la inversión de atraer a profesionales, de hacer llegar a La Rioja el talento. Los residentes van a venir, los hematólogos van a querer venir… es poner a otro nivel al hospital», dice Lafuente.

El acuerdo ha sido fácil con Navarra. «Ellos tenían una población de referencia de 600.000 personas, las sociedades científicas exigen más y eso lo vieron claro. Es gente que enseguida nos acogió, nos está ayudando en el proceso de cambio del San Pedro y nos siguen acompañando. Además los profesionales estamos aprendiendo unos de otros, estamos teniendo debates, los profesionales necesitamos gente enfrente para aprender, es la única manera. Es fundamental compartir el conocimiento entre unos y otros, y eso es lo que estamos haciendo».

«Además ha servido para que profesionales de otras especialidades se hayan dado cuenta de que se pueden hacer cosas innovadoras, empiezan a aportar ideas y se hará. Hay ideas muy potentes al respecto que se irán desarrollando poco a poco, algunas están más maduras, pero la idea es poner al hospital a un nivel muy alto» finaliza.

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